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Mostrando las entradas etiquetadas como Ponferrada

PENSARCAS Güelfos y gibelinos

Antiguo enfrentamiento caballeresco Después de que desapareció del todo, los amigos recordaban a Simón de Ponferrada y algunas de sus memorables salidas “Los argentinos somos un pueblo particular, pero no busquemos nuestra identidad en las grandes batallas de la historia: tenemos en común asuntos triviales, cosas que pasan todos los días”, decía Simón de Ponferrada y luego se callaba, fumaba solitario, ensimismado. Los demás quedaban pensando. Simón no tenía un grupo de amigos dicharacheros, ni era gente feliz y contenta, ¡qué va! A los suyos les habían puesto “Los Pensarcas”, mitad intelijudos, mitad garcas. Las trovas de aquel tiempo solían narrar con admiración los pedaleos de que eran capaces con una hoja de cheque en la mano. Tenían una habilidad suma para convertirlo en un camión de harina, un aire acondicionado o una noche de amor y lujuria con Marisa, la enfermera del barrio que, si estabas enfermo te curaba, y si no, te cobraba. Afirmaba: “Somos así, digo, los argentinos viejo...

CONVERSACIONES Simón y Cacho Gómez

Imagen de ilustración Recuerdo de una vieja anécdota de Simón de Ponferrada que, si vive, debería andar por los 70 y pico u 80 años “Los argentinos somos un pueblo particular, pero no busquemos nuestra identidad en las grandes batallas de la historia: tenemos en común asuntos triviales, cosas que pasan todos los días”, dijo una vez Simón de Ponferrada y se quedó callado, fumando, solitario, ensimismado. El resto era parecido, gente que no precisaba muchas palabras para comunicarse, apenas las necesarias, como “el mío sin soda”, “lo que macha es la mezcla”, “no es para pintar”, cosas así. Cuando uno hablaba, los demás quedaban pensando un buen rato. No era un grupo de amigos dicharacheros, tampoco eran gente feliz y contenta al uso moderno, sino viejos amargados, de rostro arrugado y malas ideas. Quienes los conocieron los llamaban “Los Pensarcas”, mitad intelijudos (no les daba el piné para inteligentes), mitad garcas. Viejas crónicas periodísticas en las páginas de Policiales narran c...