Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Zapatos

2008 ALMANAQUE MUNDIAL Zapatos

Bush, a los esquives El 14 de diciembre de 2008, el periodista iraquí Muntazer al Zaidi arroja sus zapatos contra el presidente de los Estados Unidos, George Walker Bush El 14 de diciembre de 2008, durante una conferencia de prensa en Bagdad, el periodista iraquí Muntazer al Zaidi arrojó sus dos zapatos contra el presidente de los Estados Unidos, George Walker Bush, que realizaba su cuarto y último viaje a Irak antes de dejar el cargo. El episodio ocurrió en la sede del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y quedó registrado por las cámaras que cubrían el encuentro. Bush esquivó ambos zapatos sin resultar herido, y el periodista fue inmediatamente reducido y detenido por las fuerzas de seguridad presentes en la sala. El lanzamiento de los zapatos estuvo acompañado por un grito en árabe que al Zaidi dirigió a Bush: “Este es el beso de despedida del pueblo iraquí, perro”. La escena recorrió el mundo y se transformó en una de las imágenes más recordadas del período final de la guerra e...

NOVIAZGO Un resto de pudor femenino

Zapatos de mujer “Una ocasión la quise espiar mientras se bañaba: dejó sus prendas en una sillita, aflojó el grifo del agua y antes de entrar a la bañera…” No se sacaba los zapatos. Cualquier cosa hacía por mí menos sacarse los zapatos. Cuando le preguntaba por qué, me decía con tono de bolero: “Dejame que tenga un resto de pudor, de recato para mí, lo demás te lo he dado todo”. Así pasamos varios inviernos, yo amándola con desesperación, ella creo que también, sólo que no se sacaba los zapatos ni cuando suspiraba nuestro amor entre las encendidas sábanas. Los conocidos quizás decían “mirá que linda pareja”. Para su familia y la mía, habíamos alcanzado en brazos del otro “la cumbre del remanso”, según dijo una tía suya en un oxímoron destemplado. Pero lo que había comenzado como un capricho suyo, como una ocurrencia, se había hecho una obsesión. En todo estaba de acuerdo conmigo. Si quería ir al cine sólo tenía que decírselo, cuando la invitaba a la pizzería iba con gusto, caminar a mi...

COSTUMBRES Los muchachos de antes no usaban zapatillas

Pilchas de antes Las modas imponían que, así como una chica se producía desde varias horas antes de salir, los muchachos se pusieran la mejor pilcha Aunque parezca mentira, los muchachos de antes no usaban zapatillas. Mejor dicho, sí las usaban, pero solamente para ir a gimnasia, para jugar a la pelota, para hacer fútin, eran prendas para hacer deportes y nada más. A un chango de antes no se le hubiera ocurrido jamás buscar a su novia para ir al cine un sábado a la tarde, de zapatillas. La chica lo habría sacado carpiendo, la madre de la chica, el padre y los hermanos también. —Fijate vos ese atrevido quería salir de zapatillas con la Gracielita. ¡De zapatillas!, ¿te das cuenta? —hubiera dicho la futura exsuegra. Y es muy posible que el muchacho, después de semejante despropósito no se acercara más por esa casa. No fuera que le echaran los perros. Había cometido el peor error que un hombre podía cometer en esos tiempos, menospreciar a una mujer vistiéndose para salir con ella con la mi...

CUENTO Mujer recatada

Para todos los gustos Una extraña y casi inofensiva manía, puede provocar la huida de un hombre, como se narra a continuación No se sacaba los zapatos jamás. Cualquier cosa hacía por mí, menos sacarse los zapatos. Cuando le preguntaba por qué, me decía con tono de bolero: “Dejá que tenga un resto de pudor, de recato para mí sola, lo demás te lo he dado todo”. Así pasamos varios inviernos, yo amándola con desesperación, ella creo que también, sólo que no se sacaba los zapatos ni cuando suspiraba nuestro encendido entre las sábanas. Los conocidos quizás decían: “Mirá que linda pareja que hacen”. Para su familia y la mía, habíamos alcanzado en brazos del otro “la cumbre del remanso”, según dijo una tía suya en un oxímoron destemplado y quizás feliz. Lo que había comenzado como un capricho suyo, como una ocurrencia o un pequeño capricho, ya era obsesión. En todo estaba de acuerdo conmigo. Si quería ir al cine sólo tenía que decírselo, cuando la invitaba a la pizzería iba con gusto, caminar...