Ir al contenido principal

1922 CALENDARIO NACIONAL Debut

Tarascone en un tango
El 23 de abril de 1922, debutó en Boca Juniors Domingo Alberto Tarasconi, uno de los principales jugadores de Boca Juniors durante la era del amateurismo

El 23 de abril de 1922, debutó en Boca Juniors Domingo Alberto Tarasconi. Fue en la victoria del xeneize sobre Dock Sud, por 2 a 1. Tarasconi, llamado también “Tarasca”, fue uno de los principales jugadores del club de la Ribera durante la era del amateurismo. Jugó 10 años en el club, ganó 10 títulos en 313 encuentros e hizo 238 goles, entre partidos oficiales y amistosos. Con la Selección Argentina jugó 24 partidos e hizo 18 tantos.
Había nacido el 20 de diciembre de 1903 y lo conocían también como Domingo Tarascone.
Surgió del Club Atlético Atlanta, pero en Boca se convirtió en ídolo. Es el cuarto máximo goleador del club, con 193 goles, detrás de Martín Palermo que hizo 238, Roberto Cherro, que tiene 220 en su haber y Francisco Varallo con 194.​ Además de goleador tenía un potentísimo remate de larga distancia.
Cuando jugó con la Selección Argentina de Fútbol fue el máximo artillero de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928, con 11 goles en cuatro partidos, en los que la Argentina obtuvo la medalla de plata. Su rendimiento en los Juegos Olímpicos alcanzando un promedio de 2,75 goles por partido, constituye un récord en la competencia oficial internacional.​ También fue campeón de la Copa América dos veces, en 1925 y 1929.
Fue inmortalizado en un tango por Carlos Gardel denominado "Patadura", en que se describía su mayor virtud: "Hacer como Tarasca, de media cancha un gol".
Comenzó en Atlanta, debutando en 1921. Al año siguiente pasó a Boca para consagrarse como uno de los máximos goleadores en la historia del club. Jugó 236 partidos y marcó 193 goles con la camiseta de Boca (con un promedio de 0,82). Además ganó 11 títulos: 5 Campeonatos Amateur, 5 Copas y 1 Campeonato de Honor en 1925. Es, fue y seguirá siendo ídolo eterno del conjunto xeneize.
En la exitosa gira de Boca por Europa en 1925 (la primera de un equipo argentino), hizo 8 goles. Resultó goleador del campeonato local en las temporadas de 1922 con 11 tantos, de 1923 con 40 tantos, de 1924 con 16 tantos y de 1927 con 32 tantos; y fue vital para la obtención de los campeonatos amateurs de 1923, 1924, 1926 y 1930 y el primer campeonato profesional de 1931, dejando de jugar en Boca Juniors ese año.
En 1934, jugando para el club General San Martín en la liga amateur, volvió a ser goleador del campeonato con 16 goles. Tenía un disparo extremadamente potente y preciso, era su virtud más destacada, además de su velocidad.
Debutó en la Selección Argentina en 1922. Obtuvo la Copa América en 1925 y 1929, aunque en esta última no jugó ningún partido, e integró el equipo argentino que obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1928 en Ámsterdam, Países Bajos, convirtiendo 11 goles en 4 partidos,5​ con 2 póqueres y 1 triplete.
Originó el título del tango Tarasca solo, grabado por Osvaldo Fresedo en 1928 y está mencionado en el tango Patadura, de José López Ares y Enrique Carrera Sotelo (“Querés jugar de forward y ser como Seoane/y hacer como Tarasca, de media cancha gol”).
Murió el 3 de julio de 1991.
Juan Manuel Aragón
©Ramírez de Velasco

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

FÁBULA Don León y el señor Corzuela (con vídeo de Jorge Llugdar)

Corzuela (captura de vídeo) Pasaron de ser íntimos amigos a enemigos, sólo porque el más poderoso se enojó en una fiesta: desde entonces uno es almuerzo del otro Aunque usté no crea, amigo, hubo un tiempo en que el león y la corzuela eran amigos. Se visitaban, mandaban a los hijos al mismo colegio, iban al mismo club, las mujeres salían de compras juntas e iban al mismo peluquero. Y sí, era raro, ¿no?, porque ya en ese tiempo se sabía que no había mejor almuerzo para un león que una buena corzuela. Pero, mire lo que son las cosas, en esa época era como que él no se daba cuenta de que ella podía ser comida para él y sus hijos. La corzuela entonces no era un animalito delicado como ahora, no andaba de salto en salto ni era movediza y rápida. Nada que ver: era un animal confianzudo, amistoso, sociable. Se daba con todos, conversaba con los demás padres en las reuniones de la escuela, iba a misa y se sentaba adelante, muy compuesta, con sus hijos y con el señor corzuela. Y nunca se aprovec...

