Ir al contenido principal

1930 AGENDA PORTEÑA Giribaldi

Daniel Giribaldi

El 30 de abril de 1930 nace Daniel Giribaldi, poeta lunfardo, agrónomo, narrador y periodista

El 30 de abril de 1930 nació Diógenes Jacinto Giribaldi en el barrio porteño de Nueva Pompeya. Conocido como Daniel Giribaldi, fue un poeta lunfardo, agrónomo, narrador y periodista que publicó en vida Agua reunida en 1958 y Sonetos mugres en 1968. Ingresó en 1982 a la Academia Porteña del Lunfardo, dejó póstumos Bien debute y a la gurda, Cantares y coplas, La construcción del laberinto y Sonetos de amor, además de una versión lunfarda de Don Quijote titulada Milonga de Don Quijote, novelas como Villa de Dios no se entrega, El desarme y la inédita Quilmes tomadas en los jardines de Flores. También quedaron inéditos centenares de sonetos y coplas que retrataron la vida rea de Buenos Aires hasta su muerte el 2 de noviembre de 1984 por cirrosis hepática a los 54 años.
Había nacido en el seno de una familia humilde del sur de Buenos Aires. Pasó parte de su juventud entre Córdoba y Rosario antes de radicarse definitivamente en la capital. Se formó como agrónomo y ejerció esa profesión junto con cargos en la administración pública, incluso como funcionario del Servicio Penitenciario Nacional, cuando portaba arma reglamentaria al cinto y redactó manuales técnicos.
Inició su carrera literaria con relatos y novelas como Villa de Dios no se entrega y El desarme. En 1958 editó Agua reunida, volumen de poemas de tono más convencional reunidos entre 1949 y 1956, que marcó su debut formal antes de volcarse plenamente al lunfardo como lengua literaria elegida para expresar su visión porteña.
En 1968 apareció Sonetos mugres, obra que lo consagró en el género. Los versos combinaron la rigurosa estructura del soneto clásico con el vocabulario reo de la calle, el tango y la noche porteña en series de siete sonetos cada una, precedidas de un texto de presentación en el que afirmaba su elección del lunfardo. Recibió el respaldo de José Barcia y José Gobello, de la Academia Porteña del Lunfardo.
El 6 de noviembre de 1982 ingresó a la Academia Porteña del Lunfardo para ocupar el sillón “Dante A. Linyera”. Se definió como artesano de la palabra y traductor aficionado de Baudelaire, a quien llamaba Carlitos, además de devoto lector de Quevedo, Góngora, Rubén Darío y Antonio Machado. Coordinó ciclos de poesía y participó en peñas tangueras.
Publicó además 7 milongas de un saque en 1974. Escribió coplas, cantares y la Milonga de Don Quijote que musicalizó Jorge Marziali junto con otros poemas como El velorio. Sus sonetos lunfardos retrataron la mugre existencial, las costumbres porteñas, reflexiones metafísicas y hasta inquietudes religiosas con humor crítico, ironía y precisión formal, emulando en su prolificidad a Pablo Neruda con series como Cien sonetos de amor que permanecieron inéditas como libro.
Trabajó como periodista en el diario Crónica, encargado del suplemento infantil Croniquita. Llevó una vida bohemia nocturna de bares de avenida de Mayo, copas y tertulias con colegas como Antonio Requeni, Jorge Marziali y otros escritores. Dormía de día y escribía de noche en pensiones y bajos fondos, rodeado de ente de la más baja ralea, mientras mantenía una extensa cultura literaria.
Dejó manuscritos de varias novelas inéditas prolijamente encarpetadas y centenares de poemas sueltos. Su viuda y amigos recopilaron y editaron gran parte de esa producción dispersa en los años siguientes a su fallecimiento el 2 de noviembre de 1984, a los 54 años, por cirrosis hepática, en un día lluvioso que él mismo había anticipado en versos donde decía que hacía ganas de morir.
Sus versos, como el célebre soneto El artesano, parodiaron a Rubén Darío con ironía reo: “Yo soy aquel que ayer nomás batía el verso mugre y la canción ranera”. Participó en lecturas y homenajes hasta el final de sus días, y sus obras circularon en copias a máquina entre admiradores antes de las ediciones póstumas. Bailarín de tango en su juventud, reflejó en su poesía la idiosincrasia porteña con crudeza y humor, desde los entreveros de la calle hasta preocupaciones existenciales.
Se denominaba el peonacho y el trompa de la rima. Sus textos lunfardescos alcanzaron continuidad en volúmenes como Bien debute y a la gurda, que no alcanzó a ver publicado, y siguieron apareciendo en antologías y recitales con música de bandoneón y guitarra, manteniendo viva su huella en la poesía popular argentina.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

