| Negociaciones en Pakistán |
El fracaso de las negociaciones en Pakistán bajo la mira de un agudo observador de la política en Oriente Cercano
Por Daniel Grinspon
en Comunidades Plus
Se sabía.
Desde antes de que la delegación de Estados Unidos pisara Islamabad, ya se sabía.
Demasiada tensión, demasiados actores jugando su propio partido, demasiado poco margen para ceder. Cuando el menú es “cedé vos primero”, no hay sobremesa posible.
Entonces se fueron.¿Pérdida de tiempo?
Puede ser. Pero sería ingenuo quedarse con esa lectura. Nadie mueve una delegación de ese nivel para improvisar un fracaso. Eso se hace para otra cosa.
Para marcar posición.
Para testear hasta dónde estira la cuerda el otro.Para dejar en claro, sin decirlo, que el próximo paso ya no es diplomático.
Porque mientras se hablaba en salones con aire acondicionado, afuera el tablero seguía moviéndose. Irán no negocia bajo presión, pero tampoco retrocede. Israel no se sienta a esperar. Y en el medio, todos miran a ver quién calcula mejor el costo del próximo error.
Israel, el mayor interesado en que el matrimonio salga bien, no fue invitado a la boda.
Estados Unidos no concretó con Irán, y el casamentero, Pakistán, solo prestó el salón.
Lo de Pakistán fue casi simbólico. Puso la mesa, sirvió el café, acomodó las sillas. Pero nadie tenía hambre.
Esto no fue una negociación que fracasó.
Fue una negociación que cumplió su función.
La de mostrar que no había nada para acordar… por ahora.
Y en política internacional, cuando todos coinciden en que “por ahora” no se puede, lo que viene después rara vez es más diálogo.
Se sabía.
La diferencia es que ahora, además, quedó expuesto.
Capítulo 2… recién empieza.
Ramírez de Velasco®
en Comunidades Plus
Se sabía.
Desde antes de que la delegación de Estados Unidos pisara Islamabad, ya se sabía.
Demasiada tensión, demasiados actores jugando su propio partido, demasiado poco margen para ceder. Cuando el menú es “cedé vos primero”, no hay sobremesa posible.
Entonces se fueron.¿Pérdida de tiempo?
Puede ser. Pero sería ingenuo quedarse con esa lectura. Nadie mueve una delegación de ese nivel para improvisar un fracaso. Eso se hace para otra cosa.
Para marcar posición.
Para testear hasta dónde estira la cuerda el otro.Para dejar en claro, sin decirlo, que el próximo paso ya no es diplomático.
Porque mientras se hablaba en salones con aire acondicionado, afuera el tablero seguía moviéndose. Irán no negocia bajo presión, pero tampoco retrocede. Israel no se sienta a esperar. Y en el medio, todos miran a ver quién calcula mejor el costo del próximo error.
Israel, el mayor interesado en que el matrimonio salga bien, no fue invitado a la boda.
Estados Unidos no concretó con Irán, y el casamentero, Pakistán, solo prestó el salón.
Lo de Pakistán fue casi simbólico. Puso la mesa, sirvió el café, acomodó las sillas. Pero nadie tenía hambre.
Esto no fue una negociación que fracasó.
Fue una negociación que cumplió su función.
La de mostrar que no había nada para acordar… por ahora.
Y en política internacional, cuando todos coinciden en que “por ahora” no se puede, lo que viene después rara vez es más diálogo.
Se sabía.
La diferencia es que ahora, además, quedó expuesto.
Capítulo 2… recién empieza.
Ramírez de Velasco®

Comentarios
Publicar un comentario