Ir al contenido principal

1876 CALENDARIO NACIONAL Warnes

Batalla naval en el Río de la Plata

El 8 de julio de 1786 nace Martín Warnes, que participó en la batalla de Trafalgar y en las guerras de la independencia de la Argentina, Chile y el Perú

El 8 de julio de 1786 nació en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, Martín José Antonio Fermín Warnes, marino que participó en la batalla de Trafalgar y en las guerras de la independencia de la Argentina, Chile y el Perú.
Era hijo de Manuel Antonio Warnes, comerciante español de origen irlandés, y Ana Jacoba García de Zúñiga, descendiente de una familia porteña destacada. Su padre, llegado de Cádiz en 1746, fue alcalde y regidor del Cabildo de Buenos Aires.
Fue hermano del coronel Ignacio Warnes, héroe de la independencia en Bolivia, y de Manuela Warnes, casada con el futuro presidente chileno José Joaquín Prieto. Creció en una familia acomodada y cursó sus primeros estudios en la escuela de Cosme Mariano Argerich en Buenos Aires. En 1802, a los 16 años, fue enviado a España para iniciar su carrera naval.
En 1804 ingresó como guardiamarina en el Apostadero Naval de San Fernando, Cádiz. En 1805, a los 19 años, participó en la batalla de Trafalgar a bordo del navío Santísima Trinidad, comandado por Baltasar Hidalgo de Cisneros, futuro virrey del Río de la Plata. La derrota de la flota hispano-francesa marcó su experiencia temprana como marino.
Tras su formación naval en España, regresó al Virreinato del Río de la Plata y se unió a las fuerzas patriotas tras la Revolución de Mayo de 1810. Como teniente de marina, se destacó en la campaña de Chile bajo las órdenes de Manuel Blanco Encalada. En 1818, participó en el Combate Naval de Talcahuano, donde se capturó la fragata española María Isabel.
En Talcahuano fue enviado a tierra para negociar la liberación del mayor Guillermo Miller, amenazado de ejecución por el coronel realista Juan Francisco Sánchez. Con la advertencia de represalias contra prisioneros españoles, logró la libertad de Miller. Su actuación fue reconocida por Blanco Encalada en el informe oficial.
Bajo el mando de Thomas Alexander Cochrane, participó en la Expedición Libertadora del Perú, transportando el ejército de José de San Martín en 1820. Contribuyó a las campañas navales que apoyaron la independencia peruana, consolidando su rol en la lucha contra el dominio español en Sudamérica.
En 1825, regresó a Buenos Aires y fue asignado al mando de la goleta Sarandí durante la Guerra del Brasil. El 9 de febrero de 1826 participó en el Combate de Punta Colares. Sin embargo, el comandante Guillermo Brown criticó su desempeño y el de otros oficiales, acusándolos de mantenerse alejados del combate.
La acusación de Brown llevó a un consejo de guerra en agosto de 1826. El tribunal absolvió a Warnes y a sus compañeros, considerando que actuaron correctamente y que los daños en la Sarandí justificaban su retirada. La goleta registró un muerto y cuatro heridos, las mayores bajas de la jornada.
Agraviado por el proceso, solicitó su baja. Fue incorporado entonces al ejército como sargento mayor de artillería en Buenos Aires. En 1828 apoyó la revolución de Juan Lavalle contra Manuel Dorrego, lo que lo llevó a exiliarse tras el ascenso de Juan Manuel de Rosas en 1829.
Se estableció en Paysandú, Uruguay, donde contrajo matrimonio en 1831 con Lucía Ribot y Calmet, con quien tuvo tres hijos. Posteriormente se trasladó a Chile, y alcanzó el grado de coronel de marina. Vivió en Valparaíso. Allí murió el 8 de noviembre de 1842.
Durante su vida, se casó en primeras nupcias con Luz Montt y Espínola, con quien tuvo una hija, Ana Warnes. Su segunda esposa, Lucía Ribot, fue madre de Onésimo, Ovidio y Joaquín Warnes. Su descendencia se extendió por la Argentina, Chile y Uruguay.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

