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2000 ALMANAQUE MUNDIAL Retirada

Retirada de tropas israelíes

El 24 de mayo del 2000 Israel se retira del su Líbano y pone fin a una ocupación iniciada veintidós años antes

El 24 de mayo del 2000 Israel abandonó las últimas posiciones militares que mantenía en el sur del Líbano y puso fin a una ocupación iniciada veintidós años antes. La retirada se produjo en medio del derrumbe del Ejército del Sur del Líbano, aliado de Israel, y del avance de Hezbolá sobre antiguos puestos militares. Miles de libaneses regresaron a aldeas abandonadas o destruidas por años de guerra, mientras Naciones Unidas verificaba el repliegue israelí. El episodio alteró el equilibrio político de Medio Oriente, fortaleció a Hezbolá y dejó abiertas disputas fronterizas que continuarían provocando enfrentamientos armados.
La presencia israelí en territorio libanés había comenzado en marzo de 1978 con la Operación Litani. Israel respondió a ataques de la Organización para la Liberación de Palestina, instalada en el sur del Líbano después de haber sido expulsada de Jordania. Las tropas israelíes cruzaron la frontera y ocuparon parte del territorio libanés hasta el río Litani. Ese mismo año, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Nacones Unidas aprobó las resoluciones 425 y 426, que exigían el retiro israelí y creaban la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano.
La ocupación se profundizó en junio de 1982 con la invasión israelí llamada “Paz para Galilea”. El gobierno de Menájem Beguin y el ministro de Defensa Ariel Sharon ordenó avanzar sobre el Líbano tras un atentado contra el embajador israelí en Londres. Las tropas llegaron hasta Beirut y sitiaron la capital durante semanas. La Organización para la Liberación de Palstina abandonó finalmente el país bajo supervisión internacional y trasladó su conducción a Túnez. Poco después ocurrió la masacre de Sabra y Chatila: centenares de palestinos murieron a manos de milicias falangistas libanesas mientras el ejército israelí controlaba los accesos a los campamentos.
Durante los años siguientes, Israel mantuvo una “zona de seguridad” en el sur del Líbano con apoyo del Ejército del Sur del Líbano, encabezado por Saad Haddad y luego por Antoine Lahad. La región quedó atravesada por retenes militares, alambrados y puestos de vigilancia. En la prisión de Khiam, manejada por la milicia aliada de Israel, organismos internacionales denunciaron torturas y detenciones sin proceso judicial. Los bombardeos, secuestros y enfrentamientos armados se volvieron frecuentes en pueblos fronterizos.
En ese contexto surgió Hezbolá, organización chiita respaldada por Irán y Siria. Fundada a comienzos de los años ochenta, convirtió la resistencia contra la ocupación israelí en su principal bandera política y militar. Utilizó tácticas de guerrilla, ataques con explosivos y lanzamiento de cohetes contra posiciones israelíes. También desarrolló una estructura política y social en barrios y aldeas chiitas del Líbano, lo que amplió rápidamente su influencia.
Durante la década de 1990 aumentaron las críticas en Israel contra la permanencia militar en el sur del Líbano. Soldados israelíes morían regularmente en emboscadas o explosiones, mientras sectores políticos y familiares de militares reclamaban el retiro. El movimiento “Cuatro Madres”, integrado por madres de soldados israelíes, adquirió notoriedad pública al exigir el regreso de las tropas. Ehud Barak prometió durante su campaña electoral retirar al ejército antes de julio del 2000.
La retirada comenzó en mayo y avanzó con rapidez. El Ejército del Sur del Líbano colapsó en pocos días y muchos de sus integrantes huyeron con sus familias hacia Israel por temor a represalias. Hezbolá tomó posiciones abandonadas y difundió imágenes de combatientes ingresando a antiguas bases israelíes. En ciudades y pueblos del sur aparecieron multitudes celebrando el repliegue y derribando símbolos vinculados a la ocupación.
Naciones Unidas confirmó semanas después que Israel había cumplido con el retiro dispuesto por la resolución 425 y trazó una línea de repliegue conocida como “Línea Azul”, destinada a verificar futuras violaciones fronterizas. Sin embargo, quedó pendiente la disputa sobre las Granjas de Shebaa, un pequeño territorio reclamado por el Líbano pero considerado por las Naciones Unidas parte de los Altos del Golán sirios ocupados por Israel desde 1967.
El retiro israelí fue interpretado de maneras opuestas según cada sector político. Hezbolá presentó el episodio como una victoria militar que había obligado a Israel a retirarse sin negociaciones ni acuerdos de paz. En Israel, algunos dirigentes consideraron que la salida había sido necesaria para terminar con una guerra costosa, mientras otros afirmaron que el repliegue fortalecía a organizaciones armadas hostiles. Hassan Nasrallah ganó entonces una enorme proyección regional en del mundo árabe.
La frontera sur del Líbano siguió siendo escenario de enfrentamientos después del 2000. Hezbolá mantuvo posiciones armadas cerca de la Línea Azul y continuaron los intercambios de fuego, las incursiones militares y los secuestros de soldados. En julio del 2006 un ataque de Hezbolá contra una patrulla israelí desencadenó una nueva guerra que dejó más de mil muertos libaneses y decenas de víctimas israelíes. Las imágenes del retiro israelí de mayo del 2000 continuaron siendo utilizadas durante años como símbolo político y militar en todo Medio Oriente.
Ramírez de Velasco®

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