Ir al contenido principal

TRAVESÍA Una piedrita marca el destino

Imagen de ilustración

Acerca de los días de un linyera, la curiosa manera de decidir su destino y otros detalles que el lector hallará por sí solo


Salí tempranito para no perder ni una gota de luz, quería que obscureciera lejos. Llegué a las vías, tiré una piedrita, si caía para allá me iba al norte, si caía para aquí, al sur. Cayó para aquí. Terminado ese primer día andaba cerca de Fernández, demoré porque me detuve en una casa a pedir alguito que comer. Me dieron frutas y un pedazo de asado frío que les había sobrado. Calculé que comería la carne a la noche y me mandé las manzanas. Después anduve más despacio. Recordé que el rumbo era no tener dirección ni fechas ni plazos ni cuentas ni amigos. Lo único mío era el ancho mundo de día y si podía, algo de estrellas durante la noche. Lo demás me importaba un cuerno.
Le cuento, esa primera noche no dormí. Estaba acostado cerca de un árbol con mi monito por almohada, entre manotazos, tratando de matar uno por uno al millón de mosquitos que me picaba y un ruido me asustó. Después, cuando el tren pegó el bocinazo, me calmé. Pasaba con cientos de vagones hacia el sur, qué llevaría no sé, pero tampoco me importó. Para la segunda noche compré una botella de alcohol puro, a cambio de cortar el pasto a una vieja. Entreveré el alcohol con azúcar de un sobrecito que robé de un bar y jugo de naranja agria que corté de una planta. Después de tomar un buen poco, me dormí tranquilo hasta el día siguiente al mediodía. Así pasó la primera semana, tomando por un mandato la piedrita que había decidido el rumbo que debía tener.
Al tiempo, un día que andaba dando vueltas en un pueblo de Santa Fe, conocí a uno que decía que había mucho trabajo para todo el mundo en Buenos Aires. Esa noche, cuando el amigo dormía, me mandé a mudar. No quise ir al sur si ahí me iban a ofrecer trabajo. Cuando el amigo se durmió empecé a caminar hacia el norte, como quien volver. Una tarde hallé al tren parado en la vía, iba rumbo al norte, antes de que arrancara trepé a uno de los vagones tanque, que tienen un huequito detrás. Esa noche estuve de nuevo en La Banda. Di unas vueltas por algunas calles, pasé frente al kiosco de Camilo Nassif, lo saludé, me llamó, me dio un sánguche como hacía siempre con los desamparados que andaban dando vueltas por el centro de la ciudad. No me reconoció.
Entonces supe que el tiempo, la suciedad, el sol, la ropa andrajosa, el olor y la barba me habían vuelto invisible. Me felicité por ello. Entonces decidí seguir el derrotero del norte, me trae suerte. ¿Hasta dónde pienso llegar, pregunta? No sé, supongo que si sigo caminando algún día llegaré a Alaska. Pero si tiro otra piedrita y canta que hay que volver, volveré. También puede ser que me ataje la muerte para hacerme quedar en cualquier parte,
 volviéndome del todamente invisible. Capaz que algún campesino me dedique una cruz en un recodo de una senda, para entones seré aire en el viento de un camino cualquiera de un país lejano, recuerdo de un linyera durmiendo borracho, a la orilla de una vía, espanto.
Nada.
Juan Manuel Aragón
©Ramírez de Velasco
A 12 de abril del 2024, en Sacha Pozo. Rezándole a San Gil

Comentarios

  1. Me gustó el relato. Dan ganas de intentarlo.

    ResponderEliminar
  2. Siempre referenciaba en sus conciertos Facundo con su FerroCabral, que el tucumano Gualberto se reía en el mercado de tantas cosas que corrian muchos por tenerlas y el no lo necesitaba

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

PALABRAS Eso que llamamos alma (con vídeo)

Nelly Omar, canta "Desde el alma" Cómo se usa una palabra de la que se ignora casi todo, desde su significado hasta lo que implica reconocer su existencia Los argentinos solemos usar con frecuencia algunas palabras sin saber con exactitud qué significan o ignorando que, para explicarlas, hubo sabios que se quemaron las pestañas, soldados que cruzaron espadas, naciones que negaron su existencia e ideologías que renegaron de ellas. Ahí está el alma, que para los latinos era ánima y para los cristianos es soplo, viento. Como quien refresca la memoria, van algunas expresiones comunes que la mentan en la Argentina, y posiblemente en otros países también. Las decimos con tanta naturalidad que jamás nos preguntamos qué queremos decir cuando las pronunciamos. El alma aparece primero en el dolor. Se me sale el alma, tengo el alma en pedazos, el alma en un hilo, me partís el alma, me arrancó el alma, se me vino el alma al suelo, tengo el alma hecha mierda, el alma hecha bolsa, el alma ...

