Ir al contenido principal

1874 CALENDARIO NACIONAL Cañonera

El Banco Provincial en 1910

El 5 de junio de 1874 se sanciona la ley que creó el Banco Provincial de Santa Fe, y se desencadena un conflicto con el Banco de Londres

El 5 de junio de 1874 se sancionó la ley que creó el Banco Provincial de Santa Fe, lo que desencadenó un conflicto diplomático con el Banco de Londres y Río de la Plata en 1875, cuando se amenazó con bombardear Rosario desde la cañonera británica Beacon debido a disputas económicas y políticas. La creación del banco buscó fortalecer la soberanía financiera de Santa Fe frente a intereses extranjeros. Las tensiones escalaron por medidas del gobernador Servando Bayo contra el banco británico, llevando a negociaciones que evitaron un enfrentamiento.
En 1874, Santa Fe enfrentaba desafíos económicos bajo el gobierno de Servando Bayo (1874-1878). La provincia dependía del crédito del Banco de Londres y Río de la Plata, con sucursal en Rosario, que dominaba las finanzas locales. Bayo, apoyado por el presidente Nicolás Avellaneda, impulsó la creación de un banco provincial para reducir la influencia extranjera y fomentar el desarrollo local.
El 5 de junio de 1874, la Legislatura de Santa Fe sancionó la ley que estableció el Banco Provincial de Santa Fe. La institución se diseñó para emitir papel moneda convertible a oro y gestionar el crédito público, compitiendo directamente con el Banco de Londres. La medida reflejaba un esfuerzo por consolidar la autonomía financiera provincial en un contexto de creciente presencia extranjera.
El Banco de Londres reaccionó al nuevo competidor con estrategias para desestabilizarlo. En 1875, presentó grandes cantidades de billetes del Banco Provincial para su conversión en oro, sabiendo que la entidad no podía cubrir la demanda. La acción buscaba demostrar la fragilidad del banco santafesino y preservar el dominio financiero británico en la región.
Bayo respondió con medidas drásticas. Declaró al Banco de Londres “ruinoso a los intereses públicos, hostil y peligroso”. Ordenó el cierre de su sucursal en Rosario, la confiscación de sus bienes y el arresto de su gerente. Las decisiones generaron una crisis diplomática con el Reino Unido, que percibió las acciones como una afrenta a sus intereses.
Federico St. John, encargado de negocios británico, solicitó la intervención de la cañonera Beacon, estacionada en Montevideo. Entre abril y mayo de 1875, el barco llegó a Rosario para “proteger los intereses británicos”. La presencia de la cañonera representó una amenaza de bombardeo, aunque no se concretó un plan específico ni una fecha exacta para tal acción.
Manuel Quintana, senador y abogado del Banco de Londres, desempeñó un triste papel. Sugirió medidas enérgicas, como el bombardeo de Rosario, para presionar al gobierno argentino. Sus propuestas intensificaron las tensiones, mientras el canciller Bernardo de Irigoyen defendía la soberanía nacional, argumentando que el banco británico, como sociedad anónima, no tenía derecho a protección diplomática.
Las negociaciones diplomáticas evitaron el conflicto. El Banco de Londres otorgó un préstamo al Banco Provincial para estabilizarlo. A cambio, se devolvieron los bienes confiscados y se liberó al gerente. La provincia aprobó un nuevo gerente para la sucursal de Rosario, reduciendo las tensiones con el Reino Unido.
El Beacon abandonó Rosario hacia fines de mayo de 1875, marcando el fin de la crisis. La resolución mostró la capacidad de Argentina para manejar presiones extranjeras, aunque expuso las limitaciones de su sistema financiero frente a los intereses internacionales.
El episodio de 1875 destacó la importancia del Banco Provincial de Santa Fe como herramienta de soberanía económica. Su creación el 5 de junio de 1874 sentó un precedente para los esfuerzos de las provincias argentinas por controlar sus finanzas, en un contexto de creciente influencia extranjera durante el siglo XIX, que se acrecentó luego de la caída de Juan Manuel de Rosas.
Pero, de la influencia de la maravillosa democracia en la derrota y caída de la Argentina, luego de 1853, se podría hablar en otro post. Hoy gocemos de este maravilloso día.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PERSPECTIVA Noventa minutos y varias generaciones

