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1937 ALMANAQUE MUNDIAL Harlow

Jean Harlow

El 7 de junio de 1937 muere Jean Harlow, actriz norteamericana, símbolo sexual rubia platinada del cine sonoro

El 7 de junio de 1937 murió Harlean Harlow Carpenter, conocida como Jean Harlow. Fue una actriz norteamericana, símbolo sexual de Hollywood y una de las primeras grandes rubias platinadas del cine sonoro. Había nacido el 3 de marzo de 1911 en Kansas City, Misuri, Estados Unidos, y en menos de una década pasó de ser una joven desconocida a transformarse en estrella internacional. Filmó comedias, dramas y películas de gánsteres, acumuló matrimonios turbulentos, romances escandalosos y contratos millonarios. Murió a los 26 años, en pleno rodaje de una película, cuando los estudios todavía vendían su imagen como la mujer más provocativa de la pantalla.
Creció en una familia complicada. La madre, conocida como “Mama Jean”, tenía obsesión con el ascenso social y manejó buena parte de su carrera. El padre era dentista y se separó temprano. Durante la infancia alternó entre Kansas City, California y escuelas privadas. Desde chica llamó la atención por el cabello claro, los ojos grandes y una manera de hablar que mezclaba inocencia con descaro.
Llegó al cine casi por accidente. A fines de los años veinte acompañó a una amiga a unos estudios de Hollywood y un productor le pidió una prueba de cámara. En aquella época el cine sonoro recién empezaba y los estudios necesitaban rostros nuevos con presencia fuerte. Tenía apenas dieciséis años cuando apareció en pequeños papeles mudos que apenas duraban segundos.
El salto verdadero llegó en 1930 con “Hell’s Angels”, película del excéntrico millonario Howard Hughes. El rodaje había sido caótico, larguísimo y carísimo. Hughes despidió a la actriz original cuando el cine sonoro desplazó definitivamente al mudo y eligió a Harlow. La aparición de aquella joven de cabello casi blanco, vestidos ajustados y voz insinuante causó impacto inmediato en el público norteamericano.
Hollywood halló rápidamente el personaje ideal para ella: mujeres provocadoras, rápidas para responder y capaces de desordenar matrimonios enteros con una mirada. Los estudios explotaron su imagen hasta el cansancio. La llamaban “la bomba rubia platino”. Para mantener el color del cabello utilizaban mezclas químicas agresivas con amoníaco y lavandina que dañaban cuero cabelludo y piel.
Mientras crecía en popularidad, la vida privada parecía un melodrama permanente. Se casó tres veces antes de cumplir 25 años. El segundo marido, Paul Bern, productor de Metro-Goldwyn-Mayer, apareció muerto en circunstancias nunca aclaradas del todo. La prensa habló de suicidio, escándalos sexuales y problemas psicológicos. Los estudios intentaron controlar la información para proteger la imagen de la estrella.
Filmaba sin descanso. Durante pocos años estrenó una seguidilla de éxitos como “Red Dust”, “Dinner at Eight”, “Bombshell” y “China Seas”. Compartió cartel con Clark Gable, Spencer Tracy y Wallace Beery. Aunque los publicistas insistían en venderla como simple vampiresa sensual, varios directores descubrieron que también manejaba muy bien la comedia rápida y el doble sentido.
Trabajaba dentro del rígido sistema de estudios de la Metro-Goldwyn-Mayer, en el que actores y actrices prácticamente pertenecían a la empresa. Los contratos controlaban horarios, romances, entrevistas y hasta aumento de peso. Harlow era una de las figuras más rentables del momento. Ganaba fortunas, pero también soportaba jornadas agotadoras, dietas estrictas y presión constante para sostener la imagen pública.
A comienzos de 1937 empezó a sentirse mal durante el rodaje de “Saratoga”. Sufría cansancio, hinchazón y dolores intensos. Al principio creyeron que era gripe o agotamiento. Continuó trabajando varios días mientras maquillaje y luces intentaban disimular el deterioro físico. Finalmente fue internada en Los Ángeles, donde los médicos detectaron una grave insuficiencia renal.
Murió el 7 de junio de 1937 en el Hospital Good Samaritan de Hollywood. Tenía 26 años. La noticia sacudió a la industria cinematográfica y miles de admiradores desfilaron frente al féretro. Metro-Goldwyn-Mayer terminó “Saratoga” utilizando dobles y trucos de montaje. Su figura quedó asociada para siempre al Hollywood previo al código moral más rígido: un mundo de glamour feroz, publicistas desesperados y estrellas fabricadas a velocidad industrial.
Ramírez de Velasco®

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