BARRIOS Los chipacos nacen en bicicletas

"Chipaco", de Raúl Cisterna Un secreto mal guardado de los santiagueños: historia, etimología y misterios del pan con chicharrón Uno de los secretos peor guardados de estos pagos es que los mejores chipacos son los que se compran en la calle, a los vendedores de las esquinas. El verdadero no se hace en una panadería elegante. Sale de una bicicleta y llega en una canasta cubierta con un repasador. El maestro Domingo Bravo, en su Diccionario Quichua Santiagueño, dice que "chipa" es "hato de algo apretado, entrelazado, enredado". Es el "cabello amazacotado por falta de peine y de higiene". Y del chipaco, al que llama "chipacu", sostiene que es un "pan de cemita y chicharrón". La etimología popular prefiere una explicación menos académica: CHI charrón + PA n + CO cido. Hecho casi siempre en horno de barro, llega desde el fondo de los barrios, como una bendición, hasta la mismísima plaza Libertad. La gracia está en que no lo trabaj...

1859 ALMANAQUE MUNDIAL Reconocimiento

Juan Bautista Alberdi El 9 de julio de 1859 España reconoce la independencia de la Confederación Argentina como nación libre y soberana El 9 de julio de 1859 en Madrid, España firmó un Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad con la Confederación Argentina que reconoció formalmente su independencia como nación libre y soberana, cuarenta y tres años después de la declaración del Congreso de Tucumán. Aquella jornada cerró un largo período de gestiones diplomáticas iniciadas tras la Revolución de Mayo de 1810 y la guerra de independencia. El plenipotenciario argentino Juan Bautista Alberdi y el representante español Calderón Collantes rubricaron el documento de once artículos que normalizaba las relaciones entre ambos países. La Confederación Argentina, presidida por Justo José de Urquiza, buscaba desde años atrás establecer vínculos oficiales con la antigua metrópoli. Alberdi, destacado intelectual y autor del libro las Bases, que para algunos fue la inspiración de la Constitución libera...

CIRCUSTANCIAS Ah, las efusiones del amor

"Beso" de Raúl Cisterna Menos el hombre, todos los animales respetan un lugar, un momento y alguna circunstancia para dar rienda suelta al deseo Lo bueno de las efusiones del amor entre la gente es que, justamente, se pueden dar en todo tiempo, en todo lugar, bajo cualquier circunstancia. El hombre y la mujer no aguardan que se dé el momento, que todo esté preparado o que ocurra esto o aquello para hacerlo. Las ballenas francas australes empiezan a llegar a la Península Valdés en mayo y se entregan a sus juegos amorosos hasta septiembre y octubre. Las hembras aprovechan para parir sus crías, porque la gestación les lleva un año. Las vacas, según dicen en el campo, se empiezan a alegrar unos veinte días después de tener terneros y los toros aprovechan para tener su momento, digamos. Y así casi todos los animales. Menos el hombre. Será una deformación de la mente o una bendición de Dios, pero a nosotros nos gusta hacerlo de enero a enero, o veinticuatro por siete, como les gust...

PERSPECTIVA Noventa minutos y varias generaciones

Julio Roca (hijo), segundo desde la izquierda Mientras espero el partido, prefiero recordar decisiones cuyos efectos siguen presentes después de casi un siglo Si este Campeonato Mundial de Fútbol tuviera que dejar una enseñanza, la primera no debería ser que hay países que históricamente saquearon a la Argentina, porque es un hecho ampliamente conocido, sino que hubo argentinos que se pusieron a favor de la expoliación que sufrió este país, la justificaron, de tal suerte que hoy siguen creyendo que tendríamos mejor destino como colonias de los países centrales que como nación independiente y soberana. Hoy la Argentina debe jugar contra Inglaterra un país que no solamente nos robó las Islas Malvinas, sino que antes de eso nos invadió en 1806 y 1807, ante el festejo alborozado de los contrabandistas porteños y de la Banda Oriental. A principios del siglo pasado, la influencia británica era tan fuerte que terminó haciéndonos celebrar un acuerdo que beneficiaba mucho más a ellos que a noso...