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| El Macho Camacho y Manos de Piedra |
El 22 de junio de 1996, El Macho Camacho derrota por decisión unánime al panameño Mano de Piedra Durán en Atlantic City
El 22 de junio de 1996, el puertorriqueño Héctor Luis Camacho Matías derrotó por decisión unánime al panameño Roberto Durán Samaniego en Atlantic City, Estados Unidos. El combate reunió a dos de los boxeadores latinoamericanos más célebres del siglo XX, aunque ambos habían dejado atrás sus mejores años. En juego estaba el título mediano de la IBC y también el prestigio de dos leyendas que buscaban prolongar sus carreras.Héctor Camacho había nacido el 24 de mayo de 1962 en Bayamón, Puerto Rico. Conocido mundialmente como “Macho”, conquistó títulos mundiales en tres categorías y se destacó por su velocidad, sus reflejos y su estilo extravagante dentro y fuera del ring. Durante la década de 1980 se convirtió en una de las principales figuras del boxeo profesional.Roberto Durán había nacido el 16 de junio de 1951 en Ciudad de Panamá. Apodado “Mano de Piedra” por la potencia de sus golpes, fue campeón mundial en cuatro divisiones distintas y protagonista de algunas de las peleas más recordadas de la historia del boxeo. Su trayectoria profesional había comenzado en 1968 y para entonces ya era una figura legendaria.
El enfrentamiento fue promovido como “Legend to Legend”, una referencia directa al prestigio acumulado por ambos púgiles. La pelea se realizó en la Etess Arena del complejo Trump Taj Mahal de Atlantic City y despertó gran interés entre aficionados y periodistas, atraídos por la posibilidad de ver frente a frente a dos nombres históricos del deporte.
Camacho llegó al combate con 34 años y un récord profesional de 58 victorias, tres derrotas y un empate. Durán, que acababa de cumplir 45 años pocos días antes, acumulaba 96 triunfos y 11 derrotas. La diferencia de edad y velocidad aparecía como uno de los factores determinantes de la pelea.
Desde los primeros asaltos, Camacho impuso un planteo basado en el movimiento constante, los desplazamientos laterales y el uso del jab. Durán intentó reducir distancias y presionar, fiel a su estilo tradicional, pero encontró dificultades para conectar golpes claros sobre un rival más rápido.
El panameño logró algunos buenos momentos y varios observadores consideraron que había conectado los golpes de mayor potencia. Sin embargo, Camacho acumuló puntos mediante golpes más frecuentes y efectivos. A medida que avanzaban los rounds, la pelea se mantuvo competitiva, aunque el control táctico permaneció mayormente del lado del puertorriqueño.
Tras doce asaltos, los jueces otorgaron la victoria a Camacho por decisión unánime. Las tarjetas registraron puntuaciones de 117-111, 116-113 y 115-113. Parte del público manifestó su desacuerdo con el fallo, pero el resultado quedó firme y permitió al vencedor quedarse con el cinturón vacante de los medianos de la IBC.
La victoria revitalizó momentáneamente la carrera de Camacho. En los meses siguientes obtuvo otro triunfo resonante al derrotar a Sugar Ray Leonard, mientras continuaba enfrentando a rivales de renombre. Para Durán, en cambio, la derrota representó uno de los últimos grandes combates de una trayectoria que se acercaba a su etapa final.
Aquella noche reunió a dos campeones que sumaban más de ciento cincuenta victorias profesionales. Uno tenía 34 años y aún conservaba buena parte de su velocidad; el otro acababa de cumplir 45 y llevaba casi tres décadas sobre los cuadriláteros. Cuando terminó la pelea, los jueces levantaron el brazo de Héctor Luis Camacho Matías, mientras Roberto Durán Samaniego abandonaba el ring después de otro capítulo de una de las carreras más extensas y admiradas de la historia del boxeo.
Ramírez de Velasco®


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