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ELECCIONES Perder no está mal, considerando la alternativa

A veces los perdedores también escriben la historia

Este escrito postula, en apretada síntesis, varias tesis peregrinas repaso de la historia (podría estar equivocado)

Perder es quizás lo mejor que le puede suceder a un candidato. Siempre quedará la duda de lo que podría haber hecho si ganaba, su nombre no se manchará con los desaguisados del gobierno y quedará para siempre, al menos entre amigos y parientes, como el que podría haber salvado a la Patria de todo lo que vino después. Repase los nombres de los perdedores y quizás halle en sus ideas, la solución de los males argentinos. Además del ganador, en la elección de 1983 perdieron Ítalo Lúder, Oscar Alende, Rogelio Frigerio, Francisco Manrique, Álvaro Alsogaray, Rafael Martínez Raymonda, Francisco Eduardo Cerro, Luis Zamora, Guillermo Estévez Boero, Jorge Abelardo Ramos y Gregorio Flores.
Perder una elección es consecuencia de no haber planteado correctamente lo que se pensaba hacer, de no haber tenido claros los reclamos de la ciudadanía ni haber advertido qué pedía la sociedad en ese momento histórico. Por eso, quienes no ganaron, con el tiempo podrán sostener que otra hubiera sido la historia si se les hacía caso. En las elecciones de 1989 no ganaron Eduardo Angeloz, Álvaro Alsogaray, Néstor Vicente, José Corzo Gómez, Guillermo Estévez Boero, Antonio Domingo Bussi, Jorge Altamira, Luis Alberto Ammann, Ángel Bustelo, Mario Hugo Geller.
Los ganadores, obviamente, suelen sostener que triunfaron porque el electorado se percató de que eran la mejor opción. Suelen menospreciar a los perdedores, que cargan con un certificado de frustración. Incluso se llega a ver como un fracaso de las ideas el hecho de que no hayan cuajado en la mayoría de los votantes. Agregue a la lista a José Octavio Bordón, Horacio Massaccesi, Aldo Rico, Diego Gorjal, Fernando Solanas, Alcira Argumedo, Lía Méndez y Luis Zamora. No ganaron, pero ahí está la historia contrafáctica, esperándolos para hacer los mejores gobiernos que tuvo el país a partir de 1995, o los peores, según quien la escriba.
Algunos se preparan toda la vida para llegar a la Presidencia. Otros improvisan a último momento, quizás confiando en su intuición. Lo cierto es que hasta el día de las elecciones todos tienen, al menos en sus esperanzas, las mismas chances de llegar. Al final uno solo festejará esa noche; el resto lo mirará con envidia, pensando en lo que le faltó. Si no cree, ahí está el año 1999, cuando quedaron en el camino Eduardo Duhalde, Domingo Cavallo, Patricia Walsh, el incansable Jorge Altamira, Lía Méndez, Juan Ricardo Mussa y Domingo Quarracino.
Por esas cosas de la vida, al que sale segundo también se le puede dar vuelta la tortilla. Es lo que sucedió en las elecciones del 27 de abril de 2003, las primeras en que hubo un casi cuádruple empate. Cuatro candidatos se repartieron casi el 70 por ciento de los votos. Pero el primero desistió de participar en la segunda vuelta. Eran Carlos Menem, Néstor Kirchner, Ricardo López Murphy, Adolfo Rodríguez Saá y Elisa Carrió. Muy atrás los seguían Leopoldo Moreau (entonces histórico militante radical), Patricia Walsh, Alfredo Bravo, Jorge Altamira y Ricardo Terán.
Qué es lo mejor para un país, se preguntan muchos de forma legítima. A veces no hay respuestas seguras. Puede que el último mereciera una oportunidad y hasta hiciera un mejor papel que el primero o el segundo. Lo cierto es que no la tuvo y quedará como testimonio mudo de lo que no sucedió. Los que no ganaron en 2007 fueron Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Alberto Rodríguez Saá, Fernando Solanas, Jorge Sobisch, Ricardo López Murphy, Vilma Ripoll, Néstor Pitrola, José Montes, Luis Alberto Ammann, Raúl Castells, Gustavo Breide Obeid y Juan Ricardo Mussa.
Como se ve en la historia argentina, algunos no se resignan y una y otra vez presentan su receta a la ciudadanía. Nada los arredra: ni los vientos de cambio del mundo ni las mudanzas de humor de la sociedad. Tienen una idea fija y se estrellarán contra el muro de los votos en contra cuantas veces sea necesario, hasta ser barridos por el olvido. En 2011 no ganaron Hermes Binner, Ricardo Alfonsín (por entonces radical), Alberto Rodríguez Saá (¡otra vez!), Eduardo Duhalde, Jorge Altamira y Elisa Carrió. Quedaron fuera de competencia porque no les dio el piné en las primarias Alcira Argumedo, Sergio Pastore y José Bonacci.
Se debe dar crédito también a los que no ganan. Son una parte necesaria de la historia. Varios de ellos, sin nada que ganar o perder, igual se presentan, aunque sea para mantener viva la llama de los ideales partidarios. Algunos seguirán rolando un tiempo más; otros se perderán en los pliegues de la desmemoria colectiva. En las elecciones de 2015 quedaron en el camino Daniel Scioli, Sergio Massa, Nicolás del Caño, Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saá (insiste San Luis). Y no llegaron a la elección general José Manuel de la Sota, Ernesto Sanz, Elisa Carrió, Víctor De Gennaro, Manuela Castañeira, Alejandro Bodart, Mauricio Yattah y Raúl Albarracín.
El patrimonio intangible de algunos partidos es la persistencia de una idea central que jamás se da por perdida. Algunos incluso arriesgan todo sabiendo que no ganarán, solo por sembrar una semilla que en el futuro podría germinar, crecer y multiplicarse. O no. En las elecciones de 2019 no ganaron Mauricio Macri, Roberto Lavagna, Nicolás del Caño, Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert. No dieron la talla y quedaron en las PASO Manuela Castañeira, Alejandro Biondini, Raúl Albarracín y José Romero Feris.
A los tropezones, sin estructura, sin dinero, ¡sin suerte!, muchos siguen construyendo una historia que un día podría escribirse como la del eterno perdedor o del que siempre perdía hasta que ganó. Otros se presentan por primera vez y tienen la suerte de hacerlo. Ahí están para atestiguarlo en 2023: Sergio Massa, Patricia Bullrich, Juan Schiaretti y Myriam Bregman. No participaron por perder en la interna, porque su espacio no alcanzó el piso del 1,5 por ciento de los votos, Horacio Rodríguez Larreta, Juan Grabois, Gabriel Solano, Guillermo Moreno, Jesús Escobar, Manuela Castañeira, Santiago Cúneo, Raúl Castells, Marcelo Ramal, Mempo Giardinelli, Reina Ibáñez, César Biondini, Andrés Passamonti, Eliodoro Martínez, Paula Arias, Jorge Oliver y Carina Bartolini.
Continuará…
Juan Manuel Aragón
Sábado 11 de abril del 2026, en la plaza Libertad. Leyendo un libro.
Ramírez de Velasco®

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