Ir al contenido principal

LEYENDA Telesita

Imagen de ilustración

En aquel tiempo ya tenía la categoría de un mito popular que se paseaba por la provincia

*Por Juan Manuel Aragón (mi tata)
El tiempo va borrando, como es natural, los recuerdos que teníamos de la Telesita, de aquella niña inocente, mishquila, que se hizo querer por su bondad, por su amabilidad, por su pureza, por su pasión por la danza y su afición a las bebidas que no lograban quitarle su dominio de sí misma ni su agilidad para circular velozmente por los bosques sin ser sentida.
¿Quién fue la Telesita? El 8 de enero de 1907 ‘El Liberal’ la recordó. En aquel tiempo ya tenía categoría de mito. Antes, en 1905, Nicolás Granada en Buenos Aires había publicado un artículo sobre ella, "una santa alegre, vagabunda, amiga del baile y de las aventuras misteriosas. Un ser extraño, mezcla de misticismo, de idiotez y de malicia".
Mucho después, Agustín Carabajal dirá que "por las costas del Salado / sus pasos van extraviados", en una chacarera que se ha hecho clásica en nuestro folklore. Las versiones antiguas la pintan vagabunda, pero no extraviada; al contrario, de un modo misterioso corre, rauda, sin que las espinas atajen sus pies desnudos. Algunos la recuerdan por el Salado,o pero otros por el Dulce; más concretamente: se dice haberla visto en Tuama.
"¡Ay, Telésfora Castillo! / Tus ojos no tienen brillo" dice Carabajal y todos repetimos. Pero, ¿ése era su apellido, o un artificio buscando la rima? Don Julián Cáceres Freyre en 1948 vino a Santiago y visitó escuelas de la campaña para recoger de los chicos sus conocimientos folklóricos. Le dieron distintas versiones sobre la Telesita; ninguno la nombró como Castillo. Varios coincidieron en que era Telésfora Santillán.
Algunas versiones, con cariño, la recuerdan como faltada. Otras, crudamente objetivas, la califican dementa. Se la veía llegar, solícita, a los lugares en que había gente con sufrimientos; infaltable en los velorios. Y también infaltable en los bailes, en las alojeadas, en las libaciones. Versiones antiguas dicen que murió en un incendio del bosque, pues de noche, viendo su luz, acudió pensando que era una farra. Pero el tiempo ha pulido esta memoria: se recuerda que en el velorio de un angelito -todos machados- las velas prendieron fuego a una cortina y se inició el incendio del rancho. La gente corrió afuera para salvarse; sólo ella atinó a entrar para sacarlo al angelito, dicen unos, y otros que para salvar a la criaturita de un vecino que dormía adentro mientras en el patio se bailaba.
Apagada la hoguera -del bosque o del rancho, vaya uno a saber- entre las cenizas se encontró un dije de plata que ella usaba en el pelo. El dije parece un símbolo de su pureza en medio de las cenizas de los jolgorios que ella con tanto entusiasmo animaba.
*Nota aparecida originalmente con la firma de su seudónimo, Silvestre Aquino.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

MODA El “okey” conquistó el almacén

"Break", acuarela de Raúl Cisterna No entienden un pomo de inglés, pero lo usan para sentirse modernos, exitosos o más cerca de Miami, lo que suceda primero Haceme un back up de tu smartphone, después hacemos un break y a la hora del brunch comemos una barbecue. ¿Okey? Es casi seguro que usted debe haber oído una conversación por el estilo. Y se sintió más perdido que cebolla en ensalada de fruta. Cada vez que le ponen un nuevo jefe en la oficina, sabe que vendrá con media docena de esas palabras. Y usted hará así con la cabeza, como si entendiera. La verdad es que, de todo lo que dijo, captó la mitad. Quizás no importe mucho, porque el otro tampoco sabe muy bien qué dijo: repite como disco rayado lo que oyó de los que supuestamente estaban en la pomada. Mandame el feedback por mail así hacemos un update del workflow antes del meeting con el team, porque el manager quiere chequear el performance y definir el planning del briefing. Ya van a saltar los sabelotodos de siempre a ...

