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1967 AGENDA SANTACRUCEÑA Aeropuerto

El aeropuerto desde lejoe

El 1 de junio de 1967 se inaugura el aeropuerto internacional Piloto Civil Norberto Fernández de Río Gallegos

El 1 de junio de 1967 se inauguró el aeropuerto internacional Piloto Civil Norberto Fernández de Río Gallegos, una de las obras aeroportuarias más ambiciosas realizadas hasta entonces en la Patagonia. Concebido para operar vuelos nacionales e internacionales en condiciones climáticas extremas, fue proyectado como una terminal moderna para el extremo sur del país, con una pista de gran longitud, instalaciones de navegación aérea de última generación para la época y sectores especialmente preparados para atender aeronaves comerciales, militares y de carga.
Había sido diseñado durante la década de 1960 por técnicos de la Dirección Nacional de Aviación Civil junto con especialistas en infraestructura aeronáutica del Ministerio de Obras Públicas. El proyecto buscaba reemplazar las viejas instalaciones que funcionaban de manera precaria en Río Gallegos y crear una terminal capaz de responder al crecimiento demográfico y económico de Santa Cruz. La ubicación elegida quedó sobre un terreno despejado a unos ocho kilómetros del centro urbano, en una parte elevada y menos afectada por inundaciones y acumulación de nieve.
Recibió el nombre de “Piloto Civil Norberto Fernández” en homenaje a un aviador pionero de la región patagónica, vinculado a los primeros vuelos comerciales y postales del sur argentino. Fernández había participado en tareas de exploración aérea y conexión de localidades aisladas durante las primeras décadas del siglo XX, cuando los trayectos patagónicos todavía eran considerados rutas peligrosas y de navegación incierta.
La inauguración contó con la presencia del presidente de facto Juan Carlos Onganía, integrantes de la Junta Militar, autoridades provinciales y representantes de Aerolíneas Argentinas y de la Fuerza Aérea. También asistieron funcionarios de la Dirección Nacional de Aviación Civil, empresarios ligados al transporte y delegaciones diplomáticas vinculadas a compañías aéreas extranjeras interesadas en utilizar la nueva terminal como escala técnica para vuelos intercontinentales.
Tenía una pista principal de 3.550 metros de longitud por 45 metros de ancho, una dimensión excepcional para la Argentina de aquellos años. Esa extensión permitía operar grandes aeronaves de largo alcance incluso con fuertes vientos laterales y temperaturas bajo cero. Con el paso del tiempo, la pista fue reacondicionada y reforzada, manteniendo prácticamente la misma longitud, aunque incorporando nuevas capas asfálticas y sistemas modernos de iluminación.
Disponía además de calles de rodaje amplias, plataforma de estacionamiento para varios aviones simultáneamente y una torre de control equipada con radioayudas modernas para la navegación aérea de la época. El complejo incluía balizamiento nocturno de alta intensidad, estaciones meteorológicas y sistemas de comunicación preparados para operar durante temporales de nieve y niebla frecuente en la costa santacruceña.
La terminal había sido concebida con una estética funcional, típica de la arquitectura estatal de los años sesenta. Tenía salas de espera calefaccionadas, oficinas de migraciones y aduana, dependencias de correo aéreo, confitería, espacios administrativos y sectores diferenciados para arribos y partidas. También disponía de hangares de mantenimiento y depósitos de combustible capaces de abastecer vuelos internacionales de larga distancia.
Desde sus primeros años se convirtió en una escala habitual para rutas que unían Sudamérica con Oceanía y Europa. Varias compañías utilizaban Río Gallegos para reabastecimiento antes de la aparición masiva de aviones de autonomía extendida. La cercanía relativa con la Antártida y el Atlántico Sur terminó otorgándole además un valor estratégico para operaciones científicas y militares.
Durante la Guerra de Malvinas de 1982, el aeropuerto pasó a desempeñar un papel decisivo en la logística aérea argentina. Desde allí despegaron aviones de combate, transporte y reconocimiento hacia el sur del Atlántico. La actividad fue intensa durante semanas, con movimiento permanente de personal militar, abastecimiento y operaciones coordinadas desde la torre de control y las instalaciones anexas.
Luego quedó convertido en uno de los aeropuertos más extensos y australes de la Argentina continental. Sus instalaciones fueron ampliadas y modernizadas en distintas etapas, incorporando nuevos radares, sistemas satelitales y equipamiento para deshielo. Aun así, siguió conservando la estructura general inaugurada aquel 1 de junio de 1967, cuando Río Gallegos pasó a integrarse definitivamente al mapa internacional de la aviación.
Ramírez de Velasco®

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