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El 13 de julio de 1915 se promulga la Ley 1253 que creó la Caja Popular de Ahorros de la provincia
El 13 de julio de 1915 se promulgó en Tucumán la Ley 1253 que creó la Caja Popular de Ahorros de la provincia, impulsada por el gobernador Ernesto Padilla para canalizar y hacer fructífero el ahorro de la población en medio de la crisis económica provocada por el segundo año de la Primera Guerra Mundial. Comenzó a funcionar en un solar sobre la calle 24 de Septiembre, se trasladó después al sitio que hoy ocupa la Dirección General de Rentas y finalmente se instaló en el edificio actual de San Martín 469.La iniciativa surgió como respuesta a las dificultades financieras que afectaban a productores azucareros, comerciantes y familias tucumanas ante la caída de exportaciones y el encarecimiento de importaciones.
La Primera Guerra Mundial, iniciada en 1914, había interrumpido los flujos comerciales internacionales y golpeado la economía argentina, fuertemente dependiente de las exportaciones.
En Tucumán, principal provincia azucarera del país, la reducción de ventas externas y el aumento de costos generaron inquietud entre los sectores productivos y populares. El gobernador Padilla presentó el proyecto de ley ante la Legislatura para fomentar el hábito del ahorro y ofrecer un instrumento financiero accesible.
La Ley 1253 estableció la Caja Popular de Ahorros como una entidad pública provincial con personalidad jurídica propia. Sus objetivos incluían recibir depósitos de ahorro a interés, otorgar préstamos con garantías y promover la educación financiera entre la población. Se capitalizó con fondos provinciales iniciales y se rigió por normas de administración conservadora para garantizar la seguridad de los depósitos.
El 13 de julio de 1915, tras su sanción y promulgación, la Caja inició sus operaciones en un local modesto ubicado en un solar de la calle 24 de Septiembre, en el centro de San Miguel de Tucumán. Los primeros empleados atendieron a pequeños ahorradores que depositaban sus modestas sumas en libretas de ahorro. La entidad funcionó allí durante los primeros meses mientras se definían sus estructuras definitivas.
Poco después, la Caja se trasladó a un edificio más adecuado que hoy corresponde al predio de la Dirección General de Rentas de la Provincia. En ese segundo emplazamiento se ampliaron las instalaciones, se incorporaron cajas de seguridad y se comenzó a ofrecer servicios más variados a comerciantes y empleados públicos que confiaban sus ahorros a la institución.
Con el paso de los años, la entidad creció y se mudó al inmueble de la calle San Martín 469, donde permanece hasta la actualidad. El edificio se adaptó progresivamente a las necesidades de una caja de ahorros en expansión, con ventanillas, oficinas administrativas y salas de atención al público en pleno casco histórico de la capital tucumana.
Durante sus primeros años, la Caja Popular de Ahorros captó depósitos de trabajadores del ingenio azucarero, empleados estatales y pequeños productores. Ofrecía tasas de interés atractivas para la época y préstamos personales con condiciones más accesibles que las de los bancos privados. Su creación coincidió con un período de fuerte inmigración interna hacia Tucumán atraída por la industria azucarera.
La entidad operó bajo supervisión provincial y con participación de un directorio designado por el gobierno. Se aplicaron estrictos controles contables para mantener la confianza de los depositantes en un contexto nacional de inestabilidad monetaria. Miles de tucumanos abrieron sus primeras cuentas de ahorro en sus ventanillas durante la década de 1910 y 1920.La Ley 1253 también previó mecanismos para que la Caja invirtiera parte de sus recursos en obras o préstamos productivos dentro de la provincia, priorizando el desarrollo local. Esto permitió que los ahorros de la población contribuyeran de manera indirecta al financiamiento de actividades económicas regionales en tiempos de restricciones externas por la guerra europea.
Las crónicas periodísticas de julio de 1915 en los diarios tucumanos recogieron la noticia de la sanción de la ley, destacando el nacimiento de una institución destinada a custodiar los ahorros de los habitantes de la provincia en plena crisis internacional.
Ramírez de Velasco®
La Ley 1253 estableció la Caja Popular de Ahorros como una entidad pública provincial con personalidad jurídica propia. Sus objetivos incluían recibir depósitos de ahorro a interés, otorgar préstamos con garantías y promover la educación financiera entre la población. Se capitalizó con fondos provinciales iniciales y se rigió por normas de administración conservadora para garantizar la seguridad de los depósitos.
El 13 de julio de 1915, tras su sanción y promulgación, la Caja inició sus operaciones en un local modesto ubicado en un solar de la calle 24 de Septiembre, en el centro de San Miguel de Tucumán. Los primeros empleados atendieron a pequeños ahorradores que depositaban sus modestas sumas en libretas de ahorro. La entidad funcionó allí durante los primeros meses mientras se definían sus estructuras definitivas.
Poco después, la Caja se trasladó a un edificio más adecuado que hoy corresponde al predio de la Dirección General de Rentas de la Provincia. En ese segundo emplazamiento se ampliaron las instalaciones, se incorporaron cajas de seguridad y se comenzó a ofrecer servicios más variados a comerciantes y empleados públicos que confiaban sus ahorros a la institución.
Con el paso de los años, la entidad creció y se mudó al inmueble de la calle San Martín 469, donde permanece hasta la actualidad. El edificio se adaptó progresivamente a las necesidades de una caja de ahorros en expansión, con ventanillas, oficinas administrativas y salas de atención al público en pleno casco histórico de la capital tucumana.
Durante sus primeros años, la Caja Popular de Ahorros captó depósitos de trabajadores del ingenio azucarero, empleados estatales y pequeños productores. Ofrecía tasas de interés atractivas para la época y préstamos personales con condiciones más accesibles que las de los bancos privados. Su creación coincidió con un período de fuerte inmigración interna hacia Tucumán atraída por la industria azucarera.
La entidad operó bajo supervisión provincial y con participación de un directorio designado por el gobierno. Se aplicaron estrictos controles contables para mantener la confianza de los depositantes en un contexto nacional de inestabilidad monetaria. Miles de tucumanos abrieron sus primeras cuentas de ahorro en sus ventanillas durante la década de 1910 y 1920.La Ley 1253 también previó mecanismos para que la Caja invirtiera parte de sus recursos en obras o préstamos productivos dentro de la provincia, priorizando el desarrollo local. Esto permitió que los ahorros de la población contribuyeran de manera indirecta al financiamiento de actividades económicas regionales en tiempos de restricciones externas por la guerra europea.
Las crónicas periodísticas de julio de 1915 en los diarios tucumanos recogieron la noticia de la sanción de la ley, destacando el nacimiento de una institución destinada a custodiar los ahorros de los habitantes de la provincia en plena crisis internacional.
Ramírez de Velasco®


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