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| Libro de Amós, en inglés |
El 15 de junio del año 763 antes de Cristo hay un eclipse solar, uno de los acontecimientos astronómicos más importantes para el estudio de la Antigüedad
El 15 de junio del año 763 antes de Cristo ocurrió un eclipse solar que se convirtió en uno de los acontecimientos astronómicos más importantes para el estudio de la Antigüedad. Los escribas del Imperio asirio registraron el fenómeno en tablillas cuneiformes y dejaron una referencia que siglos después permitió establecer con precisión la cronología de gran parte del Cercano Oriente. Algunos investigadores también relacionaron ese eclipse con pasajes del Libro de Amós.El Imperio asirio atravesaba entonces una etapa difícil. Las crónicas de la época mencionaban conflictos internos, rebeliones y problemas políticos que afectaban distintas regiones del reino. En medio de ese clima de incertidumbre, la repentina oscuridad diurna provocó temor entre las poblaciones que observaban el cielo como una manifestación directa de la voluntad divina.Los funcionarios asirios llevaban registros anuales muy detallados. Cada año recibía el nombre de un alto dignatario y quedaba incorporado a listas oficiales conocidas como cánones de epónimos. En una de esas tablillas apareció una breve anotación que describía un hecho excepcional ocurrido durante el mes de Simanu, equivalente aproximadamente a mayo y junio.
La inscripción consignó que durante el año de Bur-Sagale de Guzana se produjo una revuelta en la ciudad de Assur y que el Sol sufrió un eclipse. Aunque la descripción era escueta, el registro resultó suficiente para llamar la atención de historiadores, arqueólogos y astrónomos cuando las tablillas fueron descifradas muchos siglos más tarde.
Los cálculos astronómicos modernos permitieron identificar aquel fenómeno con un eclipse ocurrido el 15 de junio de 763 antes de Cristo. La trayectoria del oscurecimiento atravesó el norte de Mesopotamia y fue visible en territorios dominados por Asiria. En varias zonas el eclipse alcanzó una magnitud notable y alteró por algunos minutos la claridad del día.
Las antiguas sociedades consideraban los eclipses señales cargadas de significado. Reyes, sacerdotes y astrólogos interpretaban esos fenómenos como advertencias relacionadas con guerras, epidemias, rebeliones o cambios políticos. La coincidencia entre el eclipse y los conflictos registrados en Asiria reforzó la percepción de que se trataba de un presagio desfavorable.
El profeta Amós desarrollaba su actividad aproximadamente durante esos mismos años en el Reino de Israel. Algunos especialistas encontraron una posible relación entre aquel eclipse y un pasaje bíblico que menciona el oscurecimiento del Sol en pleno día. Aunque la conexión no puede demostrarse de manera definitiva, la hipótesis continúa siendo objeto de estudio.
Los arqueólogos descubrieron las tablillas asirias durante las excavaciones realizadas en Mesopotamia a lo largo del siglo XIX. El avance en el desciframiento de la escritura cuneiforme permitió traducir los antiguos registros y reconstruir acontecimientos que habían permanecido olvidados durante más de dos milenios.
El investigador británico Henry Rawlinson identificó en 1867 la referencia asiria con el eclipse del 15 de junio de 763 antes de Cristo. La coincidencia entre la descripción conservada y los cálculos astronómicos resultó tan precisa que la fecha fue aceptada ampliamente por la comunidad académica internacional.
La importancia histórica de aquel eclipse trascendió el ámbito de la astronomía. Los especialistas utilizaron esa fecha como un punto fijo para ordenar reinados, campañas militares y acontecimientos políticos de la antigua Mesopotamia. Gracias a ese registro, una breve anotación realizada por escribas asirios hace casi veintiocho siglos terminó convirtiéndose en una de las referencias cronológicas más valiosas del mundo antiguo.
Ramírez de Velasco®


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