Ir al contenido principal

PALABRA El peor agravio

Ilustración

Posiblemente el término canalla viene del italiano "canaglio", es decir "perrería": más otras consideraciones

Una palabra que usamos poco pero que alguna vez tuvo prestigio es “canalla”, para referirse a alguien vil, bajo, rastrero y algo más. Es decir, el peor agravio que se puede proferir en contra de alguien. Pero es un insulto pasado de moda también, como que pocos jóvenes entenderían si alguien les dijera que son canallas, que han hecho una canallada o que su comportamiento es lo que se espera de la canalla.
Dicen que la palabra posiblemente provenga del italiano “canaglio”, es decir “perrería”. En España al parecer se la usa con el mismo sentido, pero mire usted la curiosidad, en Cataluña a los niños les dicen la canalla. Algunos diccionarios dan como sinónimos granuja, bellaco y sinvergüenza.
El canalla es alguien perverso, de mala intención y por eso se dice “eran unos malditos canallas”, pero también es el condenado y castigado por una imprecación y por eso es el despreciable, que molesta o enfada. Pero además puede significar grupo de gente ruin o de mala condición y así decirse “lo encerraron con la canalla de la ciudad”. En todos los casos significa persona despreciable y de malos procederes.
Otra cosa, ¿qué género tiene la palabra?, puede usarse con cualquiera, aunque a veces se usa el masculino para el singular “el canalla” y el femenino para el plural “la canalla”, pero no está mal señalar “los canallas”.
Cuando uno se pone en solemne acude al diccionario de la Real Academia. Y no agrega nada. También la hace venir de “caniglio”, perrería.
El idioma ha evolucionado o tal vez involucionado de tal forma, que ahora hay solamente dos o tres palabras para lo que antes eran sandios, memos, lelos, mentecatos, tunantes, truhanes, bellacos, malandrines, pillastres, sinvergüenzas, golfos, tontos, viles, pillos, bandidos, brutos, groseros, y tantas otras denominaciones, cada una con su significado exacto, con su destinatario apropiado, dichas en el momento oportuno y no a cada instante, como ahora, que cada tres palabras hay uno de esos insultos menores que ha inventado la modernidad como muletilla y que esta crónica no consignará por miedo a ensuciar el alma de sus lectores.
“Canalla” tiene una dignidad literaria que los insultos modernos perdieron. Suena a novela del siglo XIX, a duelo, a traición política, a alguien que abandona a otro en una guerra o vende un amigo. No es una palabra de enojo instantáneo sino de condena ética. Uno no le decía “canalla” a cualquiera: había que merecerlo, qué tanto.
Ya sabe: si alguien se manda una perrería es un canalla y si fueron muchos los que la hicieron, la canalla.
Y es lo que hay.
Juan Manuel Aragón
Jueves 7 de mayo del 2026, en Barranca Colorada. Avistando un suri.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc7 de mayo de 2026 a las 8:21

    Hay un equipo de futbol al que periodistas deportivos, con su lenguaje... particular (no me salía una palabra amable), llaman "los canallas", vaya uno a saber por qué.

    ResponderEliminar
  2. La dignidad literaria del término "canalla" proviene de estar direccionado específicamente al merecedor del epíteto.
    Es la diferencia con el término con que ha sido reemplazado en la actualidad, el cual no califica al aludido sino a su madre.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

PALABRAS El finde póngase las zapas para ir al súper en bici

Fábrica de idioma para bobos El apócope va convirtiendo el idioma que antes era bello en una lengua para infantes bobos: vea los últimos cambios "El finde los profes no van al cole, algunos le dan duro al Feis o prenden la tele. Luego se ponen las zapas y la bermu y van al súper o al híper en la moto o en la bici, mientras miran su Insta en el celu: pocos tienen compu y la usan para ver pelis". Amigo, si se pone a revisar la cantidad de apócopes que se usan todos los días, verá que en los últimos tiempos se ha construido un idioma para niños. Por si no lo sabe, avisa el diccionario que apócope es el proceso fonológico que consiste en la pérdida o eliminación de uno o varios sonidos al final de una palabra. Como para ir teniendo una idea de la cantidad de apócopes que se usan todos los días, a continación va una lista medio mal hilada. Facu por facultad, wasa por WhatsApp, comu por comunión, micro por microbús, auto, por automóvil, bijou por bijouterie, foto por fotografía, pr...

Caminata

Ilustración Jorge Rosenberg Para caminar sobre las escamas de salitre es necesario un temerario corazón riachos de agua enjabonada pueden inundar canchas de bolita y es posible perder la razón. Un juguete de plástico abandonado me reduce a la mínima expresión con las mandíbulas trabadas voy pensando que es imposible el amor. Para caminar por los barrios pobres de Santiago es necesario un temerario corazón. Ramírez de Velasco®

SURREALISMO Bicho que no hay

Bicho que no hay Hay palabras que suenan distinto pronunciadas con el énfasis que imprimen los santiagueños al idioma español El popular movimiento del surrealismo, a pesar de que muchos creen que es una expresión de la alta cultura cosmopolita de las grandes ciudades, ha tenido su manifestación en Santiago a través de una de las frases más contundentes que repiten los niños en los recreos de sus clases en la escuela: “Pareces bicho que no hay”. Son palabras que pronunciadas con el énfasis que le imprime al español la tonada santiagueña, hacen un efecto inmediato en el alma de quien las oye por vez primera. A poco de comenzar su carrera en el lenguaje cotidiano de los santiagueños, la frase se completó con una especie de copla que los niños festejan cada vez que pueden en los juegos infantiles y -por qué no decirlo- en sus peleas y disputas. Pareces bicho que no hay y si hay son muy poquitos y muy fieritos ¡como vos! Viene a ser una metáfora sin pretensiones, de un animal, supuestament...

Pobrecito el tupinami (con vídeo)

Ilustración Alfredo Palumbo (letra y música) Ahí andan los Tupinamis muy afligidos llorando sus desventuras, muy doloridos, junto a los pobres zorritos, debajo los quebrachitos, la Pachamama que espera se le hinchan la penas de tanto dolor. De tanto, de tanto, de tanto dolor.... Quien nos dará agüita y barro dicen los bagres, qué le anda pasando al hombre piensa el Dorado. Sin las cosas primordiales, sin las cosas esenciales no nos veremos ni nos tocaremos ya nunca. Pobrecitgo el tupinami ¡Ay!, cuanto dolor. ¡Ay cuanto, y cuanto, ay cuanto dolor…! Si se muere ña Pachita morimos todos. Por eso los que quedamos la defendamos de los cuervos inconscientes en nombre del inocente, para que el pájaro cante con su bello trino, ¡que tape el cañón! ¡Que tape, que tape, que tape el cañón! Ramírez de Velasco®