Ir al contenido principal

2016 AGENDA PROVINCIAL Castiglione

Julio César Castiglione

El 14 de diciembre del 2016 muere Julio César Castiglione, abogado, doctor en derecho, profesor de sociología, periodista, concejal, funcionario de la Provincia y autor de libros y tratados especializados


El 14 de diciembre del 2016 murió Julio César Castiglione. La mezquindad del nuevo tiempo que empezó a vivir en este siglo la Argentina y con particular furia Santiago del Estero, impidieron que tuviera un obituario acorde a sus méritos. Esta breve nota pretende saldar esa deuda.
Fue abogado, doctor en derecho, profesor de sociología, periodista, concejal, funcionario de la Provincia y autor de libros y tratados especializados. Había nacido el 9 de abril de 1926.
Como abogado, egresó de la Universidad Nacional de Tucumán con altas calificaciones, por lo que fue delegado estudiantil ante el Decanato. Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Derecho de Córdoba y de la Academia Nacional de Ciencia de Buenos Aires; profesor de las Universidades Católica y Nacional de Santiago del Estero. Becado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, siguió un curso regional de extensión de vivienda rural, en 1960 en Roque Sáenz Peña.
Profesor titular en tres provincias y en universidades, tres nacionales y una católica. En la facultad de derecho de la Universidad Nacional de Tucumán (1956-1996), de sociología y de sociología rural en la facultad de agronomía de esa casa de altos estudios, desde 1966 a 1984, de sociología agraria en la Universidad Nacional de Santiago del Estero (1977 a 1979) y de problemas sociales contemporáneos en 1978, carrera de técnico en administración pública, de ética profesional (carrera de enfermería universitaria de 1979-89), profesor de antropología Social (Universidad Nacional de Santiago del Estero), en la carrera de educador sanitario desde 1979-86; de sociología y filosofía del derecho en la Universidad Nacional de Catamarca de 1991-2001; de sociología (1960) y filosofía jurídica en la Universidad Católica de Santiago del Estero de 1968-08; de doctrina social de la Iglesia de 1973- 2006, de filosofía social en ingeniería en computación (Universidad Católica de Santiago del Estero) de 1972-1974. Rector de la Universidad Católica de Santiago del Estero, (1989-91), decano de la facultad de derecho de la Universidad Católica de Santiago del Estero (1980-83) y director editorial (1987-2001).
También fue director editorial del diario El Liberal de Santiago del Estero y del diario La Unión de Catamarca.
Su actividad política recuerda su paso como Concejal de Santiago del Estero en 1958 y que fue Presidente del Tribunal de Cuentas de la provincia, durante el gobierno que comenzó en 1976.
Además, fue autor de numerosos artículos sociológicos y filosóficos aparecidos en revistas especializadas, y de haber participado en numerosos congresos de sociología y filosofía. Publicó diversos libros y tratados, además de su tesis doctoral.
Como periodista, encaró junto a su primo Aldo Castiglione, una modernización de El Liberal, no solamente en su formato en el papel sino también en la adquisición de maquinarias y por entonces muy necesaria renovación de la manera de hacer periodismo. De tal forma que cuando cumplió los cien años, ya era un diario a la altura de los otros grandes medios de la Argentina y la región.

Cuestión personal
Muchos sabíamos que antes de morir el viento que pasaba por la plaza Libertad le raspaba la cara, el cuerpo. El alma.
He escrito y firmado al menos unas cincuenta notas en contra de Julio César Castiglione en mi paso por el Nuevo Diario. De ninguna me arrepiento. Por algunas de esas notas, empleados del diario El Liberal, que dirigía Castiglione, me felicitaron en la calle, en voz baja, por supuesto. Es decir, nunca fue santo ni de mi devoción, a pesar de que mi padre trabajó en esa empresa durante varios años.
Pero se murió y, como ha sucedido con otros hombres que pasaron por la historia de Santiago, nadie se animó a escribir un obituario recordando al menos de manera breve, que no había pasado por la vida sin hacer su aporte a la cultura, al derecho, a la comprensión social de la provincia.
Había perdido en vida, los más valiosos afectos que un hombre puede tener, algunos de manera trágica, el 23 de enero del 2014. Entonces murieron, en un alud que se precipitó en El Rodeo, Catamarca, su hija María Luisa y su esposa Dora González. También ese día desapareció su nieta Ana Carolina Sal Castiglione. Antes había muerto su único hijo varón, Julio César, abogado como él.
Es casi imposible de imaginar el tremendo dolor que transitó desde El Rodeo hasta que, finalmente le llegó el alivio final. Muchos santiagueños que lo veíamos caminar todavía erguido por las calles de la ciudad, sabíamos que ahí iba un muerto en vida, pero también un hombre entero, que soportó en silencio sus últimos días, acompañado por las hijas supervivientes, que no lo dejaron en soledad ni un día desde que sucediera aquello.
Algunos le debían hasta la propia vida, pocos fueron a darle el último adiós.
Una brisa preñada de la ingratitud típicamente lugareña de quienes tanto le debían, cubre sus restos.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Muy bueno. Es un artículo justiciero, me parece. La ingratitud es hermana del temor y de la pereza, entre otras bellezas humanas que nos adornan eventualmente.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por el merecido reconocimiento.

