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EDUCACIÓN El sexo, el amor y la reproducción

Chicos sagrados

Un asunto espinoso del que se debe hablar con los jóvenes

La educación sexual, asunto arduo sobre todo entre los jóvenes, es una materia mucho más compleja de lo que la pintan. Significa decirle a un chico, que recién cuando sea maduro puede encarar una relación con alguien del otro sexo. El amor no es una palabra vacía, como la que muestran en las películas que lo hacen los personajes para consolidar una relación. El amor es una relación sexual, y debe basarse en el respeto a sí mismo y al prójimo.
Ese respeto que piden los padres en una relación de los hijos con otras personas, es solamente una solicitud para que, si alguien tiene relaciones genitales con otra persona, luego se haga cargo de lo que hizo. Porque la consecuencia lógica del coito es la gestación de una persona, distinta de los que participaron en él. Desde el momento en que un niño es gestado, para la mayoría de la gente pasa a ser un bien preciado a cuidar. En nuestra cultura, al menos, los chicos son lo mejor que le sucede a una familia, a la vida. Y los cuidamos.
Quienes deben hacerse cargo de ese niño son los padres. Para eso deben formarse en la creencia fundada, de que las relaciones genitales deben iniciarse cuando hay voluntad cierta de criar a un niño en una familia. Y deben esperar hasta estar lo suficientemente maduros como para comprometerse con otra persona.
Muchas veces se dice que los jóvenes tienen a su alcance muchísimos métodos anticonceptivos y los conocen, no solamente porque son marcas comerciales que se encargan de difundirlos por doquier, sino también porque en muchas escuelas se enseña su uso, cuidando hasta el mínimo detalle. Eso es educación genital. Que un joven sepa cómo funcionan sus órganos reproductivos es un detalle fundamental de la educación que, felizmente y gracias a Dios, hoy se enseña en casi todas las escuelas.
Lo lamentable es que se haya descuidado la educación sexual. Que debería enseñar a los jóvenes la abstención de actos de naturaleza genital, pues con ellos es posible dañar a otros con consecuencias no queridas de sus actos. Al menos hasta que sean capaces de discernir en libertad sus secuelas. Y tengan cómo afrontarlas, obviamente.
La enseñanza de la genitalidad sin la formación sexual es lo mismo que si se dieran clases de conducción de automóviles a niños de la escuela primaria que, necesariamente terminarán chocando, aunque se les inculquen las correctas normas de tránsito. Una horda de chicos de ocho años al volante, necesariamente producirá accidentes graves.
Quién es uno para dar consejos, nadie. Pero si le va a hablar a su hijo, a su hija, de cuestiones de índole genital, nunca se olvide de la parte sexual, tan o más importante que la otra. Digo, antes que pedir a los míos que usen paracaídas, prefiero aconsejarles que no se tiren del avión.
Si me ha entendido, bien, si quiere malinterpretar lo que digo, opinar en contra, enojarse, amenazarme con un juicio, abajo hay lugar para que lo haga tranquilo. Metalé, nadie lo ataja.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Hubo una transformación en el concepto de la responsabilidad sexual, antes cuando mo había educacion sexual en las escuelas se respetaba más la relacion carnal, dicha relación sellaba el compromiso y el amor entre dos seres de distinto sexo; hoy prácticamente una relación "amorosa" comienza con una relación sexual y ésta devaluación de una relación sexual conlleva un sin fin de dolores de cabeza personal, familiar y social cuando no jurídica.
    Más que en la escuela la educación sexual y la responsabilidad deben ser materias a dictar por los padres.

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  2. Soy de la idea de que la educación sexual pertenece al ámbito de la familia. La biología,tal como la conocemos nos dá la posibilidad de conocer los organos, su funcionamiento y para que sirven. ( tal como sucede en el mundo vegetal y animal) pero hasta ahí, dentro de la educacíón que se recibe en las escuelas. No me parece criterioso que la educación ( pública y/o privada) deba entrometerse en la formacióñ sexual, que en mucho tiene que ver con el amor y la responsabilidad con que usas tu cuerpo, para generar una vida. Eso, a mi humilde criterio, debe quedar dentro de lo que cada familia piensa, porque en cada hogar hay pautas, principios e incluso la religión que se profesa, pertenecen al ámbito privado. No me parece que deba ponerse en manos de irresponsables que se creen con derecho a deformar la mente de niños y o jóvenes, por cuestiones que tienen que ver con una ideología. Pues se busca reducir a los educandos a meros seres sin conciencia, ni sentimientos, tal como si fueran seres de de la más baja categoría en la escala animal.
    Hay mucho para hablar del tema, pero están arrancando a llos niños, de la formación familiar, que los convierte en personas responsables y sensibles para reducitlos a la categoría de bestias genitalizadas.

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  3. Esta impecable lo que has escrito, la educación empieza en casa, y aconsejar los siempre, en las escuelas lo hacen , pero nunca mejor que sus padres. Excelente como siempre Juan

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  4. Demasiado BALURDO todo esto. Que la educación genital, que la sexual y bla bla bla. Que la casa, la familia, la escuela.....
    Se debería volver a la idea de la sexualidad antes de la conquista y el sometimiento cultural y económico de América por los españoles. Los indios tenían una idea más simple de la sexualidad. En su adolescencia los padres preparaban a sus hijos o hijas para que asumieran CON NATURALIDAD LAS RELACIONES SEXUALES. Luego, con la conquista, esta idea fue aborrecida por los clérigos católicos españoles y pasó a ser PECAMINOSO. Que podían y/o pueden hablar de sexualidad los curas, obispos, cardenales y el PAPA. Pero ya es tarde para volver a las fuentes. Esperemos que la próxima RELIGIÓN emergente tenga conceptos claros y no prejuiciosos. Yo no lo veré.

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  5. Totalmente de acuerdo con Juan Manuel!!!

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