ARCHIVO Cuando el mundo era joven

Ilustración del Códice Albigense Un manuscrito revela una versión primitiva de la creación previa a toda forma establecida Del Principio se han contado muchas cosas: jardines, serpientes, desnudeces. Hubo una perfección original que se perdió para siempre. Sin embargo, otras versiones podrían dar una idea mejor de lo que ocurrió entonces. Hay algunas, guardadas celosamente en el Archivo Secreto del Vaticano ("Archivum Secretum Vaticanum"), que podrían ofrecer una idea más precisa de aquella historia, halladas por alumnos del profesor de Historia boloñés Edoardo Bacchelli. "Cum Ille venit, creatio longe nondum erat perfecta", empieza diciendo un viejo papiro del archivo, hallado en 1986. La frase —“Cuando Él llegó, la creación aún estaba lejos de estar perfecta”— llamó la atención de investigadores del Dipartimento di Storia, Culture, Civiltà de la universidad Alma Mater Studiorum – Università di Bologna. Debería narrar ahora cómo ese descubrimiento cruzó el mar y ll...

1977 ALMANAQUE MUNDIAL Nestlé

Pocos compraban El 4 de julio de 1977 comenzó el boicot internacional contra Nestlé, por impulsar campañas para reemplazar la lactancia materna por fórmulas industriales El 4 de julio de 1977 comenzó el boicot internacional contra la empresa Nestlé, acusada de impulsar campañas agresivas para reemplazar la lactancia materna por fórmulas industriales en países pobres. Desde hacía años crecían las denuncias contra organismos sanitarios y compañías alimenticias que sembraban temor sobre el amamantamiento natural mientras promovían productos comerciales como alternativa moderna y segura. En medio de aquella controversia, en la Argentina apareció la voz del pediatra mendocino Florencio Escardó, denunciando lo que consideraba un gigantesco negocio montado sobre el miedo de las madres y la salud de los recién nacidos. Había nacido el 13 de agosto de 1904 en Mendoza bajo el nombre completo de Florencio Escardó Fages. Pediatra, sanitarista, escritor y periodista, desarrolló una extensa carrera ...

DEBATE La inteligencia artificial bajo sospecha

Ilustración El uso de términos tecnológicos abre una discusión sobre capacidades humanas y su posible reducción a funciones prácticas Oiga, ¿no le parece que es un error hablar de "inteligencia artificial"? Es como si hubiera una que es "natural", la de uno, su señora, el vecino, todos. Y otra de plástico digamos. Apenas salió muchos creyeron quizás que era mejor que la normal. La tradición clásica enseñaba que el entendimiento es, con la voluntad, una de las dos facultades superiores del principio anímico de los hombres. Es una potencia espiritual e inmaterial, que permite al hombre conocer la verdad, abstraer esencias universales y razonar de manera discursiva. Oiga, ¿eso se puede replicar? Razone conmigo lector, si la facultad intelectual es un principio espiritual quiere decir que no existe navegando sola en el espacio: quien la nombra debe remitirla a un alma. Piense ahora: ¿hay una dimensión de un individuo que sea artificial? Pero, sigamos deduciendo: si razó...

Oración a la luz

Ilustración José María Pemán Señor: yo sé que en la mañana pura de este mundo, tu diestra generosa hizo la luz antes que toda cosa porque todo tuviera su figura. Yo sé que te refleja la segura línea inmortal del lirio y de la rosa mejor que la embriagada y temerosa música de los vientos en la altura. Por eso te celebro yo en el frío pensar exacto a la verdad sujeto y en la ribera sin temblor del río: por eso yo te adoro, mudo y quieto: y por eso, Señor, el dolor mío por llegar a Ti se hizo soneto. Ramírez de Velasco®

AMOR El género de la tristeza

"El perro", de Raúl Cisterna Historia de mi amistad con un perro sin nombre en una casa de la calle Tucumán y el juego del pucho en la oreja Un solo perro tuve en mi vida. Nunca le puse nombre, no hacía falta si tenía unito nomás. Era de raza indefinida: algo de pastor alemán, Kaiser Carabelle, unas gotas de Ahorra Grande—Aurora Grundig y otras veinte sangres callejeras acezándole por las venas. Nunca sentí mucho afecto por estos bichos. Son perros, tienen su lugar y nada más. Su deber era acompañarme, el mío darle de comer, ponerle tres o cuatro vacunas que me indicó el veterinario, acariciarlo de vez en cuando. Me lo dieron de cachorrito y como nunca vio otro ser vivo más que a mí, sospecho que se creía otro yo. Las siestas de invierno, cuando leía en el patio, como en ese tiempo fumaba, cada vez que terminaba un cigarrillo, trataba de acertarle el tincazo del pucho en la oreja. Nunca lo logré más por mi mala puntería que por él, pues nunca se esquivaba, confiando en mi sup...