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| Servio Tulio |
El 25 de mayo del 567 antes de Cristo Servio Tulio celebra en Roma un triunfo militar luego de derrotar a los etruscos
El 25 de mayo del 567 antes de Cristo Servio Tulio celebró en Roma un triunfo militar después de derrotar a los etruscos, uno de los pueblos más poderosos de la península itálica. En la ceremonia hubo desfiles, sacrificios religiosos y exhibición de botines y prisioneros, en una ciudad que todavía era una monarquía y buscaba consolidar su dominio regional. El episodio quedó ligado al reinado del sexto rey de Roma, recordado por reformas políticas, militares y territoriales que modificaron la estructura social romana y ampliaron el poder de la ciudad frente a pueblos vecinos.
Servio Tulio estuvo rodeado desde la Antigüedad por relatos contradictorios y episodios legendarios. Las fuentes romanas lo presentaron como hijo de una mujer esclavizada llamada Ocrisia. Otras versiones afirmaban un origen noble vinculado a la ciudad latina de Cornículo. Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso narraron que, siendo niño, unas llamas aparecieron alrededor de su cabeza mientras dormía sin provocarle daño, señal interpretada como anuncio de grandeza futura. La reina Tanaquil, esposa del rey Tarquino Prisco, lo protegió y favoreció su ascenso dentro de la corte romana.
Luego del asesinato de Tarquino Prisco, Servio Tulio accedió al trono alrededor del siglo VI antes de Cristo. Su llegada no respondió a una elección popular sino a maniobras palaciegas impulsadas por Tanaquil, quien ocultó durante un tiempo la muerte del rey para garantizar la sucesión. Gobernó en un período marcado por disputas permanentes entre Roma, ciudades latinas, sabinos y comunidades etruscas que competían por rutas comerciales, tierras agrícolas y control militar del Lacio.
Los etruscos eran entonces una de las civilizaciones más desarrolladas de Italia. Dominaban ciudades poderosas como Veii, Tarquinia y Cerveteri, tenían sistemas urbanos avanzados y ejercían influencia religiosa, militar y artística sobre Roma. Buena parte de los símbolos de autoridad usados por los reyes romanos —como la toga púrpura, el trono curul y los fasces— provenían justamente de tradiciones etruscas.
La celebración del triunfo del 25 de mayo respondía a una costumbre reservada para victorias militares decisivas. El general victorioso desfilaba por la ciudad acompañado por tropas, músicos, animales destinados al sacrificio y carros cargados con riquezas tomadas al enemigo. Vestía túnica púrpura y corona de laurel mientras recorría las calles hasta el templo de Júpiter Capitolino. En épocas monárquicas, el ritual también funcionaba como demostración pública del poder personal del rey.
Durante el reinado de Servio Tulio se realizaron además profundas reformas administrativas y militares. La tradición le atribuyó la creación del primer censo romano, destinado a clasificar a los ciudadanos según su riqueza y capacidad económica. Esa organización determinaba obligaciones militares, impuestos y participación política. Los ciudadanos más ricos integraban las centurias mejor armadas y adquirían mayor peso en las asambleas, mientras los sectores pobres quedaban relegados a posiciones inferiores dentro del sistema.
También se vinculó a Servio Tulio con la ampliación urbana de Roma. Las fuentes antiguas le adjudicaron la construcción de la llamada Muralla Serviana, aunque investigaciones arqueológicas posteriores ubicaron gran parte de esa obra en siglos posteriores. De todos modos, la tradición sostuvo que durante su reinado Roma incorporó nuevas colinas, extendió barrios y reforzó defensas ante amenazas externas. El crecimiento territorial buscaba consolidar una ciudad cada vez más poblada y militarizada.
Las tensiones internas de la monarquía romana terminaron provocando su caída. Servio Tulio había entregado a sus hijas en matrimonio a los hijos de Tarquino Prisco, pero las alianzas familiares derivaron en conspiraciones violentas. Su hija Tulia impulsó junto a Lucio Tarquino una maniobra para arrebatarle el trono. Tarquino irrumpió armado en el Senado y ordenó asesinar al rey anciano. Poco después, Tulia atravesó con su carro el cuerpo de su propio padre en una calle de Roma que pasó a llamarse Vicus Sceleratus, “calle infame”.
La muerte de Servio Tulio abrió paso al reinado de Tarquino el Soberbio, último rey de Roma. Las tradiciones republicanas posteriores describieron ese gobierno como despótico y arbitrario, en contraste con la imagen reformista atribuida a Servio. Décadas más tarde, la expulsión de Tarquino dio origen a la República romana.
Ramírez de Velasco®


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