IDENTIDAD Vestirse de cura no es detalle

El perdido hábito que hacía al monje El hábito no es moda ni capricho sino signo de obediencia y humildad que recuerda a quién sirve el consagrado y a quién representa Suele transitar por las calles de Santiago del Estero un sacerdote franciscano (al menos eso es lo que dice que es), a veces vestido con camiseta de un club de fútbol, el Barcelona, San Lorenzo, lo mismo es. Dicen que la sotana es una formalidad inútil, que no es necesario porque, total, Dios vé el interior de cada uno y no se fija en cómo va vestido. Otros sostienen que es una moda antigua, y se deben abandonar esas cuestiones mínimas. Estas opiniones podrían resumirse en una palabra argentina, puesta de moda hace unos años en la televisión: “Segual”. Va un recordatorio, para ese cura y el resto de los religiosos, de lo que creen quienes son católicos, así por lo menos evitan andar vestidos como hippies o hinchas del Barcelona. Para empezar, la sotana y el hábito recuerdan que el sacerdote o monje ha renunciado al mundo...

ANTICIPO El que vuelve cantando

Quetuví Juan Quetuví no anuncia visitas sino memorias, encarna la nostalgia santiagueña y el eco de los que se fueron, pero regresan en sueños Soy quetupí en Tucumán, me dicen quetuví en Santiago, y tengo otros cien nombres en todo el mundo americano que habito. En todas partes circula el mismo dicho: mi canto anuncia visitas. Para todos soy el mensajero que va informando que llegarán de improviso, parientes, quizás no muy queridos, las siempre inesperadas o inoportunas visitas. Pero no es cierto; mis ojos, mi cuerpo, mi corazón, son parte de un heraldo que trae recuerdos de los que no están, se han ido hace mucho, están quizás al otro lado del mundo y no tienen ni remotas esperanzas de volver algún día. El primo que vive en otro país, el hermano que se fue hace mucho, la chica que nunca regresó, de repente, sienten aromas perdidos, ven un color parecido o confunden el rostro de un desconocido con el de alguien del pago y retornan, a veces por unos larguísimos segundos, a la casa aquel...

SANTIAGO Un corazón hecho de cosas simples

El trencito Guara-Guara Repaso de lo que sostiene la vida cuando el ruido del mundo se apaga y solo queda la memoria de lo amado Me gustan las mujeres que hablan poco y miran lejos; las gambetas de Maradona; la nostalgia de los domingos a la tarde; el mercado Armonía los repletos sábados a la mañana; las madrugadas en el campo; la música de Atahualpa; el barrio Jorge Ñúbery; el río si viene crecido; el olor a tierra mojada cuando la lluvia es una esperanza de enero; los caballos criollos; las motos importadas y bien grandes; la poesía de Hamlet Lima Quintana; la dulce y patalca algarroba; la Cumparsita; la fiesta de San Gil; un recuerdo de Urundel y la imposible y redonda levedad de tus besos. También me encantan los besos de mis hijos; el ruido que hacen los autos con el pavimento mojado; el canto del quetuví a la mañana; el mate en bombilla sin azúcar; las cartas en sobre que traía el cartero, hasta que un día nunca más volvieron; pasear en bicicleta por los barrios del sur de la ciu...

FURIA Marcianos del micrófono y la banca

Comedor del Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 1910 Creen saber lo que piensa el pueblo sólo porque lo nombran una y otra vez desde su atril, lejos del barro en que vive el resto Desde las olímpicas alturas de un micrófono hablan de “la gente”, como si fueran seres superiores, extraterrestres tal vez, reyes o princesas de sangre azul. Cualquier cosa que les pregunten, salen con que “la gente de aquí”, “la gente de allá”, “la gente esto”, “la gente estotro”. ¿Quiénes se creen para arrogarse la calidad de intérpretes de “la gente”? Periodistas y políticos, unos y otros, al parecer suponen que tienen una condición distinta, un estado tan sumo que, uf, quién osará tocarles el culo con una caña tacuara, si ni siquiera les alcanza. Usted, que está leyendo esto, es “la gente”. Su vecino es “la gente”. La señora de la otra cuadra es “la gente”. Y así podría nombrarse a todos y cada uno de los que forman parte de esa casta inferior a ellos, supuestamente abyecta y vil, hasta dar la vuelta al m...