    ResponderEliminar
  3. Olvidó que mi padre es también fundador de la Universidad Católica de Santiago del Estero. Y no sólo fundador, es uno de los dos ideólogos de traer a Santiago del Estero la posibilidad de acceder a estudios universitarios. Sin dudas, por locuaz, por su capacidad y por su fecundidad, muchos prefieren que caiga en el Olvidó.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

VÍNCULO Traditio abre los seminarios de la Fraternidad San Pío X

Ceremonia religiosa de la Fraternidad Un documental muestra la vida cotidiana de los seminaristas en Europa y América sin centrarse en controversias externas Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha estrenado el primer capítulo de Traditio, serie documental que abre al espectador las puertas de la vida interna de sus seminarios. Lejos de centrarse en polémicas eclesiales o debates canónicos, esta primera entrega pone el foco en el sacerdocio y en quienes se preparan para recibirlo, mostrando con una extraordinaria calidad cinematográfica el día a día de la formación sacerdotal tradicional. Durante más de una hora, el documental acompaña a varios seminaristas y diáconos en distintos momentos de su camino hacia la ordenación. La narración transcurre principalmente entre el Seminario Internacional San Pío X de Écône, en el cantón suizo del Valais, cuna histórica de la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre; el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en la p...

RECUERDOS El paisaje y el hombre

"Tizón, trebe y pava", fotografia de Jorge Llugdar Siempre se vuelve sobre sabores, sonidos y afectos que parecían comunes hasta que desaparecieron ¿Ha probado el guiso de torcaza, amigo? ¿Sabe de qué se trata la felicidad? ¿Alguna vez anduvo cerca de los límites de esa sensación tibia y engañosa que le agarra siempre después del amor? ¿Qué nombre excelso tiene la vida después de un guiso de cabrito y un plato de mazamorra? ¿Y entonces dónde queda la leche con calabaza? ¿Y los besos de esa mujer? ¿Ha dormido la siesta en catre de tiento y jerguillas, a la sombra del paraíso japonés, sin que le importe si el mundo sigue en vigencia o se ha venido abajo? ¿Le ha salido del alma la expresión “si esto es la guerra que la paz no vuelva nunca”? ¿Qué hay del mate de después de sestear?, ¿se ha percatado de que tenía un sabor distinto cuando estaba con ella? ¿Ha visto las cabras volviendo al chiquero por las tardes? ¿Se acuerda del sabor de la algarroba?  ¿Podría abarcar el azul del C...

Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha

Ilustración Miguel de Cervantes y Saavedra Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada la Fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasión al estricote. Mas, aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura, tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote! Ramírez de Velasco®

1991 AGENDA BANDEÑA Teatro

Oreste Pereyra fue uno de los que saludó la inauguración El 8 de junio de 1991 se inaugura el teatro municipal de La Banda, en un acto con bombos y platillos El 8 de junio de 1991 se inauguró el teatro municipal de La Banda. Se hizo en la oportunidad, un acto con bombos y platillos, que incluyó un festival artístico de danzas argentinas, a cargo de la escuela Latinoamericana, dirigida por Mercedes Ballerini de Messad. La incuria municipal de varios gobiernos que pasaron por la calle 25 de Mayo de la vecina ciudad, convirtió este orgullo bandeño en un recuerdo que a veces regresa con el viento de la nostalgia. De todas maneras, es bueno recordar que la sala tenía una capacidad de 283 butacas y un escenario de 82 metros cuadrados; equipo de sonido propio: un multicanal con dos bandejas profesionales de 100 vatios de salid por canal y capacidad para ocho micrófonos. Tenía, asimismo, un equipo de proyección para películas de 8 y 16 milímetros y un proyector de diapositivas. Además, contaba...

REGRESO Todos bien, gracias

Ilustración tomada de internet "Nunca nos habíamos abrazado y darse la mano era cosa de gringos creídos, me había dicho de chico" Nos quedamos un rato sin decir nada, y le pregunté: —Qué tal el carro. —¿El qué? —El carro —repetí— qué tal anda. Me miró, quizás pensando la forma menos dura de responder. Después dijo que ya no se usaba el carro porque pasaba una camioneta tirando un acoplado o, directamente, el camión que llevaría a Buenos Aires la cebolla, el melón, la calabaza. Ah, dije. Me quedé callado. Se notaba que estaba incómodo en el aire acondicionado de la terminal nueva, primera vez que venía y nunca sabría si le gustaba o no, porque a mí por lo menos no me lo diría. No son curiosos, mejor dicho, no les gusta parecerlo. Se dan cuenta de todo, pero no hacen como nosotros, que abrimos grandes los ojos, nos sorprendemos y movemos la cabeza para aquí y para allá. Ellos no, observan callados, como si no estuvieran mirando para después, en el pago, contar lo que han visto....