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| Shao Zhumin, obispo chino |
Esta nota propone un juego de imaginación, sólo para que usted vea si hay contradicciones en sus pensamientos
Por Hernán Diez
Imagine una Iglesia Argentina apoyando a Milei, que celebre misa amparada en la celeste y blanca. Sus seminaristas han jurado lealtad al pensamiento anarco-libertario, sus obispos asisten a las tenidas de Olivos para mostrar su adhesión al régimen. Imagine también que sus misas son válidas y en comunión con Roma. ¿Qué dice el sentido común? No es posible.Bueno, es lo que sucede con la Iglesia Patriótica China, brazo eclesiástico del régimen. Celebra la Misa bajo la bandera de cinco estrellas, sus seminaristas juran lealtad al pensamiento de Xi Jinping y sus obispos participan en los congresos de la Asamblea Popular Nacional. Sus misas son válidas y la comunión con Roma está oficialmente restaurada.En el mundo hay católicos que van a la misa de siempre. Se los persigue, se los condena con la misma pena que a los herejes. Los obispos de China aceptan servir a un régimen que encarcela católicos, destruye cruces y vigila los confesionarios con cámaras. ¿Están excomulgados?
No, amigo.
Monseñor Shao Zhumin, obispo de Wenzhou (Yongjia, China), sigue bajo detención o arresto domiciliario por las autoridades chinas. ¿Por qué está preso? Porque no quiere unirse a la Asociación Patriótica Católica China, controlada por el Estado.
La respuesta, en estos casos, es la misma que dan los progres cuando son pescados en falta: "Hay que contextualizar", "es un tema delicado", "no se puede opinar a la ligera".
¿Entiende lo que quiero decir?
Ramírez de Velasco®


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