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| Asadito argentino de antes |
El 23 de febrero de 1952 el gobierno de Juan Perón anuncia la veda del consumo de carne vacuna dos días por semana
El 23 de febrero de 1952 se anunció en la Argentina la veda del consumo de carne vacuna dos días por semana, medida impulsada por el gobierno de Juan Domingo Perón en un contexto de dificultades económicas, restricciones externas, tensiones en el abastecimiento interno y una fuerte centralidad simbólica de la carne en la vida cotidiana del país.La decisión fue comunicada públicamente durante el Segundo Plan Quinquenal, presentado a fines de 1951, que buscaba reordenar la economía nacional frente a la caída de las exportaciones, la escasez de divisas y el impacto de una severa sequía que había afectado la producción agraria. El Estado apuntaba a priorizar el consumo racional y sostener el equilibrio del mercado interno.La veda establecía la prohibición de venta y consumo de carne vacuna dos días a la semana, inicialmente los viernes y sábados, aunque la aplicación práctica varió según regiones y momentos. La medida se complementó con campañas oficiales que promovían el consumo de pescado, pollo y otros alimentos como alternativas proteicas.
El anuncio se dio en un año especialmente complejo. En 1952 la economía argentina enfrentaba una fuerte restricción externa, con menor ingreso de divisas por exportaciones y un aumento de los costos de importación. La carne, principal producto de exportación y símbolo de prosperidad, ocupaba un lugar central en las discusiones económicas y políticas.
Desde el gobierno se explicó la veda como una herramienta transitoria para garantizar el abastecimiento, evitar la especulación y sostener los precios. Se apeló a la noción de sacrificio colectivo y a la responsabilidad social, en un discurso que vinculaba la medida con la defensa de la soberanía económica y la planificación estatal.
La puesta en marcha implicó controles en carnicerías, frigoríficos y mercados, con inspecciones a cargo de organismos oficiales. Se establecieron sanciones para quienes incumplieran la norma, con multas y clausuras temporarias. La fiscalización fue desigual y generó tensiones con comerciantes y consumidores.
El impacto social fue inmediato. La carne tenía un valor cultural arraigado en la mesa argentina, y la restricción alteró hábitos cotidianos. En sectores urbanos, especialmente en Buenos Aires, la medida fue objeto de comentarios, adaptaciones domésticas y reorganización del consumo semanal.
La veda se inscribió en una serie de decisiones orientadas a frenar el consumo interno para fortalecer la balanza comercial. Entre ellas se incluyeron políticas de austeridad, estímulos al ahorro, ajustes en subsidios y un giro en el discurso económico respecto de los años iniciales del peronismo.
El año 1952 estuvo además marcado por el deterioro de la salud de Eva Perón, muerta en julio, y por un clima político más áspero. Las dificultades económicas contribuyeron a un aumento de los conflictos y a un endurecimiento del control estatal en distintos ámbitos.
La restricción al consumo de carne se mantuvo como una de las medidas más recordadas de ese período, asociada a la coyuntura crítica del inicio de la década de 1950, a la aplicación del Segundo Plan Quinquenal y a los intentos del Estado por intervenir de manera directa en la alimentación y el abastecimiento de la población.
Ramírez de Velasco®


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