![]() |
| La Rioja |
El 20 de mayo de 1591, Juan Ramírez de Velasco funda la ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja
El 20 de mayo de 1591, Juan Ramírez de Velasco fundó la ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja en el actual territorio argentino, en el marco de la expansión colonial española hacia el interior del continente, estableciendo un núcleo urbano estratégico que formó parte del sistema de ciudades destinadas a consolidar la administración, el control territorial y las rutas de comunicación en la región del Tucumán.Ramírez nació en la región española de La Rioja y desarrolló una carrera militar antes de ser designado gobernador. Durante su gestión promovió la fundación de varias ciudades, entre ellas San Salvador de Jujuy en 1593, con el propósito de consolidar la presencia española en zonas estratégicas del territorio.Se trató de una fundación impulsada desde la gobernación del Tucumán, jurisdicción dependiente del Virreinato del Perú, que buscaba asegurar la presencia española en zonas habitadas por pueblos originarios y fortalecer las conexiones entre los asentamientos existentes. La nueva ciudad se ubicó en un área con disponibilidad de agua, tierras cultivables y condiciones aptas para la instalación de población estable.
La fundación se realizó conforme a las disposiciones de las Leyes de Indias, que regulaban el establecimiento de ciudades en América. El acto incluyó la delimitación del ejido, el reparto de solares entre los primeros vecinos y la designación de autoridades locales, como los miembros del cabildo, encargado de la administración municipal.
El nombre Todos los Santos de la Nueva Rioja combinó una advocación religiosa con la referencia al lugar de origen del fundador. Este tipo de denominación era habitual en el proceso colonizador, que integraba elementos simbólicos, religiosos y geográficos en la identificación de los nuevos asentamientos.
El trazado urbano adoptó el modelo de damero, con una plaza central alrededor de la cual se ubicaron los edificios principales. Allí se establecieron la iglesia matriz, el cabildo y las viviendas de los primeros pobladores, siguiendo el patrón urbano utilizado por la administración colonial española en América.
La ubicación elegida permitió la disponibilidad de agua y tierras aptas para la agricultura. Desde sus inicios, la economía local combinó la producción agrícola con la cría de ganado, actividades destinadas tanto al consumo interno como al abastecimiento de otras regiones.
La ciudad quedó incorporada a las rutas que conectaban el actual noroeste argentino con el Alto Perú, en particular con Potosí, centro minero de gran importancia en el sistema colonial. Este vínculo favoreció el intercambio de productos y la circulación de personas a lo largo de la región.
El proceso de ocupación implicó la incorporación forzada de poblaciones indígenas al sistema colonial mediante instituciones como la encomienda. Las relaciones entre los colonizadores y los pueblos originarios estuvieron marcadas por conflictos, desplazamientos y la reorganización de las formas de trabajo.
Durante el período colonial, la ciudad mantuvo su función como centro administrativo regional dentro de la gobernación del Tucumán. Con el tiempo, el nombre original fue simplificándose en el uso corriente hasta quedar como La Rioja.
Ramírez de Velasco®


Comentarios
Publicar un comentario