Ir al contenido principal

1950 ALMANAQUE MUNDIAL Weill

Kurt Weill

El 3 de abril de 1950 muere Kurt Weill, compositor alemán judío que emigra a los Estados Unidos antes de la Segunda Guerra

El 3 de abril de 1950 murió Kurt Weill en Nueva York, a los 50 años. Fue un compositor alemán, nacido el 2 de marzo de 1900 en Dessau en el seno de una familia judía donde su padre ejercía como cantór en la sinagoga, estudió con Engelbert Humperdinck y Ferruccio Busoni, colaboró con Bertolt Brecht en éxitos como La ópera de los tres centavos de 1928, huyó del nazismo en marzo de 1933 a París, emigró a Estados Unidos en 1935, obtuvo la ciudadanía en 1943 y compuso musicales de Broadway con libretistas como Maxwell Anderson, Moss Hart e Ira Gershwin, entre ellos Lady in the Dark en 1941 y Street Scene en 1947, mientras contrajo matrimonio en dos ocasiones con la cantante Lotte Lenya. Había nacido el 2 de marzo de 1900 en Dessau, entonces en el Ducado de Anhalt.
Era el tercero de cuatro hijos de Albert Weill y Emma Ackermann. La familia vivía en el barrio judío Sandvorstadt y el padre servía como jazán o cantór en la sinagoga. Inició lecciones de piano a los doce años y en 1913 escribió su primera composición conservada, Mi Addir, una canción de boda judía.
Ingresó en 1918 en la Hochschule für Musik de Berlín donde estudió composición con Engelbert Humperdinck, dirección con Rudolf Krasselt y contrapunto con Friedrich E. Koch. Entre 1921 y 1923 perfeccionó su formación en la Academia Prusiana de las Artes bajo la guía de Ferruccio Busoni en composición y Philipp Jarnach en contrapunto. Durante ese periodo compuso su Primera sinfonía en un movimiento en 1921.
Conoció en 1924 al dramaturgo Georg Kaiser, que le abrió puertas en el teatro. Ese mismo verano conoció a la cantante Lotte Lenya en la casa de Kaiser. Se casaron en 1926 y vivieron en Berlín. Su primera ópera de un acto, Der Protagonist con libreto de Kaiser, se estrenó en 1926 en Dresde. También compuso Royal Palace en 1926 y Der Zar lässt sich photographieren en 1927.
La asociación con Bertolt Brecht inició en 1927. Juntos estrenaron Die Dreigroschenoper en agosto de 1928 en el Theater am Schiffbauerdamm de Berlín, obra que incluyó la canción Mack the Knife y alcanzó más de mil representaciones rápidas. Le siguieron Happy End en 1929, Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny en 1930, Der Jasager en 1930 y Die sieben Todsünden en 1933, un ballet cantado.
Composición de Weill

Las campañas del partido Nazi contra su música lo obligaron a abandonar Alemania en marzo de 1933 junto a Lenya. Se instalaron en París donde compuso Marie Galante en 1934 y Der Weg der Verheißung en 1937 con texto de Franz Werfel. En septiembre de 1935 viajó por primera vez a Estados Unidos para supervisar el montaje de esa obra en Nueva York.
Una vez establecido en Estados Unidos de Norteamérica, adaptó su estilo al teatro musical americano. En 1936 compuso Johnny Johnson con Paul Green y en 1938 Knickerbocker Holiday con Maxwell Anderson, esta última nominada al Oscar por su orquestación. Se divorció de Lenya en 1933 pero se reconciliaron y volvieron a casar en 1937.
Los años cuarenta trajeron sus mayores éxitos en Broadway. Lady in the Dark se estrenó en 1941 con libreto de Moss Hart e Ira Gershwin. One Touch of Venus llegó en 1943 con textos de Ogden Nash y S. J. Perelman. Street Scene de 1947 contó con Elmer Rice y Langston Hughes como libretistas.Otras obras estadounidenses incluyeron The Firebrand of Florence en 1945 con Ira Gershwin, Love Life en 1948, Down in the Valley en 1948 con Arnold Sundgaard y su última gran producción Lost in the Stars en 1949 con Maxwell Anderson.
Obtuvo la nacionalidad norteamericana en 1943. Murió víctima de un infarto agudo de miocardio. Fue enterrado en el cementerio Mount Repose. Con Lotte Lenya permaneció unido hasta el final tras su segundo matrimonio en 1937.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

MEMORIA El último consejo de Chito

"Chito", de Raúl Cisterna Se me apareció en sueños, respondió preguntas, recordó viejas historias y terminó pidiendo vino, soda y asado Anoche, en un sueño me visitó Chito. Por ratos estábamos frente a su negocio, en la España, por ratos en la plaza Belgrano y nos acordábamos de aquella bellísima fotografía del campanario de Santiago Apóstol, que le tacharon en el diario porque creían que no era representativa de La Banda. Nos reíamos porque, ¡amigo!, si esa foto no los representaba a los bandeños, entonces qué los iba a mostrar mejor. Estaba bien, rozagante, como sin preocupaciones. Me recordó que le habían sido perdonados sus pecados. Al final no eran tantos como él creía. En el sueño, al menos, me dijo que disfrutaba de la presencia de Dios, aunque no me iba a explicar qué era eso, porque no había forma de que alguien de aquí abajo lo entendiera. Le consulté sobre unos dramas que tengo. Fue muy específico en los consejos. Me dijo hacé tal y tal cosa, con mucha precisión. N...

