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| John Caldwell Calhoun |
El 18 de marzo de 1782 nace John Caldwell Calhoun, congresista, senador, vicepresidente, secretario de Estado y de Guerra, e ideólogo del Sur esclavista
El 18 de marzo de 1782 nació John Caldwell Calhoun, en Abbeville, Carolina del Sur, Estados Unidos. Fue figura central de la política norteamericana durante la primera mitad del siglo XIX. Fue congresista, senador, vicepresidente, secretario de Estado y de Guerra, además de uno de los grandes ideólogos del Sur esclavista. Su vida pública estuvo marcada por la defensa intransigente de los derechos de los estados, la justificación de la esclavitud como institución positiva y la oposición a la expansión de la Unión hacia territorios que pudieran poner en riesgo la supremacía blanca. Su discurso en el Senado contra la anexión de México mostró con crudeza su pensamiento racial, que lo convierte en un personaje controvertido y clave para comprender la historia de Estados Unidos. Murió el 31 de marzo de 1850 en Washington.Hijo de Patrick Calhoun y Martha Caldwell, se crió en un ambiente rural, de raíces presbiterianas, en el corazón del Sur esclavista. Estudió en Yale y completó su formación en derecho en Litchfield, Connecticut. Desde temprano destacó por su inteligencia, su carácter metódico y su firme defensa de los intereses de su región. Ingresó al Congreso en 1811 y se alineó con los llamados “halcones de la guerra”, que empujaron al país al conflicto contra Gran Bretaña en 1812.Su papel como secretario de Guerra durante la presidencia de James Monroe lo consolidó como un administrador eficaz. Sin embargo, fue en su paso a la vicepresidencia de John Quincy Adams y luego de Andrew Jackson cuando mostró sus tensiones con el poder central. Defensor del sistema de plantaciones y del derecho de los estados a anular leyes federales que consideraran inconstitucionales, fue protagonista de la llamada “Crisis de la Nulificación” en la década de 1830.
Se convirtió en un teórico del sur esclavista. Mientras otros líderes planteaban la esclavitud como un mal necesario, él la justificó como un bien positivo, un sistema que garantizaba orden social y prosperidad económica. Su pensamiento se plasmó en numerosos escritos y discursos, y fue decisivo en la construcción ideológica que, años más tarde, conduciría a la Guerra de Secesión.
Durante el debate sobre la expansión hacia territorios de México tras la guerra de 1846, expuso con claridad sus ideas raciales. En el Senado declaró: “Nosotros nunca hemos soñado con incorporar a nuestra Unión cualquier otra raza que no sea la Caucásica —la raza libre de los blancos. La incorporación de México sería el primer caso de incorporación de la raza india, puesto que más de la mitad de los mexicanos son indios y el resto está formado principalmente por tribus mixtas. ¡Yo protesto contra esa unión! El nuestro es el Gobierno de la raza blanca. Los grandes infortunios de la América española son consecuencias del error fatal de poner esas razas de color en pie de igualdad con la raza blanca”.
Esa intervención dejó en evidencia su convicción de que la nación norteamericana debía ser preservada como un proyecto étnico homogéneo, dominado por los descendientes de europeos. Su rechazo a la anexión de territorios mexicanos no se fundaba en una postura pacifista o diplomática, sino en una defensa de la supremacía blanca como principio político.
Su influencia en la vida institucional fue amplia. Durante años fue considerado un estadista brillante, capaz de elaborar doctrinas que marcaron la discusión política. Sin embargo, al mismo tiempo sus ideas cimentaron la desigualdad racial y dieron sustento a un sistema basado en la explotación de millones de personas esclavizadas.
En el Senado fue un orador temido, de palabra medida y firmeza doctrinal. Sus intervenciones eran estudiadas con atención, tanto por sus aliados del Sur como por sus adversarios del Norte. Participó activamente en los debates que enfrentaron a Estados Unidos en torno a la expansión territorial, la esclavitud y la distribución del poder entre estados y gobierno federal.
Su carrera fue interrumpida por la enfermedad. En los últimos años padeció tuberculosis, que minó lentamente su salud. Al morir dejó tras de sí un legado intelectual y político que seguiría influyendo en el Sur hasta el estallido de la Guerra Civil.
Recordado como uno de los más influyentes defensores de la esclavitud, John C. Calhoun encarnó las contradicciones de un país que proclamaba la libertad mientras mantenía a millones de personas bajo la opresión. Su figura persiste como un testimonio de las tensiones raciales y políticas que marcaron los cimientos de la nación.
Ramírez de Velasco®



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