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| Christofredo Jakob |
El 17 de julio de 1899 llega a Buenos Aires el psiquiatra Christofredo Jakob, que fundaría la Escuela Neurobiológica Argentino-Germana
El 17 de julio de 1899 llegó a Buenos Aires el médico, psiquiatra y neurobiólogo alemán Christofredo Jakob, quien fundaría la Escuela Neurobiológica Argentino-Germana, formaría a más de cuatro mil investigadores y sentaría las bases de la neurociencia en el país.Nacido el 25 de diciembre de 1866 en Wörnitzostheim, Baviera, Jakob ya era un investigador formado en la Universidad de Erlangen y asistente de figuras como Adolf von Strümpell cuando aceptó la propuesta del gobierno argentino durante la presidencia de Julio Argentino Roca. Lo invitó el doctor Domingo Cabred a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, atraído por la promesa de disponer de cientos de cerebros patológicos al año para sus estudios.Arribó al puerto junto con su familia a bordo del vapor Bahía y se instaló en una precaria vivienda dentro del predio del Hospicio de las Mercedes, actual Hospital Borda. Allí asumió de inmediato como jefe del Laboratorio de Anatomía Patológica, el primero de su tipo en el país, donde inauguró un riguroso método científico que combinaba histología, morfología comparada y observación clínica.
En pocos años acumuló más de 25.000 preparados histológicos de cortes cerebrales y aplicó técnicas avanzadas como la tinción de Weigert para mielina. Dictó clases prácticas para estudiantes de medicina y profundizó en temas como anatomía patológica del sistema nervioso, sífilis cerebroespinal y tumores cerebrales.
En 1913 se trasladó al Hospital Nacional de Alienadas, hoy Hospital Braulio Moyano, donde se construyó especialmente para él un pabellón-laboratorio que se convirtió en el epicentro de su escuela. Vivió once años con su familia en una modesta casa dentro del predio hospitalario y dirigió además trabajos en los hospitales San Roque (actual Ramos Mejía) y Durand.
Jakob impartió cátedras de biología y sistema nervioso en las universidades de Buenos Aires y La Plata, donde fue profesor titular. Formó a más de cuarenta generaciones de discípulos argentinos y extranjeros que extendieron su influencia en neuroanatomía, neurofisiología y psiquiatría. Su enfoque inflexible y metódico marcó el estilo de investigación en el país.
Publicó alrededor de veinte libros y más de 180 artículos científicos, entre ellos obras monumentales como los atlas del cerebro humano y animal (1911-1913) y la Folia Neurobiológica Argentina (1939-1946), que condensan décadas de trabajo en neurobiología comparada, ontogénesis del sistema nervioso y fisiología de la memoria. Anticipó varios descubrimientos que décadas después se redescubrieron en centros europeos y norteamericanos.
Se nacionalizó argentino y permaneció en el país hasta su muerte el 6 de mayo de 1956 en su casa de la calle Maure, en Buenos Aires. Durante más de cinco décadas dedicó su vida a la investigación sistemática del sistema nervioso y a la formación rigurosa de recursos humanos en ciencias médicas.
Su labor abarcó también campos como la filosofía, la antropología y la biología general, enriqueciendo el panorama intelectual argentino de principios del siglo XX. El laboratorio del Hospital Moyano, con sus colecciones preservadas, sigue siendo hoy un espacio de consulta y memoria científica.
Desde 1982, por disposición del Ministerio de Salud y el Centro de Investigaciones Neurobiológicas, el 17 de julio se conmemora en Argentina como el Día del Investigador Neurocientífico en homenaje a su llegada y a su trascendente contribución al desarrollo científico nacional.
Ramírez de Velasco®


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