Julio Roca (hijo), segundo desde la izquierda Mientras espero el partido, prefiero recordar decisiones cuyos efectos siguen presentes después de casi un siglo Si este Campeonato Mundial de Fútbol tuviera que dejar una enseñanza, la primera no debería ser que hay países que históricamente saquearon a la Argentina, porque es un hecho ampliamente conocido, sino que hubo argentinos que se pusieron a favor de la expoliación que sufrió este país, la justificaron, de tal suerte que hoy siguen creyendo que tendríamos mejor destino como colonias de los países centrales que como nación independiente y soberana. Hoy la Argentina debe jugar contra Inglaterra un país que no solamente nos robó las Islas Malvinas, sino que antes de eso nos invadió en 1806 y 1807, ante el festejo alborozado de los contrabandistas porteños y de la Banda Oriental. A principios del siglo pasado, la influencia británica era tan fuerte que terminó haciéndonos celebrar un acuerdo que beneficiaba mucho más a ellos que a noso...

Aviso

Si disfrutas de los contenidos de Ramírez de Velasco y quieres ayudar a que este espacio siga creciendo, te invito a hacer una colaboración voluntaria. Cualquier aporte, por pequeño que sea, será de gran ayuda y contribuirá a sostener el blog y afrontar sus gastos. Arriba están las instrucciones para colaborar.  Desde ya, muchas gracias por tu apoyo. Ramírez de Velasco ®

NOCHES La revolución de la calle Tucumán

"Tucumán al 200", de Raúl Cisterna Éramos tan jóvenes que ya habíamos repartido los ministerios y todavía nos alcanzaba para cantar vidalas hasta el amanecer Cuando llegaba la noche siempre le venía a la memoria la misma vidala que cantaba despacito para no despertar sus propias alucinaciones. No recuerdo la letra, sólo sé que nombraba a una mujer, pero casi todas las vidalas llaman un amor que desertó. A esa hora estaba hecha la revolución con que soñábamos, habíamos designado ministros, teníamos firmados los decretos que anticipaban la aurora que se vendría y planeábamos algunos pequeños gustos que nos daríamos cuando estuviéramos instalados en la cima del poder, como salir a tomar café al mismo bar de siempre o mandar a comprar sánguches de milanesa en el mercado Armonía —porque gobernaríamos desde Santiago— y convidar a todo el mundo durante una deliberación de gabinete. Al llegar la fortuita e incierta hora en que la reunión estaba tan linda que uno ya no sabía si acosta...

¡Dime qué dices, mar!

Ilustración Miguel de Unamuno ¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime! Pero no me lo digas; tus cantares son, con el coro de tus varios mares, una voz sola que cantando gime. Ese mero gemido nos redime de la letra fatal, y sus pesares, bajo el oleaje de nuestros azares, el secreto secreto nos oprime. La sinrazón de nuestra suerte abona, calla la culpa y danos el castigo; la vida al que nació no le perdona; de esta enorme injusticia sé testigo, que así mi canto con tu canto entona, y no me digas lo que no te digo. Ramírez de Velasco®

RELATO Llevalo, es mansito

"El barrio", de Raúl Cisterna Por qué cambiaron para siempre las noches del barrio desde aquel resplandor que no dejaba dormir a nadie Tenemos una buena relación. Si lo llevas a tu casa, te vas a terminar acostumbrando. Después de la luz en el cielo, llega la explosión; salimos a ver qué pasa. Los vecinos también se sobresaltan: están en la vereda, tomando fresco, apantallándose con lo que hallan a mano, revistas, abanicos, el diario, aplaudiendo los mosquitos, opinando de la última conquista de la Mirta, la morocha más hermosa de la cuadra. Uno de estos días voy a escribir una novela para ganar un premio. Pero que no va, y se me aparece la cosa verde después del ruido ese, como una bomba de estruendo lejana. En el discurso de agradecimiento diré que los escritores de provincia somos ignorados por la crítica porteña. Si me topo con un editor, va a sufrir antes de que le firme un adelanto. Ideas no faltan. Es cuestión de ponerme frente a la computadora y darle a las teclas. El...