NOMBRE El que decide no es el padre

Eufemiano y sus mujeres Una madre, una esposa y un cura terminan poniendo un nombre que acompañará toda una vida A último momento decidieron que si era varón se llamaría José Agustín, santo que les recordaba a parientes de ambos lados y, sobre todo, al que ya le estaban debiendo el nombre, porque en ambas familias habían sido muy devotos. También habían pensado cómo ponerle si era mujer, pero no viene al caso. No querían que su niño tuviera un nombre rubio y de ojos azules junto a un apellido morocho y español. Si le digo cuál es la época que más me gusta, le miento, porque en algunas cosas éramos muy crueles y las costumbres se han suavizado mucho, aunque ahora también haya cada cosa que a uno lo obliga a pensar en volver el reloj para atrás. No diga nada, ya sé que es imposible. Cuando nació, el 26 de abril de 1962, el hombre se fue al Registro Civil a anotarlo. Antes pasó por lo de su madre. “¿Cómo le van a poner?”, le preguntó. “José Agustín”. Pícara la vieja, le sugirió: “¿Por qué...

1895 CALENDARIO NACIONAL Pinedo

Federico Pinedo El 24 de abril de 1895 nace Federico Pinedo, abogado y figura influyente de la economía y la política argentina El 24 de abril de 1895 nació Federico Pinedo en Buenos Aires. Fue una de las figuras más influyentes de la economía y la política argentina del siglo XX. Vio la luz en el seno de una familia patricia porteña, cursó estudios de Derecho, transitó del socialismo al liberalismo conservador, ocupó el Ministerio de Hacienda en épocas de profunda crisis, impulsó la fundación del Banco Central, aplicó políticas de austeridad y renegociación de deudas, y dejó una extensa obra escrita que sigue siendo referencia obligada en materia económica. Murió en Buenos Aires el 10 de septiembre de 1971. Llegó al mundo en una casa de la calle Florida, en pleno centro de la capital. Su padre, Federico Guillermo Pinedo, había sido intendente municipal y legislador, mientras que su madre, Magdalena Hilaria María Saavedra, provenía de un linaje ilustre que incluía al general Agustín Ma...

FAMILIA La tradición de la Virgen de la Montonera sigue viva en Santiago

María Mercedes Sotelo Se cuenta algo de la tradición de una vieja imagen de la Virgen de la Merced, llamada en Santiago de la Montonera El 26 de abril del 2015 se apagó la vida de María Mercedes Sotelo y su muerte pasó inadvertida también para algunos vecinos, que días después supieron de su fallecimiento. Era la cuidadora de la Virgen de la Montonera, antiquísima imagen de la Virgen de la Merced, custodiada en una pequeña capillita de estilo neocolonial, ubicada en Catamarca y 24 de Setiembre, en la capital de los santiagueños. Se cuenta que la Montonera le debe su nombre a que Antonino Taboada, puso bajo su protección las tropas que volvieron de la batalla del Pozo de Vargas, en abril de 1867. María Mercedes había recibido el mandato de la custodia de la imagen, de su bisabuela, Petronila Sotelo, bisnieta a su vez de la primera propietaria, Petronila Díaz, que a su muerte la dejó a su nuera Gertrudis Orellana de Sotelo. Agustín Chazarreta, hijo de don Andrés, el patriarca del folklor...

Divertimento erótico

Ilustración Carmen Jodra Un gemido doliente entre la alheña, un rítmico suspiro en el helecho, musgo y pluma por sábana del lecho, por dosel hoja, por almohada peña, y la lujuria tiene como seña violar mujeres y violar derecho y ley y norma, y un hermoso pecho sabe el pecado y el pecado enseña. Trasciende de la fronda un olor suave a sagrados ungüentos, y una queda música, contenida y cadenciosa, y el blanco cuerpo de la bella ave, y el blanco cuerpo de la bella Leda, bajo el peso del cisne temblorosa. Ramírez de Velasco®

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...