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| Ilustración |
Letra de Carlos Pesce.
y música de Agustín Magaldi y Pedro (Hipólito) Noda
En una celda oscura del presidio lejano
El penado catorce su vida terminó,
Dicen los compañeros que el pobre presidiario
Murió haciendo señas y nadie lo entendió.
En una noche fría que el preso deliraba
Su mueca tan extraña dio mucho que pensar,
Y sin embargo, nadie, de tantos carceleros
Se acercó a la celda, del que no pudo hablar.
Dejó una carta escrita
Con frases tan dolientes,
Que un viejo presidiario
Al leerla conmovió...
Al mismo fratricida
Con alma tenebrosa
Que en toda su existencia
Amor nunca sintió.
El tango
En la carta decía: “Ruego al juez de turno
que traigan a mi madre, le pido por favor,
pues antes de morirme quisiera darle un beso
en la arrugada frente de mi primer amor...”
Y en la celda sombría del lejano presidio
Su vida miserable el penado entregó...
El último recuerdo fue el nombre de la madre
Y su acento tan triste el viento lo llevó.
Ramírez de Velasco®

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