Ir al contenido principal

1924 ALMANAQUE MUNDIAL Proceso

Franz Kafka

El 26 de abril de 1924 se publica El proceso, la primera de las grandes novelas de Franz Kafka, en la editorial Verlag Die Schmiede de Berlín

El 26 de abril de 1924 se publica El proceso, la primera de las grandes novelas de Franz Kafka, en la editorial Verlag Die Schmiede de Berlín. Esta obra sale a la luz de manera póstuma, ya que Kafka había fallecido el 3 de junio de 1923, a los 40 años, víctima de tuberculosis.
La publicación se concreta gracias a la intervención de su amigo Max Brod, quien, desoyendo las instrucciones de Kafka, decide no destruir sus manuscritos tras su muerte.
Kafka había expresado en vida su deseo de que gran parte de su obra inédita fuera quemada, dejando claro que no quería ver publicada la mayoría de sus escritos. Sin embargo, Brod, convencido del valor literario de los textos, se encarga de editar y difundir El proceso, asegurando que llegue a los lectores.
La novela narra la historia de Josef K., un empleado bancario que, una mañana, es arrestado por dos agentes sin que se le informe el motivo. A partir de ese momento, K. se ve atrapado en un sistema judicial opaco y absurdo, nunca se le revela la naturaleza exacta de su acusación. Intenta defenderse y comprender las reglas del proceso, pero se encuentra con una burocracia impenetrable: abogados ineficaces, jueces distantes y personajes enigmáticos que lo hunden en un laberinto de incertidumbre.
La trama avanza entre interrogatorios, visitas a tribunales ocultos en edificios decadentes y encuentros con figuras como Titorelli, un pintor que retrata la corrupción del sistema, o el sacerdote que le cuenta la parábola del guardián de la ley. El relato culmina con la ejecución de K., quien muere “como perro” tras un año de lucha inútil contra una maquinaria incomprensible.
Escrita entre 1914 y 1917, la obra quedó inacabada, y los capítulos fueron organizados por Brod, que reconstruyó el texto a partir de los manuscritos dispersos de Kafka.
Franz Kafka nace el 3 de julio de 1883 en Praga, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en una familia judía de habla alemana. Hijo mayor de Hermann Kafka, un comerciante autoritario, y Julie Löwy, crece en un ambiente marcado por la tensión familiar.
Estudia Derecho en la Universidad Carolina de Praga y se gradúa en 1906, tras lo cual trabaja como empleado en una compañía de seguros, un empleo que detesta pero que le permite escribir por las noches. En 1912 publica La metamorfosis, una de las pocas obras que ve impresas en vida.
Su salud, frágil desde joven, se deteriora con el diagnóstico de tuberculosis en 1917, lo que lo lleva a frecuentes estancias en sanatorios. Kafka mantiene relaciones tormentosas, como su compromiso intermitente con Felice Bauer, roto en varias ocasiones, y vive bajo la sombra de su padre, a quien dedica la carta conocida como Carta al padre, nunca enviada.
Escribe incansablemente, pero publica poco: relatos como En la colonia penitenciaria o Un artista del hambre aparecen en revistas, mientras que novelas como El castillo y El proceso permanecen inéditas al morir.
En sus últimos años, reside en Berlín con Dora Diamant, una joven que lo acompaña hasta su traslado final a un sanatorio en Kierling, Austria, donde fallece. Max Brod, albacea de su obra, se encarga de preservar y editar sus escritos, garantizando que textos como El proceso lleguen al público, pese a la voluntad contraria del autor.
Así, el 26 de abril de 1924, la literatura mundial recibe una obra que, aunque incompleta, se convierte en un reflejo inquietante de la condición humana frente al poder y lo absurdo.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Precisamente por las características del sistema que se describen en este artículo, es que se suele asociar a La Argentina como un país kafkiano.

    ResponderEliminar
  2. La influencia de Kafka fue tremenda, se escribieron en Europa MIL TESIS DE DOCTORADO SOBRE SU OBRA, Y UN MONTÓN DE LIBROS. DE DIFÍCIL LECTURA. GARCIA MÁRQUEZ, afirmó haber sido influido, por la obra de este judío. ( Si se salvaba de la tuberculosis, lo agarraba Hitler, que era mucho peor.)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

