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| Ilustración tomada de internet |
Mientras los otros trabajan me toca atender a una desconocida que parecía traer algo importante
¿Usted quiere saber cómo nos conocimos con María Susana? Le cuento. Era sábado a la tarde. El jefe de redacción me dice que hay una mujer en la entrada, debo ir a atenderla. “Qué busca”, le consulto. “No sé, preguntale, en todo caso despachala”, responde.Solía suceder en el diario. Llegaba alguien: quería una nota, era —pongalé— un especialista en política nuclear, graduado con honores en la Salamanca, profesor de universidades en todo el mundo. Y te mandaban a atenderlo porque los demás estaban más ocupados. “Fijate qué quiere”, te decían. Uno dejaba de escribir, agarraba un poco de papel en blanco, se fijaba que la lapicera tuviera tinta, por las dudas cazaba el grabador y lo metía en un bolsillo. Y allá iba, caminando despacito. ¡Oye!, no quedaba otra.Podía estar el descubridor de la solución al problema de la cuadratura del círculo o un tipo con los papeles certificando que La Banda se fundó el 4 de marzo y no el 16 de septiembre como dicen los bandeños. Había pedido un periodista con conocimientos de matemáticas, de historia, no sé, de cualquier cosa. Cuestión que le decían que sí, cómo no, lo mandaban a uno. ¡Y era uno!, ¡entiendes?
Después de las presentaciones, le entrabas a averiguar qué andaba necesitando. La respuesta podía ser: “Soy Facundo Toro”. Era un cantante popular. Le salí con: “Ahá, ¿a qué se dedica el hombre?”. El chango me miró un largo segundo, le dijo a otro, que estaba con él: "Pedí que me mandaran a alguien de espectáculos”. Era hijo de Daniel Toro, un folklorista muy conocido. Cantaba desde muy pequeño. Yo tomaba notas, abochornado por mi ignorancia. Pensaba: “Uno de estos días agarro la página de Espectáculos y la leo de punta a punta a ver si no soy tan bruto; de yapa también averiguo quién es esa Shakira, qué hace, por qué la nombran tanto”.
¡Bueno!
Vuelvo a Susana, de pie en el hall del diario, con un cartapacio bajo el brazo. La llevo a una salita que teníamos para recibir gente. Cierro la puerta, recuerdo que, para romper el hielo, le digo: “Al fin solos”. Entonces abre la carpeta.
Me muestra.
Juan Manuel Aragón
Viernes 12 de junio del 2026, en Puerta Chiquita. Esperándola.
Ramírez de Velasco®


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