Ir al contenido principal

1815 ALMANAQUE MUNDIAL Mésmer

Francisco Mésmer

El 5 de marzo de 1815 muere Francisco Mésmer, médico alemán, teórico del magnetismo animal

El 5 de marzo de 1815 murió Francisco Federico Antonio Mésmer, médico alemán, teórico del magnetismo animal e impulsor de prácticas terapéuticas basadas en la influencia de supuestas fuerzas invisibles sobre el cuerpo humano. Había nacido el 23 de mayo de 1734 en Iznang, entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico, a orillas del lago Constanza, en la actual Alemania. Hijo de Anton Mesmer, guardabosques del arzobispado de Constanza, y de Maria Úrsula Michel, cursó estudios en instituciones religiosas antes de doctorarse en Medicina en Viena. Su nombre quedó asociado a una de las controversias científicas más intensas de fines del siglo XVIII.
Se formó en la Universidad de Viena, y allí en 1766 presentó una tesis titulada De planetarum influxu, en la que sostenía que los cuerpos celestes ejercían influencia sobre la salud humana. Esa idea fue el punto de partida para desarrollar su teoría del “magnetismo animal”, una fuerza universal que, según afirmaba, atravesaba a todos los seres vivos y podía ser canalizada con fines curativos.
Instalado en Viena, comenzó a aplicar imanes y luego pases manuales sobre sus pacientes, convencido de que podía restablecer el equilibrio de ese fluido invisible. Aseguraba que muchas enfermedades eran producto de obstrucciones en la circulación magnética del organismo y que, mediante sus técnicas, lograba desbloquearlas.
En 1778 se trasladó a París, y alcanzó enorme notoriedad. Allí organizó sesiones colectivas alrededor del llamado baquet, un recipiente del que salían varillas metálicas que los pacientes sostenían mientras Mesmer y sus asistentes realizaban movimientos ritualizados. Las escenas, descritas por testigos de la época, incluían convulsiones, desmayos y estados de trance.
El fenómeno se convirtió en tema de debate en la corte de Luis XVI. En 1784, el monarca designó una comisión científica para evaluar las prácticas de Mesmer. Integraron ese grupo el diplomático y científico Benjamin Franklin y el químico Antoine Lavoisier, entre otros.
El informe concluyó que no existían pruebas de la supuesta fuerza magnética y que los efectos observados podían atribuirse a la imaginación y a la sugestión. La comisión descartó la existencia del fluido universal postulado por Mesmer, aunque reconoció que los pacientes experimentaban reacciones reales.
Pese al descrédito oficial, el mesmerismo continuó expandiéndose por Europa. Discípulos y seguidores adaptaron y difundieron las técnicas, que influyeron en el desarrollo posterior de la hipnosis y en ciertas corrientes de la psicología dinámica del siglo XIX.
Durante los años de la Revolución Francesa abandonó París y residió en distintos puntos de Europa, incluidos Suiza y el sur de Alemania. Con el tiempo perdió protagonismo público y vivió de manera más discreta, aunque sin renunciar a sus convicciones teóricas.
Murió el 5 de marzo de 1815 en Meersburg, a orillas del lago Constanza. Tenía 80 años. Fue enterrado en el cementerio local, en una tumba que no llevó inicialmente ninguna inscripción destacada sobre su controvertida trayectoria.
Sus escritos y métodos siguieron circulando tras su muerte. En las primeras décadas del siglo XIX se publicaron ediciones y recopilaciones de sus trabajos, mientras sociedades mesmeristas funcionaban en ciudades como París y Londres, organizando demostraciones públicas y debates médicos que consignaban actas, listas de miembros y reglamentos internos.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PERSPECTIVA Noventa minutos y varias generaciones

Julio Roca (hijo), segundo desde la izquierda Mientras espero el partido, prefiero recordar decisiones cuyos efectos siguen presentes después de casi un siglo Si este Campeonato Mundial de Fútbol tuviera que dejar una enseñanza, la primera no debería ser que hay países que históricamente saquearon a la Argentina, porque es un hecho ampliamente conocido, sino que hubo argentinos que se pusieron a favor de la expoliación que sufrió este país, la justificaron, de tal suerte que hoy siguen creyendo que tendríamos mejor destino como colonias de los países centrales que como nación independiente y soberana. Hoy la Argentina debe jugar contra Inglaterra un país que no solamente nos robó las Islas Malvinas, sino que antes de eso nos invadió en 1806 y 1807, ante el festejo alborozado de los contrabandistas porteños y de la Banda Oriental. A principios del siglo pasado, la influencia británica era tan fuerte que terminó haciéndonos celebrar un acuerdo que beneficiaba mucho más a ellos que a noso...

