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| "Urquiza al 500", acuarela de Raúl Cisterna |
Nació en el fondo de casa, empieza a cubrir el barrio y transforma la rutina en un encierro desesperado
Crece como plaga de Egipto. Empezó como algo distinto del pasto del patio. Ya ha colonizado el limonero, la tapia de los vecinos, las macetas, el asador y la parrilla. Damos por perdidas también las bicicletas de los chicos que están colgadas del techito de lo que le decimos “el quincho” y no es más que la sombra de chapas mal puestas que se vuelan cada vez que hay viento.Nos dimos cuenta de que se venía, cuando quisimos ir a tomar el solcito del invierno: era un mazacote, pegajoso, blanduzco, fofo. Y ya no salimos más.Después de trancar las ventanas que dan al fondo, compré burletes de goma en la ferretería para asegurar que no se colara por la puerta y conseguí un chapón grueso para trancar la ventanita de la cocina. Una mañana, cuando enfilé para el trabajo, noté que estaba prendido al frente de la casa. Sólo quedaban a salvo la puerta de entrada, el paraíso y el enanito de jardín, regalo de mi suegra cuando nos casamos. Cuando volví al mediodía, ordené que nadie saliera hasta que pasara. Por una rendija que abríamos de vez en cuando observamos que iba cubriendo también la vereda, la calle, el pavimento y las junturas de alquitrán, los postes de luz, los cables, la casa de enfrente, los autos estacionados y hasta el cartel que dice “Kiosco La Nena”, de doña Nena Aguirre, la vecina que, gracias a Dios, nos sigue fiando, que si no, no sé dónde íbamos a ir a parar.
Vivimos como refugiados hace no sé cuánto. Suerte que mi señora cocina cualquier cosa con nada y en el trabajo entendieron mis razones para faltar. Los chicos no van a la escuela, están felices de quedarse en casa viendo la tele, jugando con sus muñecas y soldaditos. Yo aprovecho para dormir hasta tarde, ando todo el día de pantuflas y miro los noticiarios de los canales de Buenos Aires, sin dormirme, eso que siguen siendo tan aburridos como siempre.
Hoy, por un resquicio de la puerta hemos visto que viene nublado del sur, como para llover. También se lo nota en las amenazantes nubes. Hace un rato mi hijo me mostró que se ha metido por la ventana de su habitación. Me es dificultoso aporrear el teclado, no tengo casi fuerzas. Las uñas se me están poniendo verdes.
Juan Manuel Aragón
Lunes 1 de junio del 2026, en el puente Carretero. Volviendo de allá.
Ramírez de Velasco®


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