Ir al contenido principal

La hora íntima (con recitado)

Ilustración

Vinícius de Moraes

Traducción Joan Manuel Serrat

¿Quién pagará el entierro y las flores
si yo muero de amores?

¿Qué amigo será tan amigo
que en el entierro esté conmigo?

¿Quién, en medio del funeral
dirá de mí: ‘Nunca hizo el mal…?

¿Quién borracho, llorará en voz alta
por no haberme traído nada?

¿Quién deshojará violetas
en mi túmulo de poeta?

¿Quién lanzará tímidamente
al suelo un grano de simiente?

¿Quién mirará, cobarde,
la estrella de la tarde?

¿Quién me dirá palabras mágicas
que hagan empalidecer a los mármoles?

¿Quién, oculta en velos oscuros,
se crucificará por los muros?

¿Quién, con el rostro descompuesto,
sonreirá: Rey muerto, rey puesto…?

¿Cuántas, en presencia del infierno
sentirán dolores de parto?

¿Cuál la que, blanca de recelo,
tocará el botón de su seno?

¿Quién loca, ha de caer de
hinojos sollozando tantos sollozos
que despierte recelos?

¿Cuántos, los maxilares contraídos,
con sangre en las cicatrices
dirán: Fue un loco amigo…?

¿Qué niño mirando a la tierra
y viendo moverse a un gusano
tendrá un aire de comprensión?

¿Quién, en circunstancia oficial,
propondrá para mí un pedestal?

¿Qué llegados de la montaña
tendrán circunspección tamaña
que he de reír blanco de cal?

¿Cuál la que, el rostro al viento
lanzará un puñado de sal
en mi guarida de cemento?

¿Quién cantará canciones de amigo
el día de mi funeral?

¿Cuál la que no estará presente
por motivo circunstancial?

¿Quién clavará en el seno duro
una hoja oxidada?

¿Quién, con verbo inconsútil,
ha de orar: La paz le sea dada?

¿Cuál el amigo que, a solas consigo,
ha de pensar: No será nada…?

¿Quién será la extraña figura
a un tronco de árbol recostada
con mirar frío y aire de dudas?

¿Quién conmigo se abrazará
y tendrá que ser arrancada?

¿Quién va a pagar el entierro y las flores
si yo muero de amores?
Ramírez de Velasco®

 

 

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

Aviso

Si disfrutas de los contenidos de Ramírez de Velasco y quieres ayudar a que este espacio siga creciendo, te invito a hacer una colaboración voluntaria. Cualquier aporte, por pequeño que sea, será de gran ayuda y contribuirá a sostener el blog y afrontar sus gastos. Arriba están las instrucciones para colaborar.  Desde ya, muchas gracias por tu apoyo. Ramírez de Velasco ®

OBITUARIO Carlos Verón

El Bobadal, en una fotografía tomada de Google Un recuerdo para un primo que he querido mucho y que murió este año después de un tiempo en un sanatorio Lo he querido mucho a mi primo Carlos Verón, hijo de María Juárez, que a su vez era hija de mi abuelo Emiliano. Tipo simpático, querible, de sonrisa franca y manos siempre abiertas para ayudar a los vecinos, vivió siempre en El Bobadal, departamento Jiménez, Santiago del Estero. Era el chofer de la ambulancia del hospital, el que traía los enfermos a Santiago o los llevaba a Tucumán. Ya he contado otra vez cómo nos conocimos. Era, de entre todos los nietos de mi abuelo, el que, en su juventud más se le parecía. Usted veía caminar a Carlos y ahí estaba mi abuelo. En eso eran igualitos. Mi abuelo nunca la reconoció a la tía María, que tenía la voz medio ronquilla de los Hernández, no sé, razones habrá tenido. La última vez que anduve en El Bobadal fue en Año Nuevo. Fuimos con mi familia el 31 y volvimos el primero de enero. Aproveché un r...

NOCHES La revolución de la calle Tucumán

"Tucumán al 200", de Raúl Cisterna Éramos tan jóvenes que ya habíamos repartido los ministerios y todavía nos alcanzaba para cantar vidalas hasta el amanecer Cuando llegaba la noche siempre le venía a la memoria la misma vidala que cantaba despacito para no despertar sus propias alucinaciones. No recuerdo la letra, sólo sé que nombraba a una mujer, pero casi todas las vidalas llaman un amor que desertó. A esa hora estaba hecha la revolución con que soñábamos, habíamos designado ministros, teníamos firmados los decretos que anticipaban la aurora que se vendría y planeábamos algunos pequeños gustos que nos daríamos cuando estuviéramos instalados en la cima del poder, como salir a tomar café al mismo bar de siempre o mandar a comprar sánguches de milanesa en el mercado Armonía —porque gobernaríamos desde Santiago— y convidar a todo el mundo durante una deliberación de gabinete. Al llegar la fortuita e incierta hora en que la reunión estaba tan linda que uno ya no sabía si acosta...

RELATO Llevalo, es mansito

"El barrio", de Raúl Cisterna Por qué cambiaron para siempre las noches del barrio desde aquel resplandor que no dejaba dormir a nadie Tenemos una buena relación. Si lo llevas a tu casa, te vas a terminar acostumbrando. Después de la luz en el cielo, llega la explosión; salimos a ver qué pasa. Los vecinos también se sobresaltan: están en la vereda, tomando fresco, apantallándose con lo que hallan a mano, revistas, abanicos, el diario, aplaudiendo los mosquitos, opinando de la última conquista de la Mirta, la morocha más hermosa de la cuadra. Uno de estos días voy a escribir una novela para ganar un premio. Pero que no va, y se me aparece la cosa verde después del ruido ese, como una bomba de estruendo lejana. En el discurso de agradecimiento diré que los escritores de provincia somos ignorados por la crítica porteña. Si me topo con un editor, va a sufrir antes de que le firme un adelanto. Ideas no faltan. Es cuestión de ponerme frente a la computadora y darle a las teclas. El...

¡Dime qué dices, mar!

Ilustración Miguel de Unamuno ¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime! Pero no me lo digas; tus cantares son, con el coro de tus varios mares, una voz sola que cantando gime. Ese mero gemido nos redime de la letra fatal, y sus pesares, bajo el oleaje de nuestros azares, el secreto secreto nos oprime. La sinrazón de nuestra suerte abona, calla la culpa y danos el castigo; la vida al que nació no le perdona; de esta enorme injusticia sé testigo, que así mi canto con tu canto entona, y no me digas lo que no te digo. Ramírez de Velasco®