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936 ALMANAQUE MUNDIAL Zoco

Zoco de Córdoba, imagen actual

El 12 de julio de 936 en Córdoba se incendia el Zoco Grande y causa destrucción en escribanías, tiendas y mezquitas

El 12 de julio de 936 en Córdoba hubo un gran incendio en el Zoco Grande de la ciudad que destruyó numerosas escribanías, tiendas de vendedores de lanas, el zoco de los perfumistas, las tiendas de mercaderes de sedas y paños de lino, la mezquita de Abi Harún y la Dár al-Burud o Casa de Correos. Aquella jornada afectó el principal mercado de la próspera Córdoba bajo el califato de Abd al-Rahman III, en plena expansión urbana y económica de al-Ándalus.
El fuego, descrito por el historiador Ibn Hayyán como un incendio horroroso por los daños producidos, se extendió rápidamente entre las estructuras de madera y tejidos del bullicioso centro comercial situado al oeste del Alcázar. El Zoco Grande constituía el corazón comercial de Córdoba, trasladado desde el arrabal de Saqunda tras su destrucción en el siglo IX. Allí se agrupaban tiendas por oficios, con calles dedicadas a lanas, sedas, lino, perfumes y escribanías donde se redactaban documentos y contratos.
Miles de personas circulaban diariamente entre los puestos, atrayendo a mercaderes locales y foráneos. El incendio comenzó en una parte indeterminada del mercado 10 días antes de finalizar el mes de Sha’ban del año 324 de la hégira. Las llamas se propagaron con rapidez debido a la densidad de construcciones, muchas de ellas con elementos inflamables como maderas, telas y aceites de perfumería. Los vientos y la proximidad de los locales facilitaron su avance hacia distintas secciones.
Entre los edificios arrasados figuraba la mezquita de Abi Harún, que quedó en ruinas completas junto con sus alrededores. También se destruyó por completo la Dár al-Burud, la Casa de Correos desde donde se gestionaba la correspondencia oficial y privada del califato.
Numerosas escribanías y almacenes de mercancías de valor se perdieron en el siniestro. Los daños afectaron además el zoco de los perfumistas y sus inmediaciones, así como las tiendas de sedas y paños de lino. Los comerciantes vieron cómo sus existencias, herramientas y locales se convertían en cenizas en pocas horas. Ibn Hayyán detalló en su Muqtabis la extensión del fuego y los sectores concretos que resultaron destruidos.
Tras el incendio, el califa Abd al-Rahman III ordenó de inmediato las tareas de limpieza y reconstrucción. Se emplearon los mejores materiales y se mejoró la fábrica de los edificios afectados. Las obras comenzaron en los últimos meses de aquel año 936 y permitieron recuperar parte de la actividad comercial con mayor solidez.
El Zoco Grande, ya reconstruido, recibió ampliaciones posteriores bajo el reinado de al-Hakam II, hijo de Abd al-Rahman III. El cronista al-Razi recogió las mejoras introducidas, con ensanches y traslados de algunas dependencias como la Casa de Correos a un nuevo edificio en la Musara. Los mejores comerciantes regresaron a las instalaciones renovadas.
En el Califato de Córdoba, el zoco representaba un elemento esencial junto a la mezquita y el alcázar. Regulado por el almotacén o señor del zoco, contaba con normas específicas sobre pesos, medidas, higiene y calidad de productos para evitar fraudes y garantizar el orden. Su importancia económica y social era central en la vida urbana andalusí.
Aquel incendio no fue el único que sufrió el Zoco Grande, que desapareció definitivamente durante la fitna de 1009-1010, cuando fue saqueado e incendiado de nuevo. Sin embargo, en el siglo X simbolizaba el esplendor comercial de una ciudad que superaba los 100.000 habitantes y atraía a viajeros de todo el Mediterráneo.
Las crónicas de Ibn Hayyán y otros autores andalusíes recogieron el suceso del 12 de julio de 936 con precisión, destacando los sectores comerciales afectados y la rápida respuesta del poder del califa para restaurar el principal mercado de la capital de al-Ándalus.
Ramírez de Velasco®

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