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CUARENTENA ¿Luna de miel?

Motor
Crónicas del aislamiento I

Apenas se decretó la cuarentena, vine a su casa para acompañarla. Más de un amigo me envidió. Estamos de novios desde diciembre del año pasado. Los primeros días el aislamiento fue maravilloso. Los imaginaba a mis amigos, embolados, con la señora, los chicos, encerrados todo el día sin saber qué hacer. Y yo, aquí con la Johana, pasándola de diez.

Pensaba que el encierro iba a durar, a lo sumo, dos semanas. Y nos dedicamos con pasión a aplanar la curva, como quien dice. Primero de manera desenfrenada, después nos sosegamos un poco. A los diez días supe por qué en los trabajos te dan solamente ese plazo de luna de miel. Ya estaba poniendo a prueba el motor, dudando de sus pistones, y vino el Alberto Fernández a estirar la cuarentena.
Para peor la Johana está siempre a punto. Acaricio las bujías o paso la mano por el capó y ya está encendido. Uf, mejor no entro en detalles.
Hace cuarenta días que la voy llevando como puedo. Ahí vamos, ella pidiendo rienda a cada instante, yo sujeto el asunto, porque no es cuestión, ¿no? Bueno, ahora lo dejo, tengo que ir a la farmacia. ¿Cuánto sale un Evatest?
Es para una vecina, no vaya a creer.
Marquitos, 28 años. Empleado de Fiscalía de Estado.
©Juan Manuel Aragón

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