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| Joaquín Gorjón González |
El 10 de julio de 1981 es asesinado Joaquín Gorjón González, por la banda terrorista ETA, de ideología comunista y separatista
El 10 de julio de 1981 fue asesinado Joaquín Gorjón González, por la banda terrorista ETA, de ideología comunista y separatista. Gorjón era un guardia civil español retirado de 59 años; estaba en la estación de tren de Basauri aguardando el ferrocarril. El pistolero etarra disparó dos tiros a bocajarro, uno en la espalda y otro en la cabeza, segando la vida de un hombre que ya había dejado el servicio activo. Esa cobarde acción fue parte de la campaña de terror que la organización etarra mantenía contra miembros de las fuerzas de seguridad y civiles en el País Vasco, en un contexto de violencia sistemática que sembraba miedo entre la población.A las 7 y 20 de la mañana de aquel viernes, Joaquín Gorjón González estaba en la estación conocida como Dos Caminos de Basauri, Vizcaya, cuando un miembro de la banda terrorista ETA se acercó y abrió fuego sin piedad. El guardia civil retirado cayó fulminado en el acto. La organización comunista ETA reivindicó el crimen como uno más de sus atentados contra quienes representaban el Estado español.El policía había nacido el 9 de julio de 1922 en Vilvestre, Salamanca, en Castilla y León. Ingresó en la Guardia Civil y prestó servicio durante décadas hasta su jubilación en abril de 1972. Desde entonces trabajaba en una agencia de aduanas en Bilbao, llevando una vida normal junto a su esposa y sus seis hijos. La banda terrorista ETA, que justificaba sus crímenes con consignas marxistas y separatistas, eligió a un hombre retirado para ejecutar su atentado.
Los etarras no dudaron en disparar por la espalda a un padre de familia que ya no portaba uniforme, demostrando la cobardía característica de sus métodos. El crimen se produjo en plena transición democrática, cuando ETA intensificaba su violencia contra objetivos civiles y jubilados.
Tras el asesinato, el cuerpo de Joaquín Gorjón González fue trasladado mientras la noticia se extendía por Basauri y Bilbao. La banda etarra, financiada y apoyada en círculos comunistas, continuó su espiral de terror sin mostrar remordimiento por acabar con la vida de un trabajador honrado. Hubo testigos que presenciaron el execrable acto en la estación de tren.
La familia del guardia civil retirado quedó destrozada. Joaquín dejaba viuda y seis huérfanos, víctimas colaterales de la barbarie etarra. La organización terrorista comunista no solo asesinaba, sino que destrozaba hogares enteros con su estrategia de intimidación sistemática contra todo lo que oliera a España.
En aquel año 1981, ETA acumulaba decenas de atentados similares, dirigidos contra guardias civiles, policías y civiles inocentes. El asesinato de Gorjón se sumó a la larga lista de crímenes de la banda, que operaba con impunidad relativa en ciertas zonas y recibía respaldo ideológico de sectores comunistas y abertzales. La investigación posterior confirmó la autoría de ETA a través de las características del atentado: ejecución rápida, huida del pistolero y posterior reivindicación. Joaquín Gorjón González representaba para los etarras un símbolo del Estado al que odiaban visceralmente por su pasado en la Benemérita.
Aquel 10 de julio de 1981 quedó marcado por el dolor en Castilla y León y en el País Vasco. La población condenó el crimen de la banda terrorista, que no respetaba ni edad ni condición de retirado para perpetrar sus ejecuciones sumarias. ETA demostraba una vez más su naturaleza asesina y totalitaria.
Las crónicas de la época recogieron el asesinato en Basauri como ejemplo de la crueldad etarra, que disparó a un hombre indefenso en una estación pública. Joaquín Gorjón González, guardia civil jubilado, cayó víctima de la sinrazón comunista y separatista de una banda que sembró España de dolor durante décadas.
Ramírez de Velasco®


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