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| La presa de Yaciretá |
El 3 de abril de 1990, el presidente Carlos Menem califica a Yacyretá de “monumento a la corrupción”
El 3 de abril de 1990, el presidente Carlos Menem calificó a Yacyretá de “monumento a la corrupción” al regresar de una reunión con el presidente paraguayo Andrés Rodríguez en Asunción. Aquella frase resonó con fuerza y acompañó durante décadas las críticas a la represa binacional. El presidente argentino propuso entonces paralizar las obras por seis meses o un año mientras se continuaba pagando sueldos, en medio de denuncias sobre sobrecostos millonarios y contratos cuestionados. Desde el tratado firmado en 1973 hasta la operación plena en 2011, Yacyretá acumuló un presupuesto que se multiplicó por siete, retrasos de más de tres décadas, irregularidades investigadas y un lugar entre los diez mayores “monumentos a la corrupción” del mundo según Transparencia Internacional en 2005.El Tratado de Yacyretá se firmó el 3 de diciembre de 1973 en el Palacio López de Asunción. Alfredo Stroessner representó a Paraguay y María Estela Martínez de Perón suscribió el documento en nombre de Juan Domingo Perón. El acuerdo buscaba aprovechar el caudal del Paraná para generar energía hidroeléctrica y mejorar la navegabilidad tras la crisis del petróleo de 1973. De inmediato nació la Entidad Binacional Yacyretá, con sedes en Buenos Aires y Asunción.Las obras civiles comenzaron en diciembre de 1983. El presupuesto original oscilaba entre 1.500 y 1.800 millones de dólares, con fecha de finalización prevista para 1979. El diseño contemplaba veinte turbinas Kaplan de 160 megavatios cada una, para alcanzar una potencia instalada de 3.200 megavatios y una producción anual cercana a los 20.000 gigavatios hora.
Menem pronunció su famosa frase apenas descendió del avión en Buenos Aires. Las denuncias apuntaban a reembolsos indebidos por 2.000 millones de dólares al consorcio ERIDAY, formado por empresas argentinas y paraguayas. El gobierno argentino decidió congelar nuevas licitaciones y ordenó revisar contratos para detener los sobreprecios detectados desde los años ochenta.
Los costos finales treparon hasta los 11.500 millones de dólares. De esa cifra, 7.000 millones correspondieron a intereses financieros y 1.000 millones a estudios de consultoría. Entre los pagos más criticados figuraron 100.000 dólares abonados a una firma paraguaya solo por evaluar la colocación de luces y mamparas en oficinas de Puerto Madero.
Las investigaciones revelaron casos concretos de irregularidades. Arbitrajes reclamaron 1.580 millones de dólares, aunque auditores redujeron la cifra a unos 300 millones. Sobreprecios del 90 por ciento aparecieron en licitaciones de obras viales y de protección costera por más de 160 millones. También se especuló con valuaciones infladas de tierras a inundar y con indemnizaciones excesivas a propietarios.
La primera turbina entró en funcionamiento en junio de 1994. La central se inauguró oficialmente el 7 de julio de ese año con la presencia de Menem y Juan Carlos Wasmosy. Las veinte turbinas operaron en agosto de 1998, pero a cota reducida de 76 metros, lo que limitó la producción al 60 por ciento de la capacidad proyectada y generó pérdidas anuales equivalentes a 220 millones de dólares.
El embalse permaneció incompleto durante años. La cota subió a 78 metros en 2006 y recién el 27 de febrero de 2011 alcanzó el nivel definitivo de 83 metros. Con esa elevación se terminaron las obras de navegación, protección de valles y reasentamientos pendientes, y la central alcanzó su plena potencia.
La construcción impactó ecosistemas y comunidades. La inundación cubrió 1.650 kilómetros cuadrados, provocó la desaparición de especies endémicas y obligó a reubicar más de 11.000 familias. Para mitigar daños se construyeron ascensores para peces y se crearon reservas naturales de 58.000 hectáreas destinadas a proteger dorados, surubíes y poblaciones ribereñas.
La operación plena se consolidó en el 2011 y marcó un récord de 21.000 gigavatios hora en 2016. Con el tiempo se saldaron deudas energéticas entre ambos países y avanzaron proyectos complementarios. Hoy la represa binacional aporta el 37 por ciento adicional de producción anual respecto de lo prometido en 1973, tras casi cuatro décadas de obras, revisiones y controversias.
Ramírez de Velasco®


Si, Carlos Saúl Menem dijo que ahí hubo corrupción, es porque hubo corrupción, porqué sobre el tema éste hombre fué el Decano en nuestro país.
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