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| Juan Duarte |
El 9 de abril de 1953 aparece muerto Juan Duarte, hermano de Eva Perón y secretario privado del presidente Juan Perón
El 9 de abril de 1953 apareció muerto Juan Duarte, hermano de Eva Perón y secretario privado del presidente Juan Domingo Perón, en su departamento de la avenida Callao al 1900, con un disparo en la cabeza. Fue hallado arrodillado frente a su cama en calzoncillos y camiseta, junto a un revólver y una carta de despedida dirigida al General en la que expresaba lealtad y pedía perdón por posibles faltas. Se dictaminó suicidio de manera casi inmediata por las primeras autoridades judiciales. El hecho fue vinculado a presuntas investigaciones por corrupción y enriquecimiento ilícito que lo afectaban, y circularon durante décadas versiones truculentas que hablaban de asesinato ordenado desde las más altas esferas para silenciar escándalos, de ejecución en presencia del propio Perón o incluso de un crimen perpetrado en el aeropuerto de Ezeiza mientras intentaba huir del país.Hallado poco antes de las nueve de la mañana por su mayordomo japonés Inajuro Tashiero y su peluquero José Gullo, el cuerpo presentaba un orificio de entrada en la sien derecha con trayectoria hacia atrás y arriba, y salida en la región parietal izquierda con salida de masa encefálica.Apenas ocho meses después de la muerte de su hermana Eva, Duarte había perdido el principal respaldo político que lo sostenía en el círculo de poder.
Como secretario privado del presidente, manejaba asuntos delicados y mantenía una vida pública marcada por su cercanía al matrimonio Perón, aunque tras la desaparición de Evita comenzó a enfrentar crecientes presiones.
Precisamente ese mismo día estaba citado para declarar ante la Comisión de Control del Estado, que lo investigaba por presuntos hechos de corrupción vinculados al monopolio de exportación de carnes y otros negocios.
El juez de instrucción Raúl Pizarro Miguens llegó al lugar alrededor de las diez de la mañana, junto con el jefe de Policía Miguel Gamboa, y en pocas horas cerró la causa como suicidio sin ordenar autopsia ni pericias balísticas completas.
Se mencionó la existencia de una carta manuscrita dirigida a Perón, en la que Duarte manifestaba su devoción y se disculpaba, aunque su autenticidad y caligrafía fueron objeto de debate en años posteriores.
Tras el golpe de 1955, una comisión policial de la llamada Revolución Libertadora reabrió el caso y concluyó que se trataba de un crimen organizado, aunque sin identificar autores ni motivos concretos, en el marco de una amplia campaña de desprestigio contra el peronismo.
En 1958, bajo el gobierno de Arturo Frondizi, el juez Julián Franklin Kent volvió a revisar el expediente y ratificó la tesis del suicidio, pese a que no se completaron todas las medidas probatorias ordenadas, incluyendo análisis pendientes.
Durante décadas persistieron las versiones más sombrías: desde quienes afirmaban que Perón había ordenado su eliminación en su propio despacho por intermedio de un colaborador, hasta relatos que hablaban de un asesinato colectivo para proteger secretos de Estado, pasando por hipótesis que señalaban un posible ajuste de cuentas interno o incluso un suicidio inducido por presiones insoportables.
La investigación judicial inicial se caracterizó por su rapidez, la ausencia de testigos oculares que declararan haber escuchado el disparo en un edificio de departamentos y la entrega inmediata del cuerpo a la familia, lo que alimentó las especulaciones en círculos opositores y dentro de la propia familia Duarte, que nunca aceptó plenamente la versión oficial.
Ramírez de Velasco®


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