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TALLER Llegaron los gringos

El gringaje en acción (internet)

"Mirá si íbamos a conversar sobre el último amorío de la vecina del frente, la pelea en el baile"

Llegaron buscando no se sabía qué. Una tarde se instalaron en la comisaría y al día siguiente andaban sacando fotos, poniendo el micrófono a la gente, preguntando una cosa u otra. En casa no íbamos hablar nada ni sonreír a esos gringos que transpiraban como testigos falsos mientras manejaban unos trípodes con cámaras en que entrevistaban a quien pasara cerca. La gente hacía cometarios, pero no teníamos tiempo de fijarnos en qué andaba el resto del mundo. La abuela sabía decir: "Hagan de su cu… erpo un candelero y prendan la vela que quieran, qué me importa".
Un día que estábamos en el taller, trabajando, sentimos en la radio que el intendente hablaba del gringaje, pero entre el ruido de las máquinas y los gritos de ellos, no oímos nada. Poco nos interesaba: nunca habíamos molestado a nadie. Le digo, cuando nos hablaban de chismes de los vecinos, nos salía un “¿ajá?” Y seguíamos en lo nuestro. Mirá si íbamos a conversar sobre el último amorío de la vecina del frente, la pelea en el baile del último fin de semana.
Un domingo que estábamos almorzando, llamaron a la puerta: habían descubierto que nunca nos habían filmado y venían a pedir autorización para tomar imágenes. Los atendió la Vieja, les preguntó qué necesitaban. “Conversar un rato, ver sus costumbres, saber cuáles son sus ritos folklóricos”. Ella les respondió amable que muchas gracias, que ya teníamos. Pero volvieron a tocar la puerta. “Quizás no ha entendido doña…”, alcanzó a explicar el lenguaraz del grupo. Y la Vieja le dio con la puerta en la nariz. A la tarde vino el intendente y se metió al taller como hacían todos, sin pedir permiso. Preguntó por qué no habíamos atendido a esa gente. Lo miramos al Viejo, que respondió:
—Porque no.
Pero, ya le dije, esas máquinas hacían un ruidaje que no le cuento, así que no supimos qué había dicho. Luego de un rato mi padre lo corrió:
—¿Eso es todo?
—Sí.
—Entonces buenas tardes mi amigo.
Después los vecinos nos comían con la vista, de la rabia, che. Pero nosotros vendíamos los implementos a gente de la ciudad, así que no dependíamos de nadie del pueblo.
Entonces avisaron que, si no nos entrevistaban, nadie aparecería en la televisión. ¡Báh!, para lo mucho que nos importaba.
A los pocos días se fueron con el mismo aspaviento con que habían llegado. Antes desfilaron frente a casa. Pero nos enteramos después. A esa hora estábamos en el taller.
Juan Manuel Aragón
Sábado 13 de junio del 2026, en casa. Mirándome el pupo.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Capaz que si aceptaban salir en televisión, se hacían "virales" y conseguían un montón de "laics". O sea, los viralizaban y los laiquiaban.

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