DEMOLICIÓN La casa de Tauil

La casa de Tahuil, una belleza en el centro de Santiago, pintada por Hugo Argañarás Qué hay que hacer para conservar la ciudad tal como era, quién tiene que poner la plata para conformar a los espíritus antiguos El amigo Hugo Argañarás ha publicado la foto de un cuadro suyo en Feisbuc, es de la casa que fuera de Tauil, que todo santiagueño admiró al menos desde afuera y unos cuantos la conocieron por adentro, cuando estaba en todo su esplendor o quizás después. Ya han salido los de siempre a reclamar que el gobierno la conserve, que se ponga en marcha alguna política para que no se derriben edificios antiguos o hermosos, que se la transforme en museo. Hagan algo, dicen, porque es muy posible que la estén por demoler, según se calcula, para levantar un edificio con departamentos. Es el Santiago de antes, que se manda a mudar por los bordes de la vida y que los viejos recordarán hasta que lleguen a la orilla del cajón, porque fue el que conocieron. Por sus calles anduvieron desde niños y...

NAFTA Pequeño gran negocio

Carlos Arturo Juárez Para ganar una elección tenía que haber caminos transitables y combustible para recorrerlos, un relato juarista En muchas ocasiones el mundo se mueve sólo para hacerle lugar a un alfiler. Entones lo que parecía que saldría mal, termina saliendo como uno decía que quería. Y un humilde artículo pasa a ser de primera necesidad y el más vendido, por un ínfimo detalle. La historia empezó en 1985 cuando, montado en su enorme popularidad, Carlos Arturo Juárez, gobernador de Santiago del Estero, decidió llamar a elecciones de convencionales constituyentes provinciales en la misma oportunidad en que se elegirían diputados nacionales. No obtuvo lo que quería, pero sí lo que había dicho que quería. Y un sistema que hasta ese momento era injusto terminó sin reformarse porque los otros creyeron que lo pasarían por encima. ¿Cómo fue? Bueno, le cuento. Para muchos estudiosos, las Constituciones y Cartas Orgánicas tienen un solo artículo que importa, el que fija la duración de los...

LUMILAGRO La patria en el sobaco

"Sobaqueando", de Raúl Cisterna Una tradición compartida desde hace poco terminó convertida en accesorio permanente de identidad Hay gente que no puede caminar por la calle si no va chupando una bombilla. A todos se les da por esa moda uruguaya de andar con el termo bajo el brazo. ¡Es ridículo! No te va a pasar nada si esperas llegar a tu casa para cebar unos mates. Creen que son lindos, te miran con la superioridad de gauchos súper de luxe, convencidos de que uno los envidia. Parecen chicos que no pueden dejar la mamadera, que la llevan prendida a todos lados. Cuando te acercas, sacan pecho como diciéndote: “Mirá lo argentino que soy”. Si no les dices nada, te insinúan cualquier cosa para que vos notes que llevan el Lumilagro encarnado en el sobaco. No, macho. La costumbre argentina era ubicarse alrededor del brasero, a la tardecita, cuando se habían cumplido las obligaciones diarias. Una reunión familiar, todos sentados y alguien, generalmente la madre, entregando el porong...

REGRESO Con la muerte al trotecito

"Elodio", de Raúl Cisterna Después de tres años de guerras ajenas, el hombre vuelve buscando su casa, perrida entre recuerdos, cansancio y silencio Llega desde el fondo del saladillo en un flete cansón, al que debe talonear cada dos por tres para que siga y no se caiga de flaco. Tres años hace que salió. Juan Díaz, patrón del lugar, lo arreó para llevarlo a Santiago, a pelear por la patria, según le dijo, pero era una bulla que le hacían a un tal Carranza, que al final se mandó a mudar a Tucumán, según contaban. Ha andado en varios entreveros, pero nunca supo por qué. Lo hicieron quedar prometiéndole que entraría en el Ejército de Línea, y jamás lo llamaron. Endemientras, comió un pobre charqui todos los días, mazamorra mal pisada y un poco de pan que le convidaban las mujeres de otros soldados. No supo de las pequeñas historias de ese lugar, tampoco le importaron. Durante los años que anduvo lejos, lo único que tuvo siempre presente es que una madrugada lo levantarían del ca...