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| Heliogábalo |
El 11 de marzo de 222, en Roma, es asesinado el emperador Heliogábalo, con su madre, por la guardia pretoriana
El 11 de marzo de 222, en Roma, fue asesinado el emperador Marco Aurelio Antonino Augusto, conocido como Heliogábalo, junto a su madre Julia Soemia Basiana, a manos de la guardia pretoriana durante una rebelión palaciega. Ambos cuerpos fueron mutilados, arrastrados por las calles y arrojados al río Tíber tras la proclamación de un nuevo príncipe.Sacerdote, emperador romano, sumo pontífice del culto solar, Heliogábalo nació hacia el año 203 en Emesa, actual Homs, en la provincia romana de Siria. Era hijo de Julia Soemia Basiana y de Sexto Vario Marcelo, funcionario imperial. Pertenecía a la poderosa dinastía severa por línea materna: su abuela, Julia Mesa, era hermana de Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo.Creció marcado por el sincretismo religioso oriental y por las intrigas cortesanas. Desde niño ejerció como sacerdote del dios solar El-Gabal, divinidad local cuyo nombre daría origen a su apodo latinizado. Tras el asesinato del emperador Caracalla y el ascenso de Macrino, Julia Mesa urdió una conspiración para presentar al joven como hijo ilegítimo de Caracalla y legítimo heredero del trono.
En el año 218, con apenas catorce años, fue proclamado emperador por las legiones en Siria. Derrotado Macrino en la batalla de Antioquía, ingresó en Roma como Augusto y asumió el nombre dinástico de Marco Aurelio Antonino, buscando legitimarse dentro de la tradición antonina. Su juventud y procedencia oriental despertaron recelos inmediatos en el Senado y en la aristocracia romana.
Durante su breve gobierno intentó imponer en Roma el culto a El-Gabal como divinidad suprema del Imperio. Mandó erigir un templo en el Palatino y trasladó allí la piedra sagrada del dios sirio. Integró símbolos de otras religiones, incluidas reliquias tradicionales romanas, en un gesto que escandalizó a los sectores más conservadores y tensó su relación con la élite senatorial.
Su vida privada fue objeto de relatos hostiles de cronistas como Casio Dion y la Historia Augusta. Se le atribuyeron matrimonios sucesivos, ceremonias religiosas extravagantes y conductas consideradas escandalosas para la moral romana. Parte de esas versiones responden al descrédito posterior y a la propaganda de quienes justificaron su eliminación.
La figura dominante en los primeros años fue su madre, Julia Soemia Basiana, que participaba activamente en las decisiones políticas y asistía a reuniones del Senado. Esa presencia femenina en el centro del poder provocó malestar en la guardia pretoriana y en los círculos tradicionales, acostumbrados a un esquema distinto de autoridad imperial.
Ante el creciente descontento, Julia Mesa promovió la adopción del primo del emperador, Alejandro Severo, como heredero, buscando estabilizar la situación. La popularidad del joven Alejandro aumentó en la guardia, mientras disminuía la de Heliogábalo. El intento del emperador de anular esa adopción precipitó la ruptura definitiva con los pretorianos.
El 11 de marzo de 222, los soldados irrumpieron en el campamento pretoriano donde se habían refugiado el emperador y su madre. Fueron muertos sin juicio previo. Sus cuerpos, desnudos y mutilados, fueron arrastrados por Roma en señal de escarnio público antes de ser arrojados al Tíber, práctica reservada a los enemigos del Estado.
Tras su muerte se decretó la damnatio memoriae, borrándose su nombre de inscripciones y monumentos. Alejandro Severo fue proclamado emperador ese mismo día. Heliogábalo había gobernado durante casi cuatro años. Tenía alrededor de dieciocho años al morir, y su reinado quedó registrado en las fuentes como uno de los más controvertidos del siglo III romano.
Ramírez de Velasco®


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