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| Nave española |
El 2 de marzo de 1493, cuando volvía del primer viaje, una tempestad alcanzó a la Niña, capitaneada por Cristóbal Colón
El 2 de marzo de 1493, en el tramo final del primer viaje transatlántico, una tempestad alcanzó a la Niña, nao capitaneada por Cristóbal Colón, y alteró el regreso hacia la península ibérica. La tormenta dispersó a las dos naves supervivientes de la expedición, comprometió la seguridad de la tripulación y puso en riesgo la documentación que registraba el hallazgo de tierras al occidente.La empresa había zarpado el 3 de agosto de 1492 desde Palos de la Frontera con tres embarcaciones y alrededor de noventa hombres. Tras cruzar el Atlántico, el 12 de octubre arribó a una isla del archipiélago de las Bahamas. Durante las semanas siguientes recorrió sectores de Cuba y La Española, donde la nao Santa María encalló el 25 de diciembre.Con la pérdida de la Santa María y la construcción del fuerte Navidad en La Española, el viaje de retorno comenzó el 16 de enero de 1493 con dos naos: la Niña y la Pinta, esta última al mando de Martín Alonso Pinzón. Ambas emprendieron la travesía hacia el nordeste, en busca de los vientos favorables que facilitaran el cruce.
Febrero transcurrió entre rachas inestables y mar agitado. El 14 una tormenta ya había obligado a maniobras de emergencia y a realizar votos religiosos ante el peligro de naufragio. En ese contexto de navegación incierta, los pilotos intentaban mantener el rumbo estimado mediante observación astronómica y cálculo de distancias.
A comienzos de marzo el Atlántico norte ofreció condiciones aún más adversas. El 2 de marzo una nueva tormenta arreció con fuerza, elevó el oleaje y redujo la visibilidad. La Niña y la Pinta perdieron contacto visual y quedaron separadas, sin certeza sobre la posición de la otra.
En medio del temporal, para resguardar noticia del viaje, Colón redactó un resumen con los principales datos de la expedición. El texto fue introducido en un barril sellado y arrojado al mar, con la esperanza de que pudiera ser hallado en caso de hundimiento. La prioridad inmediata consistía en mantener a flote la carabela y conservar la tripulación.
Superada la fase más intensa de la tormenta, la Niña consiguió orientarse hacia el este. El desvío acumulado modificó el itinerario previsto hacia Andalucía. El 4 de marzo la nave fondeó en la isla de Santa María, en las Azores, territorio bajo dominio portugués.
Las autoridades locales retuvieron a parte de los hombres durante varios días, pues había tensiones por las zonas de navegación atlántica. Tras aclaraciones y gestiones, la embarcación retomó viaje. Nuevos vientos adversos la empujaron hacia la costa continental de Portugal.
El 9 de marzo la Niña entró en el estuario del Tajo y ancló en Lisboa. Allí se produjo un encuentro con el rey Juan II de Portugal, interesado en los resultados de la expedición castellana. Poco después la nave reanudó rumbo hacia el sur de la península.
El 15 de marzo de 1493 la Niña arribó a Palos de la Frontera, casi simultáneamente con la Pinta. Los registros de navegación y las cartas redactadas durante la travesía permitieron comunicar a Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón los detalles del viaje y organizar una segunda expedición ese mismo año.
Ramírez de Velasco®


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