Aviso

Si disfrutas de los contenidos de Ramírez de Velasco y quieres ayudar a que este espacio siga creciendo, te invito a hacer una colaboración voluntaria. Cualquier aporte, por pequeño que sea, será de gran ayuda y contribuirá a sostener el blog y afrontar sus gastos. Arriba están las instrucciones para colaborar.  Desde ya, muchas gracias por tu apoyo. Ramírez de Velasco ®

NOCHES La revolución de la calle Tucumán

"Tucumán al 200", de Raúl Cisterna Éramos tan jóvenes que ya habíamos repartido los ministerios y todavía nos alcanzaba para cantar vidalas hasta el amanecer Cuando llegaba la noche siempre le venía a la memoria la misma vidala que cantaba despacito para no despertar sus propias alucinaciones. No recuerdo la letra, sólo sé que nombraba a una mujer, pero casi todas las vidalas llaman un amor que desertó. A esa hora estaba hecha la revolución con que soñábamos, habíamos designado ministros, teníamos firmados los decretos que anticipaban la aurora que se vendría y planeábamos algunos pequeños gustos que nos daríamos cuando estuviéramos instalados en la cima del poder, como salir a tomar café al mismo bar de siempre o mandar a comprar sánguches de milanesa en el mercado Armonía —porque gobernaríamos desde Santiago— y convidar a todo el mundo durante una deliberación de gabinete. Al llegar la fortuita e incierta hora en que la reunión estaba tan linda que uno ya no sabía si acosta...

CATÓLICOS ¿Una iglesia libertaria?

Shao Zhumin, obispo chino Esta nota propone un juego de imaginación, sólo para que usted vea si hay contradicciones en sus pensamientos Por Hernán Diez Imagine una Iglesia Argentina apoyando a Milei, que celebre misa amparada en la celeste y blanca. Sus seminaristas han jurado lealtad al pensamiento anarco-libertario, sus obispos asisten a las tenidas de Olivos para mostrar su adhesión al régimen. Imagine también que sus misas son válidas y en comunión con Roma. ¿Qué dice el sentido común? No es posible. Bueno, es lo que sucede con la Iglesia Patriótica China, brazo eclesiástico del régimen. Celebra la Misa bajo la bandera de cinco estrellas, sus seminaristas juran lealtad al pensamiento de Xi Jinping y sus obispos participan en los congresos de la Asamblea Popular Nacional. Sus misas son válidas y la comunión con Roma está oficialmente restaurada. En el mundo hay católicos que van a la misa de siempre. Se los persigue, se los condena con la misma pena que a los herejes. Los obispos de...

ZOONOSIS Algunas reglas para criar mascotas

Perro, de Raúl Cisterna Si tiene en cuenta que no son personas y que usted es el responsable de lo que hagan, todo bien, no lo olvide Está muy bien tener mascotas. Dicen que, con los debidos cuidados y precauciones, aportan mucho a la crianza de los niños, unen a la familia alrededor de una responsabilidad compartida y, en general, corresponden al afecto que reciben, lo que genera bienestar. Con el tiempo se convierten en una fuente inagotable de anécdotas y chistes familiares. Entre las mascotas más frecuentes figuran los perros, los gatos, los canarios y las catitas australianas, incapaces de sobrevivir en libertad. El amor por los animales no debe llevarnos a creer que se equiparan con las personas. Siempre será más importante un niño que no tiene qué comer que el alimento del más querido de nuestros perros o gatos. Tampoco olvidemos que nuestras mascotas no tienen por qué gustarles a todos. Salvo dentro de casa, conviene no imponer esa afición al resto del mundo. Por simpático que ...