| Ilustración |
Julio Armando Rafael
Muchacha de mis sueños,
viajando hacia el país de los recuerdos
tu imagen peregrina
marchaba de la mano de mis esperanzas.
Ay mi alocada juventud,
que vacíos insondables,
se llenaban de tu infatigable amor,
en esa incomprensible ansiedad
de buscar un imposible.
Que buscabas mis locos desvaríos
si estabas a mi lado
y lo llenabas todo,
de amor y de ternura.
Solo después del tiempo
que siempre está de vuelta,
mi vida abierta y loca
viene a encontrarse irremediablemente
en la anchura infinita
de mi único amor.
Ramírez de Velasco®
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