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1896 ALMANAQUE MUNDIAL Juegos

Primeros Juegos Olímpicos en Grecia

El 6 de abril de 1896 se inauguran en Atenas los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, impulsados por Pierre de Coubertin

El 6 de abril de 1896 se inauguraron en Atenas los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, impulsados por Pierre de Coubertin y organizados con el respaldo del Estado griego. Participaron 241 atletas de 14 países en nueve disciplinas, en una competencia que buscó recuperar el espíritu deportivo de la antigua Grecia y sentar las bases de un evento internacional periódico.
Había sido el propio Coubertin quien, inspirado en las prácticas deportivas educativas y en la tradición clásica, promovió la restauración de los Juegos durante un congreso celebrado en París en 1894. Allí se decidió que la primera edición moderna se realizara en Grecia, como homenaje al origen histórico de las competencias olímpicas.
Si no es ahora, ¿cuándo?
Fue elegido como sede principal el Estadio Panathinaikó, una reconstrucción en mármol del antiguo recinto en el que se celebraban certámenes atléticos en la Antigüedad. La restauración fue financiada en gran parte por el filántropo griego Georgios Averoff, cuyo aporte resultó decisivo para completar las obras a tiempo.
Participaron exclusivamente atletas varones, en consonancia con las normas de la época. Compitieron en disciplinas como atletismo, gimnasia, lucha, levantamiento de pesas, ciclismo, esgrima, tiro, natación y tenis. Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos estuvieron entre las delegaciones más numerosas.
Las pruebas se desarrollaron entre el 6 y el 15 de abril. En atletismo se disputaron carreras, saltos y lanzamientos, mientras que la natación se realizó en aguas abiertas en la bahía de Zea, debido a la falta de instalaciones adecuadas. Las condiciones climáticas influyeron en el rendimiento de los competidores.
Consiguió especial notoriedad la maratón, inspirada en la leyenda del mensajero griego Filípides. La carrera fue ganada por el pastor griego Spyridon Louis, cuya victoria generó un entusiasmo popular inmediato y lo convirtió en figura central de los Juegos.
Se entregaron medallas de plata a los ganadores y de bronce a los segundos puestos, mientras que los terceros no recibieron distinción oficial, a diferencia del sistema actual. También se otorgaron diplomas y premios simbólicos, incluidos ramos de olivo, evocando la tradición clásica.
Asistieron a la ceremonia inaugural unas 60.000 personas, entre ellas el rey Jorge I de Grecia, que declaró formalmente abiertos los Juegos. El evento contó con una importante cobertura periodística internacional, lo que contribuyó a su difusión y legitimación.
Hubo marcas modestas en comparación con estándares posteriores, pero se establecieron los primeros récords olímpicos modernos. El norteamericano James Connolly se convirtió en el primer campeón olímpico de esta nueva era al imponerse en el salto triple.
Quedó definida la continuidad del evento, que tendría su siguiente edición en París en 1900, consolidando el carácter itinerante de los Juegos. Fueron sentadas las bases organizativas y simbólicas de una competencia que, desde entonces, se repetiría cada cuatro años con participación creciente de países y disciplinas.
Ramírez de Velasco®

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