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1907 ALMANAQUE MUNDIAL Manchuria

Manchuria

El 8 de abril de 1907 las tropas japonesas abandonan Manchuria cumpliendo plazos fijados por el Tratado de Portsmouth

El 8 de abril de 1907 las últimas tropas japonesas abandonaron Manchuria en cumplimiento estricto de los plazos fijados por el Tratado de Portsmouth. Con esta salida se completó la retirada simultánea de las fuerzas rusas y niponas de la región, se restituyó el control administrativo a China en casi todo el territorio salvo la península de Liaodong bajo arrendamiento japonés, se mantuvieron guardias ferroviarios en número reducido para proteger las líneas del Sur de Manchuria. Se cerró así un capítulo clave de la guerra ruso-japonesa que había sacudido el equilibrio de poderes en el noreste asiático tras sangrientos enfrentamientos en Port Arthur, Mukden y el estrecho de Tsushima.
Convocados por el presidente Teodoro Roosevelt en la ciudad de Portsmouth, Nueva Hampshire, los negociadores de ambos imperios lograron firmar la paz en septiembre de 1905 tras dieciocho meses de un conflicto agotador que había consumido recursos humanos y económicos en proporciones nunca vistas hasta entonces en la región.
Exhausto financieramente y con sus recursos al límite después de victorias costosas en tierra y mar, Japón aceptó un acuerdo que reconocía sus intereses preponderantes en Corea y le transfería derechos estratégicos en el sur de Manchuria, consolidando su posición como potencia emergente en Asia.
Rusia, por su parte, cedió el arrendamiento de Port Arthur y Dalny, junto con el control del Ferrocarril del Sur de Manchuria, construido originalmente por ingenieros rusos con capital y tecnología del zarato, lo que supuso una significativa pérdida de influencia en el Extremo Oriente.
El tratado estipulaba una evacuación completa y simultánea de Manchuria, con excepción de la región arrendada en la península de Liaodong, donde Japón heredaba las posiciones rusas y convertía el antiguo baluarte en base para su expansión futura.
Los comandantes de ambas fuerzas acordaron detalles prácticos para el repliegue, iniciando la retirada por las posiciones más avanzadas y concluyéndola en un plazo máximo de dieciocho meses, con verificaciones mutuas para asegurar el cumplimiento de lo pactado.
Cada parte conservó el derecho de mantener guardias limitados, no superiores a quince por kilómetro de vía, destinados exclusivamente a la protección de las líneas ferroviarias contra posibles sabotajes o disturbios locales en un territorio aún inestable.
Las autoridades chinas recuperaron la administración exclusiva de vastas extensiones de Manchuria, ricas en recursos agrícolas y minerales, aunque bajo la sombra de los nuevos intereses japoneses que ya comenzaban a tejer redes económicas y políticas en la región.
El repliegue japonés se desarrolló con orden militar ejemplar, mientras largas columnas de soldados marchaban hacia los puertos de embarque en medio de un paisaje aún marcado por trincheras abandonadas, fortificaciones destruidas y recuerdos vivos de batallas decisivas que habían cambiado el curso de la historia moderna.
Con la salida de las últimas unidades el 8 de abril, se materializó la promesa de paz firmada en Portsmouth y se abrió un periodo de transición en el que China intentaba afirmar su soberanía nominal sobre un territorio codiciado por potencias emergentes, mientras Japón consolidaba discretamente su presencia estratégica en el continente asiático.
Ramírez de Velasco®

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