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| Manuel José Olascoaga |
El 23 de marzo de 1884, Manuel José Olascoaga concluye el estudio integral del valle del Neuquén luego de varios meses de trabajo
El 23 de marzo de 1884, el ingeniero, militar, explorador, agrimensor y escritor Manuel José Olascoaga concluyó el estudio integral del valle del Neuquén, tras meses de relevamientos topográficos y observaciones directas en la región cordillerana. El informe resultante aportó datos precisos sobre geografía, suelos, cursos de agua y posibilidades productivas en un territorio recientemente incorporado al control estatal.Había nacido el 25 de diciembre de 1835 en Buenos Aires, en una familia vinculada a la administración pública. Hijo de José Olascoaga y de Mercedes Lastra, cursó estudios técnicos en el Departamento Topográfico y desde joven combinó la formación científica con la carrera militar. Participó en campañas internas y desarrolló tareas de mensura y planificación territorial.Su nombre quedó asociado a la expansión del Estado argentino hacia el sur durante las décadas finales del siglo XIX. Integró el equipo técnico que acompañó al general Julio Argentino Roca en la Conquista del Desierto, aportando conocimientos cartográficos y criterios de organización administrativa en los territorios incorporados tras las campañas militares.
El estudio del valle del Neuquén formó parte de ese proceso. Durante meses recorrió la región, levantó planos, midió caudales y describió la aptitud agrícola y ganadera de las tierras regadas por el río Neuquén. Analizó también la conectividad natural con la cordillera y los pasos hacia Chile, aspectos considerados estratégicos en la planificación estatal.
El informe final, fechado el 23 de marzo de 1884, detalló la calidad de los suelos aluvionales, la disponibilidad de agua para riego y las condiciones del clima. Señaló la fertilidad de amplias extensiones y propuso criterios para su futura colonización, con división en chacras y previsión de canales.
A partir de esos estudios se fortaleció la idea de fundar poblaciones estables en la región. El trabajo técnico sirvió de base para posteriores decisiones administrativas que desembocarían en la organización del Territorio Nacional del Neuquén, creado ese mismo año por ley del Congreso.
Además de su labor de campo, publicó memorias y descripciones geográficas donde combinó observación científica y relato histórico. Sus escritos constituyen una fuente documental sobre la Patagonia de fines del siglo XIX, con datos sobre flora, fauna y recursos hídricos.
En 1885 fue designado primer gobernador del Territorio Nacional del Neuquén, cargo desde el cual impulsó la instalación de autoridades locales, juzgados y oficinas de tierras. La información obtenida en el relevamiento previo resultó fundamental para delimitar ejidos y proyectar asentamientos.
El valle estudiado se transformó con el tiempo en un eje productivo clave del norte patagónico. Las futuras obras de riego y la llegada del ferrocarril modificarían el paisaje descrito en 1884, aunque muchos de los rasgos señalados en aquel informe inicial permanecieron como referencia técnica.
El documento elaborado tras la campaña consignó distancias, altitudes y croquis detallados de la ribera del río Neuquén, con mediciones realizadas mediante instrumental topográfico de la época. Esos planos fueron incorporados a los archivos oficiales y utilizados en trámites de adjudicación de tierras durante los años siguientes.
Ramírez de Velasco®


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