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RECETAS Pavo relleno

El recorte


Un plato especial de la Navidad para quienes gustan de estos sabores

De La Gaceta, de Tucumán, mi abuela recortó en algún innominado día de su vida, un artículo titulado “Recetas de Navidad” y de ahí extraemos la de pavo relleno, para regodeo de los lectores que la quieran poner en práctica. Pasamos por alto el clericot de ananás, el fiambre de bizcochuelo y las remolachas rellenas, para concentrarnos solamente en este plato. Si sigue las instrucciones, doña, le garantizamos que le saldrá espectacular. Ahí va.
“Lavar muy bien el pavo y secarlo, rociarlo muy bien por dentro y por fuera con mucho limón y dejarlo así una noche en lugar fresco. Al día siguiente untarlo también por dentro y por fuera con manteca, salarlo y rellenarlo con lo siguiente:
“Cocinar en manteca, sin freír, una cebolla mediana picada muy fina, añadirle medio kilo de carne de cerdo, picada dos veces por la máquina, junto con el hígado del pavo, la miga de un pan francés chico, remojada en leche, perejil picado, un poco de puré de castañas o, a falta de este, 2 o 3 batatas cocidas y pasadas por le prensa puré, unas diez ciruelas sin el carozo y un puñado de pasas de uva; condimentar con sal, pimienta y nuez moscada.
“Rellenar el pavo y coser para que no se salga el relleno en el horno, bañarlo seguido con jugo de limón, mezclado con manteca derretida.
Salsa para pavo o pato. Picar las ciruelas secas chiquito, cubrirlas con oporto y dejar en maceración una noche y hacer hervir hasta reducir el oporto.”
Una sola vez en la vida comí pavo, la verdad, qué quiere que le diga, me pareció insulso, sin gracia, una gran pechuga, gusto a nada, a la que ningún condimento, jugo o caldo le cambiaba ese gusto a papel. Otra cosa es la exquisita morcilla de pavo: cuando vaya al pago pediré la receta así la paso en otra oportunidad.
©Juan Manuel Aragón

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