![]() |
| Michi Aparicio |
Fue un artista plástico, referente del norte, con una obra marcada por la cosmovisión andina: vivió diez años en La Banda
Ha muerto Guadalupe Aparicio, “Michi”, según comenzaron a informar fuentes culturales y allegados en redes y ámbitos artísticos, aunque hasta el momento no se ha conocido un parte oficial detallado sobre las circunstancias del fallecimiento.Fue un referente del norte argentino, desarrolló una obra marcada por la cosmovisión andina y dejó una huella profunda en Santiago del Estero, pues vivió en La Banda. Fue una de las figuras más representativas del arte del noroeste argentino, cuya obra supo construir una identidad visual profundamente ligada a la tierra, la memoria y los mitos andinos.Había nacido el 8 de septiembre de 1934 en Tilcara, provincia de Jujuy, en el corazón de la Quebrada, un paisaje que marcaría definitivamente su estética y su mirada pictórica.
Se formó en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, donde se graduó como licenciado en Artes Plásticas en 1962, iniciando luego un recorrido que lo llevaría a Buenos Aires y a distintos países de América.
A comienzos de la década de 1970 se radicó en La Banda, donde vivió durante diez años. En ese período, su casa se convirtió en un espacio de tránsito para perseguidos políticos que buscaban salir del país.
Su pintura se caracterizó por una fuerte impronta simbólica: figuras humanas y animales fundidas con la tierra, tonos ocres, salitrosos y texturas ásperas que evocan el paisaje del norte argentino.
Desarrolló técnicas propias, combinando óleo, tintas y procedimientos de secado natural, lo que le permitió generar superficies de gran densidad material.
Expuso en múltiples ciudades de la Argentina y también en el exterior, con presencia en países de América y en Estados Unidos, consolidando una trayectoria de más de cinco décadas.
Además de su obra, tuvo un papel activo como promotor cultural, impulsando espacios de formación y difusión artística, con especial atención a los lenguajes regionales.
Su producción se inscribe dentro de una corriente que reivindica lo andino como matriz estética, alejándose de los centros tradicionales del arte argentino.
Con su muerte, desaparece una figura clave de la plástica del norte, cuya obra queda como testimonio de una identidad visual arraigada en el paisaje y la historia.
En Santiago y La Banda dejó muchos amigos. Entre ellos Alberto Paz, del bar de los Cabezones, a quien le hizo dos pinturas a carbonilla en sendas columnas de del mítico local. En una dejó grabada una sentencia que muchos recordarán: “Soy hombre de tierra adentro, de barro tengo el sombrero, si quieren mirarme pongan el ojo en un hormiguero”.
Estaba casado con Irene Saderman, también pintora, cuyas obras también enamoraron a muchos. El padre de su señora, Nicole Saderman vivió un tiempo en La Banda con la hija y el yerno. Fue uno de los más grandes fotógrafos de su tiempo en la Argentina. Aquí fotografió a Jesús del Carmen Martínez, “Chito”, la que quizás sea la única obra que dejó a los bandeños.
Ramírez de Velasco®


Buen día, Juan Manuel. WhatsApp dice que sólo los administradores pueden enviar mensajes. Por ahora no tengo nada para decirte en privado, pero en cualquier momento podría ser, naturalmente.
ResponderEliminar