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| Ilustración |
Jorge Luis Borges
De hierro, no de oro, fue la aurora.
La forjaron un puerto y un desierto,
unos cuantos señores y el abierto
ámbito elemental de ayer y ahora.
Vino después la guerra con el godo.
Siempre el valor y siempre la victoria.
El Brasil y el tirano. Aquella historia
desenfrenada. El todo por el todo.
Cifras rojas de los aniversarios,
pompas del mármol, arduos monumentos,
pompas de la palabra, parlamentos,
centenarios y sesquicentenarios,
son la ceniza apenas, la soflama
de los vestigios de esa antigua llama.
Ramírez de Velasco®
Siempre el valor y siempre la victoria.
El Brasil y el tirano. Aquella historia
desenfrenada. El todo por el todo.
Cifras rojas de los aniversarios,
pompas del mármol, arduos monumentos,
pompas de la palabra, parlamentos,
centenarios y sesquicentenarios,
son la ceniza apenas, la soflama
de los vestigios de esa antigua llama.
Ramírez de Velasco®

El mismo Buenos Aires que nos inculcó que Rosas, defensor del federalismo, fue un tirano, fue el Buenos Aires que nos hizo perder la banda oriental, fracasar en las campañas del ejército del norte y conspiró contra San Martín y el ejército de los Andes hasta obligarlo exiliarse en Europa hasta su muerte.
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