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| Justo José de Urquiza |
El 19 de mayo de 1870, Josefa Gómez escribe una carta a Juan Manuel de Rosas para informarle del asesinato de Justo José de Urquiza
El 19 de mayo de 1870, desde Buenos Aires, Josefa Gómez escribió una carta detallada a Juan Manuel de Rosas en su exilio de Southampton, Inglaterra, para informarle del asesinato del general Justo José de Urquiza ocurrido el 11 de abril en el Palacio San José de Entre Ríos. A Josefa le decían "Pepa" o "Misia Pepa".También le informó de la posterior elección de Ricardo López Jordán como gobernador y de la inmediata intervención armada ordenada por el presidente Domingo Faustino Sarmiento. El país estaba al borde de una nueva guerra civil entre el gobierno nacional y las fuerzas federales de la provincia litoraleña.Josefa Gómez, conocida entre los círculos rosistas como la embajadora de Rosas en Buenos Aires, mantenía desde 1853 una fluida correspondencia confidencial con el Restaurador, a quien enviaba noticias políticas, opiniones y análisis de la realidad argentina.
La carta, fechada en Buenos Aires y dirigida a su “muy querido amigo”, comenzaba relatando que la autora se encontraba en su estancia cuando recibió la noticia el 15 de abril.
En la Argentina regía la presidencia de Sarmiento desde el 12 de octubre de 1868, bajo la Constitución de 1853 reformada en 1860 tras la incorporación de Buenos Aires. El gobierno central impulsaba la organización nacional, la inmigración europea, la educación pública y la modernización, pero enfrentaba resistencias federales de algunas provincias, especialmente en el litoral donde aún resonaban los ecos de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros del 3 de febrero de 1852.
Urquiza, que había comandado las fuerzas entrerrianas, brasileñas, uruguayas e inglesas, que derrocaron a Rosas y había sido presidente provisional entre 1852 y 1860, gobernaba Entre Ríos desde entonces y mantenía una posición ambigua: aliado del poder nacional pero criticado por muchos federales por haber entregado el país a los unitarios y al Brasil durante la guerra de la Triple Alianza, que finalizaba precisamente en 1870 tras cinco años de combates.
El 11 de abril de 1870 una partida de cincuenta hombres al mando del sargento mayor Simón Luengo irrumpió en el Palacio San José, mató a Urquiza y también asesinó a sus hijos Justo Carmelo y Waldino en Concordia. Tres días después, la Legislatura entrerriana eligió a López Jordán gobernador provisorio para completar el mandato de Urquiza.
López Jordán, prestigioso caudillo federal y opositor a la guerra contra Paraguay, tenía más de diez mil hombres, entre ellos 2600 rifleros y trescientos armados con fusiles de aguja.
Sarmiento desconoció la elección, declaró intervenida la provincia y envió tropas nacionales para sostener el principio de autoridad y castigar al “rebelde”. La medida generó expectativa de una batalla decisiva. López Jordán se atrincheró en su casa del Montiel con recursos para una guerra prolongada y se presentaba como defensor del federalismo puro.
En la carta, Josefa Gómez describía su impresión inicial como mujer leal a la amistad con Urquiza y luego, como patriota y de partido, exclamaba que “la justicia de Dios se ha cumplido” contra los traidores y parricidas. Comparaba el hecho con el asesinato de Dorrego ordenado por Lavalle en 1828, que había abierto cuatro décadas de derramamiento de sangre fraterna, y señalaba el temor del gobierno nacional a una reacción federal.
Mencionaba además las miradas de los poderes europeos y la “vanguardia avanzada del imperio del Brasil”, enemigo histórico de las repúblicas americanas, y recordaba cómo Rosas había descubierto esas insidias durante su gobierno. La misiva terminaba con un abrazo cordial de “su leal y sincera amiga”.
Rosas, de setenta y seis años, vivía en Inglaterra desde su derrota en Caseros, dedicado a la cría de ganado y al manejo de su hacienda en Southampton, pero seguía recibiendo y contestando cientos de cartas que lo mantenían informado de la política argentina. Josefa Gómez actuaba como su principal enlace con los federales porteños y de las provincias.
La Argentina de 1870 atravesaba la transición de la era de los caudillos a la consolidación del Estado nacional. La rebelión jordanista se convertiría en el último gran conflicto armado entre unitarios y federales y se prolongaría hasta 1876, dejando miles de muertos y consolidando el predominio del poder central sobre las autonomías provinciales.
El original manuscrito se conserva en el Archivo General de la Nación, pero no está digitalizado ni accesible públicamente en internet con imagen.
Ramírez de Velasco®


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