FILOSOFÍA La realidad en ojotas

Perón en su caballo pinto Junte frases del General y pajaritos de redacción, y descubrirá que quizá nadie dice lo que piensa Un ligero debate para amenizar la semana sin recurrir a las noticias de los diarios, la radio, la televisión, internet: ¿qué está primero: la verdad o la realidad? Es decir, ¿la única verdad es la realidad, como quería el general Juan Domingo Aristóteles? Para muchos la frase es una tautología, pues repite aquello que se quiere explicar en la definición. Pleonasmo dirían otros y para el resto bien podría ser una superficialidad. En una de esas estamos ante una falsedad, se podría decir también. Porque si la única certeza fuera la realidad, no le dejamos nada a la Verdad (entiéndase: la Verdad no es uno de los atributos de Dios sino más bien —o, mejor dicho— su verdadero nombre). Dicho de otra forma y aunque suene a plétora redundante, la verdad es solamente la Verdad, pues fuera de ella, la realidad es aquello que los sentidos creen ver, oír y tocar. Pero también...

TERMINAL Tac, tac, tac

"Misterio", óleo de Raúl Cisterna Historia de un aparecido en la Terminal de La Banda que nadie volvió a ver: todo un misterio che A eso las tres de la mañana apareció un caballo en la terminal de ómnibus de La Banda. Nadie supo de dónde había salido. No tenía marca, ni apero, ni un lazo colgando. Era oscuro y grandote. Se quedó quieto en la plataforma cuatro, bajo el tubo fluorescente que chispeaba una luz mortecina. El primero en verlo fue el Turco Farías. Tomaba mate cocido en la misma jarra enlozada de hacía veinte años, cuando comenzó a laburar de sereno, y distinguió la sombra inmóvil. Pensó que estaba soñando. Después creyó que era un perro. Pero no, era un caballo. —¿De dónde has salido, hermano? —le preguntó el Turco. El caballo no le contestó. La terminal estaba vacía. El Chevalier de Buenos Aires recién llegaría a las cinco y media. Afuera, la ciudad dormía, de San Ramón a la Curva de Trujillo. El Turco buscó un balde y le puso agua. El animal la tomó despacio. A ...

SOLTERA Los pajaritos de Contaduría

"Oficina", acuarela de Raúl Cisterna Cada mañana atraviesa la oficina sin saber que alguien se derrite en silencio al verlo pasar Ella hace volar sus pajaritos cuando él llega, pero nunca se lo va a decir. Todas saben que el jefe las prefiere rubias, jóvenes, pulposas, divertidas. Así y todo, se levanta dos horas antes de salir de la casa y se pone de punta en blanco. Desayuna, se baña, se pinta, se viste, se mira en el espejo, se cambia la blusa, se vuelve a mirar, se vuelve a cambiar la blusa y sale corriendo a tomar el ómnibus para ir a la oficina. Cada mañana él pasea entre los escritorios derrochando simpatía, a todas piropea: las viejas lo tratan como hijo, las jóvenes le hacen chanzas, le aconsejan, se ríen de sus tribulaciones de pertinaz y codiciado soltero. Ella, tímida, lo adora en silencio, lo mira disimuladamente. No es rubia, joven, pulposa. Tampoco es divertida, aunque sus sobrinos digan que sí. Mira de reojo para todos lados, si nadie presta atención, lo obser...

1998 AGENDA CATAMARQUEÑA Soto

Hugo Rafael Soto El 29 de mayo de 1998 el boxeador Hugo Rafael Soto se consagra Campeón Mundial de la AMB en Las Vegas (Estados Unidos) El 29 de mayo de 1998 el boxeador Hugo Rafael Soto se consagró Campeón Mundial de la AMB en Las Vegas (Estados Unidos), tras derrotar al venezolano José Bonilla por puntos. Boxeador profesional, Soto nació en San Fernando del Valle de Catamarca el 16 de febrero de 1967 y alcanzó notoriedad internacional al consagrarse campeón mundial supermosca de la Asociación Mundial de Boxeo en Las Vegas, Estados Unidos, tras vencer por puntos al venezolano José Bonilla. Aquella victoria representó la primera corona ecuménica obtenida por un púgil catamarqueño y lo incorporó a la historia deportiva de la provincia. Soto creció en barrios populares de la capital catamarqueña y comenzó a practicar boxeo durante la adolescencia. Entrenó en gimnasios locales mientras alternaba tareas laborales fuera del deporte. En sus primeros años amateurs participó en festivales regi...