ENTREVISTA Alfredo Peláez

En una foto de hace poco El hombre que empuja la cultura de Santiago del Estero: cómo y por qué creó “Patio santiagueño”, el periodismo, su relación con Reutemann Un día, cuando supo de las redes de internet, al santiagueño Alfredo Peláez se le ocurrió armar un sitio para reunir a los amigos y desconocidos en un solo abrazo de recuerdos, anécdotas, cuentos y narraciones que los abarcara a todos. Creó “Patio santiagueño”, en Facebook , que tuvo un éxito casi instantáneo y la cultura del pago pegó un salto hacia adelante. Era lo que, sin saberlo, los amigos andaban buscando . Desde entonces Peláez es un embajador cultural informal de Santiago del Estero, en la lejana Mar del Plata. Pero, quién es Peláez, por qué construyó un lugar para que los santiagueños de todo el mundo se encuentren a compartir un mate a la sombra de un algarrobo, en el pago querido, sintiendo quizás los mismos sonidos de su juventud. La entrevista que sigue intentará develar el misterio. Nació el 30 de junio de 19...

PALABRAS Un hombre bueno

El Ñato y su hija Cecilia Ayer murió Julio César Fraguas, conocido como el “Ñato” y, como se acostumbra ahora, en el velorio su hija María Eugenia leyó unas palabras para recordarlo. Nuestras familias vienen siendo amigas desde siempre —Magen, Julio, Cristina, Cecilia y la Luqui— son por siempre hermanos de mis hermanos y míos también y alguna vez el Ñato me alcanzó un consejo oportuno que siempre agradecí. Abajo, lo que dijo la Magen. JMA Por María Eugenia Fraguas “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, si no le gusta mi presencia, como he venido me voy”, “me duele el aire, el corazón y el sombrero” respondía parafraseando a Lorca cuando le preguntábamos qué le dolía. Esas son de las últimas frases o versos que repetía papá. Me pareció lindo contarles quién fue mi papá, porque muchos de los que están aquí nunca lo conocieron o lo conocieron poco. A papá le gustaba recitar estrofas sueltas de poemas, eso lo heredó de mi abuela María Sara y entonces “cultivo una rosa ...

MUJER Un día que no existe

Mujeres El portal Info del Estero levantó una nota de Ramírez de Velasco de hace varios años sobre la falacia de la fábrica que se incendió con mujeres adentro. Contra el discurso cultural de la actualidad, la verdad debe imponerse siempre. Y es la que los lectores de este blog ya leyeron hace tiempo y ahora pueden recordar aquí. https://infodelestero.com/2026/03/08/1908-almanaque-mundial-ni-huelga-ni-incendio/

LEYENDA No cuenten nada en el Cielo

El parque de tarde Cuando San Pedro anduvo por Santiago recorrió templos, oyó chacareras y dejó secretos que nadie se anima a confesar Dicen que un día que no tenía nada que hacer, San Pedro vino a Santiago. Al principio creyeron que era San Francisco Solano, porque tenía barba y usaba sandalias gastadas. Y él les avisó quién era. Lo llevaron para que conozca la ciudad, su gente, sus mujeres. Le mostraron cómo se acompaña una chacarera con el bombo y cómo era el zapateo bien cepilladito. Anduvo recorriendo los humildes templos del lugar. Se asombró porque justo hubo una crecida del Dulce, que trajo el agua hasta la Catedral. Visitó gente del centro y de las afueras, estuvo en el bello pueblo de Huaico Hondo, que entonces no tenía calles ni negocios y era un caserío disperso y conversó amablemente con los vecinos. Calculan los memoriosos, que debe haber sido a principios del 1900 o quizás fines del siglo XIX, cuando ninguna casa llegaba a los dos pisos. La ciudad terminaba en lo que hoy...

ESPANTO El Petiso del bajo

Ahora es un lugar cualquiera Una sombra del Bajo de Sol de Mayo que sobrevivió al progreso y todavía inquieta a quienes cruzan de noche Cuando el mundo era joven el espanto más conocido del pago sabía ser el Petiso del bajo de Sol de Mayo, cerca del Bobadal. Crecían altos quebrachos que acariciaban el techo de los camiones y hacían silbar el viento al raspar las ramas. Temor de grandes y chicos. Uno iba llegando y se ponía más fresco y húmedo, de un lado el rusal de los Hernández, del otro, el bosque umbrío, cerrado y solo. Miguel Llodrá lo alcanzó a ver una vuelta, viniendo de allá, “un aleteo”, según contó, que casi lo volteó, taloneó el flete y salió a la vareada, según contaría más tarde, con los hombres solos, alrededor del fuego, en la casa de Matías. Dice que en una de esas se dio vuelta para ver si lo había perdido, y observó que lo llevaba en las ancas. Estaba nervioso, y no sabe de dónde sacó fuerzas para darle un empujón. El bicho se cayó del caballo dando chillidos. Alguien...