"Selfie", acuarela de Raúl Cisterna Cada detalle parece inocente hasta que la desaparición obliga a mirar la imagen de otra manera Bajo el flequillo se adivina una niña simpática. El celular, en escorzo y en primer plano, la apunta directamente desde arriba. La moda es el picado con los detalles contra el piso. Los manuales de fotógrafos periodísticos solían indicar: las fotos tomadas desde arriba muestran a todos como pobres. Si la imagen es tomada desde abajo, el Cielo es el límite. Misma persona, distinta perspectiva. Como si la humanidad hubiera aprendido de repente los límites de su pequeñez, las imágenes con el teléfono móvil se sacan siempre sosteniendo el aparato por encima del rostro. Detrás hay una pared descascarada, de ladrillos o bloques de cemento. Por ahí aparecen las chapas de un asentamiento precario. La pobreza vuelve desde el espejo con una cama, una heladera con imanes, una silla con ropa. En un primer vistazo aparenta 18, 20 años, no mucho más. Pero tiene...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero