Ir al contenido principal

HISTORIA La calle en que nació la provincia

El templo de La Merced, entrevisto después de la tormenta

Seis cuadras de historia, fantasmas, demoliciones, negocios y escenas que explican la vida santiagueña

La crónica de la calle Urquiza es la única que empieza antes de ser lo que es. A la altura del 200, sobre los números pares, al lado de la casa de Tito Alegre, se declaró la Autonomía de la Provincia. Pero en ese tiempo, el 27 de abril de 1820, Justo José de Urquiza, el autor de su nombre, tenía sólo 18 años y le faltaba para ser nombre de calle. ¡Malhaya triste destino, los próceres argentinos! Haberse desvelado por su patria para terminar siendo sólo parte de la nomenclatura catastral de las ciudades.
Su continuación se llama Pedro León Gallo, con otro porte, más abierto, como que en tiempos antiguos era todo un bulevar. Tiene por límites sobre la avenida Belgrano, del lado de los impares el templo de la Merced, que viene del tiempo de Juan Felipe Ibarra y Pastas Don Luis, justo al frente, porque así son las ciudades que España dejó en América, religiosas y profanas al mismo tiempo. Sus seis cuadras terminan en la casa del contador Guido Salvatierra y en el señor Matach y sus hijos.
Otra de sus atracciones turísticas queda en la esquina de la 25 de Mayo. El templo de los dominicos alberga una antiquísima pintura de la Sábana Santa, perfectamente conservada, que hace unos años fue objeto de una restauración que la dejó a nuevo.
El viejo museo histórico Orestes Di Lullo, en lo que fuera la casona de los Díaz Gallo, ya no funciona frente a Santo Domingo, fue llevado al Centro Cultural del Bicentenario. Y cada tanto surgen voces pidiendo que ahí se “haga algo”, sin precisar qué, con qué dinero, cómo y para qué.
En su último tramo, de Roca a Olaechea, se levantan tres edificios de departamentos y cuatro casas ya tienen las chapas de protección para su demolición. Los vecinos se asustan porque si ahora tienen poca presión de agua corriente, cuando los departamentos se terminen podrían sufrir mucho más durante el verano. “Con lo cara que está”, agregan.
Pasando la Buenos Aires, de la mano de allá, está tapiada y corre peligro de caer demolida por sus nuevos dueños la casa que fuera de Miguel Tahuil, un chalet estilo californiano, quizás la más hermosa de la ciudad. Desde afuera parecía la casa de Diego de la Vega. Los chicos santiagueños imaginaban que un día cualquiera, al volver de la escuela, saldría de adentro el Zorro, montando a Tornado. Es posible que entre las vacías habitaciones se pasee Bernardo, el mudo de la historia con que Disney alegró las tardes de varias generaciones de niños.
Del lado de los números pares, quizás lo más destacado de la primera cuadra, sea la verdulería atendida por unos muchachos todos iguales. Muchas amas de casa los confunden y no saben si son un par de mellizos o varios, porque todos parecen hermanos. O al menos primos. Es, de paso, una de las más baratas del centro de la ciudad, con precios más acomodados que las del mercado Armonía.
Tiene sus misterios, la casa que fue del presbítero Prudencio Areal, en la que se cuenta que todavía espanta su fantasma, entre su habitación y un altar privado que mandó a construir para decir misa. Un poco más allá queda la oficina de Bromatología: si alguna vez se decidiera a trabajar no quedaría en pie ni confitería ni fonda ni restaurante ni tomadero de la ciudad.
Catastro finalmente dejó de existir, al menos en esta calle, para trasladarse, junto a otras oficinas, al modernísimo edificio levantado en lo que fuera la casa de los Taboada. Y el gremio de Atsa, está levantando otro edificio en altura, solo para tapar una pintada que acusaba a un tal Zurdo no sé cuánto, de ser un ladrón, según cuentan las malas lenguas.
A pesar de ser una de las calles más tradicionales de Santiago, a su vera el vecindario vive las modernidades de la vida como cualquier Fernández de la guía. Dicho sea de paso, los de la última cuadra deben soportar a los paseadores de perros rumbo al parque Aguirre, que siempre dejan su regalito de aca.
Sobre la Roca, frente mismo al bar la Roca, al que va la sociedad más estirada, el quiosquito Eureka, abierto las 24 horas, es un faro para los vecinos: si quieren un cigarrillo suelto a deshoras de la noche o la siesta, un rico lomito o un Ibuprofeno o pastillas de menta rumbo a la casa de la novia. Entre otras soluciones de la vida diaria, por supuesto.
Tiene muchos otros detalles, un vecindario discreto que nunca se meterá con la vida del prójimo y al mismo tiempo una cantidad casi infinita de historias para contar, algunas de muy antiguo cuño, tantas como gente buena la habita.
En definitiva, la única diferencia con el resto quizás sea agosto, cuando los lapachos muestran sus flores y las chicas que pasan por debajo son aún más lindas que siempre, si eso es posible.
Y es posible.
Juan Manuel Aragón
A 28 de marzo del 2026, en El Puestito. Encerrando la majada.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Me encanta la nota, soy de La Banda y la casa que parece la del Zorro la admiraba y pensaba que lindo sería vivir ahí. Deben hacer piquetes para que se conserve

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

PALABRAS Eso que llamamos alma (con vídeo)

Nelly Omar, canta "Desde el alma" Cómo se usa una palabra de la que se ignora casi todo, desde su significado hasta lo que implica reconocer su existencia Los argentinos solemos usar con frecuencia algunas palabras sin saber con exactitud qué significan o ignorando que, para explicarlas, hubo sabios que se quemaron las pestañas, soldados que cruzaron espadas, naciones que negaron su existencia e ideologías que renegaron de ellas. Ahí está el alma, que para los latinos era ánima y para los cristianos es soplo, viento. Como quien refresca la memoria, van algunas expresiones comunes que la mentan en la Argentina, y posiblemente en otros países también. Las decimos con tanta naturalidad que jamás nos preguntamos qué queremos decir cuando las pronunciamos. El alma aparece primero en el dolor. Se me sale el alma, tengo el alma en pedazos, el alma en un hilo, me partís el alma, me arrancó el alma, se me vino el alma al suelo, tengo el alma hecha mierda, el alma hecha bolsa, el alma ...

BARRIOS Los chipacos nacen en bicicletas

"Chipaco", de Raúl Cisterna Un secreto mal guardado de los santiagueños: historia, etimología y misterios del pan con chicharrón Uno de los secretos peor guardados de estos pagos es que los mejores chipacos son los que se compran en la calle, a los vendedores de las esquinas. El verdadero no se hace en una panadería elegante. Sale de una bicicleta y llega en una canasta cubierta con un repasador. El maestro Domingo Bravo, en su Diccionario Quichua Santiagueño, dice que "chipa" es "hato de algo apretado, entrelazado, enredado". Es el "cabello amazacotado por falta de peine y de higiene". Y del chipaco, al que llama "chipacu", sostiene que es un "pan de cemita y chicharrón". La etimología popular prefiere una explicación menos académica: CHI charrón + PA n + CO cido. Hecho casi siempre en horno de barro, llega desde el fondo de los barrios, como una bendición, hasta la mismísima plaza Libertad. La gracia está en que no lo trabaj...

1859 ALMANAQUE MUNDIAL Reconocimiento

Juan Bautista Alberdi El 9 de julio de 1859 España reconoce la independencia de la Confederación Argentina como nación libre y soberana El 9 de julio de 1859 en Madrid, España firmó un Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad con la Confederación Argentina que reconoció formalmente su independencia como nación libre y soberana, cuarenta y tres años después de la declaración del Congreso de Tucumán. Aquella jornada cerró un largo período de gestiones diplomáticas iniciadas tras la Revolución de Mayo de 1810 y la guerra de independencia. El plenipotenciario argentino Juan Bautista Alberdi y el representante español Calderón Collantes rubricaron el documento de once artículos que normalizaba las relaciones entre ambos países. La Confederación Argentina, presidida por Justo José de Urquiza, buscaba desde años atrás establecer vínculos oficiales con la antigua metrópoli. Alberdi, destacado intelectual y autor del libro las Bases, que para algunos fue la inspiración de la Constitución libera...

PODER Don José se va a la Pesi

"Mitre y Roca", de Raúl Cisterna La corporación más poderosa del planeta entra en estado de alerta por los gustos de un cliente sudamericano A veces los poderosos nos hacen creer que les hablamos de igual a igual. Como don José, que avisa: “A los de la Coca les tengo dicho que vengan más temprano, siempre llegan tarde, si no estoy cortando la mortadela, ando pesando yerba suelta”. Y uno se lo imagina a don Cocacola, en Alabama pongalé, preocupado por las interrupciones a un cliente de un país de Sudamérica, ¿cómo era que se llamaba?, ¿Argentina? Mire si por una demora pierden semejante cliente. Otra: Uno va a comprar un paquete de bizcochitos de grasa para el mate y siente que don José conversa con un amigo: “Le he hecho un pedido grande a la Coca, a ver si me cumple”. Ahí está otro ejecutivo, de Illinois, toma el teléfono y llama al Jefe de Producción Regional del Cono Sur para advertirle: “Ojito, no vaya a ser cosa que le falle al ñato de Santiago del Estero, porque va a te...

CIRCUSTANCIAS Ah, las efusiones del amor

"Beso" de Raúl Cisterna Menos el hombre, todos los animales respetan un lugar, un momento y alguna circunstancia para dar rienda suelta al deseo Lo bueno de las efusiones del amor entre la gente es que, justamente, se pueden dar en todo tiempo, en todo lugar, bajo cualquier circunstancia. El hombre y la mujer no aguardan que se dé el momento, que todo esté preparado o que ocurra esto o aquello para hacerlo. Las ballenas francas australes empiezan a llegar a la Península Valdés en mayo y se entregan a sus juegos amorosos hasta septiembre y octubre. Las hembras aprovechan para parir sus crías, porque la gestación les lleva un año. Las vacas, según dicen en el campo, se empiezan a alegrar unos veinte días después de tener terneros y los toros aprovechan para tener su momento, digamos. Y así casi todos los animales. Menos el hombre. Será una deformación de la mente o una bendición de Dios, pero a nosotros nos gusta hacerlo de enero a enero, o veinticuatro por siete, como les gust...